Luizinho Hernández -diceunpoeta

Luizinho Hernández -diceunpoeta tengo una idea sobre un sueño, y voy escribiéndolo paso a paso. No me rindo.

Cuando veo un gato en la puerta, mirando hacia fuera, no veo un simple gato; mis ojos comienzan a crear un recuerdo, una...
05/04/2026

Cuando veo un gato en la puerta, mirando hacia fuera, no veo un simple gato; mis ojos comienzan a crear un recuerdo, una postal. Mis pupilas diseñan algo inevitablemente triste, es una gran estupidez masoquista, pero no puedo conseguir que mis ojos vean simplemente a un gato en la puerta, mirando hacia la nada.

Luizinho Hernández

Siempre me acompaña la triste sensación de que ir hacia adelante no siempre es que sigamos haciendo lo que hacemos sin i...
05/04/2026

Siempre me acompaña la triste sensación de que ir hacia adelante no siempre es que sigamos haciendo lo que hacemos sin importar qué pase; siento que es algo más que levantarnos por las mañanas y respirar como si nada. Automáticamente, todo vuelve a ser igual y eso es lo que no puedo aceptar, no me parece suficiente. Seguir adelante no es tan sencillo como parece; no es lo que hacemos, sino lo que cambiamos para que cada día no sea el mismo.

¿Qué debo hacer ahora con este silencio que ha quedado?¿Acaso refugiarme en la penumbra de la alcobay dejar que el llant...
28/03/2026

¿Qué debo hacer ahora con este silencio que ha quedado?
¿Acaso refugiarme en la penumbra de la alcoba
y dejar que el llanto lave el hueco de tu ausencia?
¿O debo, quizás, alzar una copa al viento
y celebrar el milagro de haberte amado tanto?

No habría cobardía en entregarme a la tristeza,
pues el luto es solo el eco de un amor que tuvo nombre.
Pero me asalta una duda que me quema el pecho:
¿cómo se aprende el arte de ser feliz sin tu reflejo,
cuando mi alegría era un río que solo en tu orilla descansaba?

Me encuentro en ese umbral donde el dolor es sagrado
y la gratitud es un sol que aún no se atreve a salir.
Tal vez la respuesta no sea elegir entre el llanto o el brindis,
sino aceptar que el amor, incluso cuando se marcha,
nos deja el fuego necesario para no morir de frío en la partida.

Luizinho Hernández/ EL ADIÓS

Me parecía extraño, casi un rito de sombras,que en tantas mañanas dejaras el café servido;una ofrenda oscura sobre el ma...
28/03/2026

Me parecía extraño, casi un rito de sombras,
que en tantas mañanas dejaras el café servido;
una ofrenda oscura sobre el mantel de siempre,
un v***r que subía como un muro entre los dos.
Miraba la taza y en su negro espejo
no veía el cuidado, sino el rastro de un silencio
que ya no sabía cómo nombrarme.

Comencé a sentir miedo de que lo dijeras,
de que las palabras, por fin, rompieran el dique,
miedo a que el aire se llenara de verdades
tan afiladas como el borde de un cristal roto.
Prefería el eco de tus pasos distantes
al estallido de un "ya no te quiero"
que ya flotaba, invisible, sobre la mesa.

Y luego estaban tus tormentas sin nubes,
esas alteraciones que brotaban del vacío,
sin razón, sin pretexto, como un rayo en seco.
Fue ahí, entre tus gritos sordos y mis dudas,
donde sentí que el suelo se volvía de ceniza,
que ya no podía, que ya no debía continuar allí,
habitando un cuarto donde tú ya te habías cansado.

Lo único que se movió en mi alma,
en medio de ese estancamiento de reproches,
fue un deseo ineludible, un pulso de río,
por irme, por buscar el aire que aquí se negaba.
No busqué razones, no encontré puentes,
ni alternativas que me convencieran de quedarme
a intentar acomodar los escombros de lo que fuimos.

Simplemente, frente a la taza fría y el portazo,
comprendí que el mapa se había borrado.
No había nada que salvar, nada que reponer;
el café se había amargado de tanto esperar
y yo, por fin, entendí que todo estaba perdido.

Luizinho Hernández/ ANATOMÍA DE UN FINAL

Esa noche, la cocina se sentía más pequeña que de costumbre. Me acerqué a la mesa con la parsimonia de quien ya conoce e...
28/03/2026

Esa noche, la cocina se sentía más pequeña que de costumbre. Me acerqué a la mesa con la parsimonia de quien ya conoce el final de la película. Me serví café —negro, amargo, como el silencio que nos rodeaba— y me senté. Crucé las piernas, repitiendo ese gesto mecánico que tantas veces habías criticado o ignorado, y me sostuve bajo tu mirada.

Tú me observabas desde el otro lado del abismo, y yo, en lugar de hablar, me dediqué a adivinar los planos que tenías sobre la mesa de tu mente. Lo supe con una claridad hiriente: no era el hombre que habías diseñado. No encajaba en tus moldes, no cumplía tus proporciones, no hablaba con el guion que habías escrito para mí.

Me quedé allí, estático, habitando el vacío hasta que decidiste que el día había terminado para ti y te fuiste a dormir. En cuanto el sonido de tus pasos desapareció pasillo arriba, algo cambió en el aire. Fue una nota sutil, una ligera sensación de libertad que se coló por la ventana abierta.

Entonces, las dudas me asaltaron. El miedo es una sombra que crece cuando uno se queda quieto. Me preguntaba de dónde podría sacar el valor necesario para cruzar la puerta, para marcharme de verdad, para convertirme en un fantasma en tu biografía y no volver a saber de ti.

Pero el café se enfrió y la respuesta llegó sola: el valor no se saca de ninguna parte, se encuentra en el cansancio de ser alguien que no eres.

Al final, me levanté. Sin ruido, sin ceremonias. Cogí los pocos trapos que me pertenecían, los metí en la maleta de la urgencia y me largué. No hubo notas en la nevera ni despedidas dramáticas. Solo el sonido de la cerradura y el alivio de saber que, por fin, iba a diseñar mi propia vida.

Luizinho Hernández /El Hombre que no Diseñaste

Los días más jodidos han sido aquellos en los que no he podido escribir, bien sea por falta de inspiración o porque perd...
28/03/2026

Los días más jodidos han sido aquellos en los que no he podido escribir, bien sea por falta de inspiración o porque perdí la musa que pasaba por distraído o por atareado. Por lo tanto, debo reconocer que dependo totalmente de este hábito triste y a su vez alegre, dependo de escribir cada día alguna cosa que suena en mi cabeza. Admito también que mientras escribo lloro, y cuando voy a dormir, pienso en todo lo que puedo llegar a escribir mañana, y ese otro día no recuerdo absolutamente nada. Siempre me he preguntado: ¿por qué escribo? no conozco la respuesta, es un poco incómodo intentar buscar un origen, sin embargo existe y lo sé pero no puedo reconocer este hecho, disculpa si me contradigo, no me da la gana de aceptar el origen. Solo quiero hacerlo y que esos días jodidos valgan la maldita pena, todo el año no puede permanecer la inspiración, hay momentos en que soy feliz, y no puedo escribir sobre estos.

No porque dejé de escribir, dejé de sentir. No soy yo; me ha convertido el tiempo y las cosas que he hecho, como quien n...
27/03/2026

No porque dejé de escribir, dejé de sentir. No soy yo; me ha convertido el tiempo y las cosas que he hecho, como quien no quiere, pero es obligado por la vida. Es el tiempo que pasa y la vida que te ocurre. Lo que buscas y lo que no encuentras.
Lo que señalas en el fondo de tu sueño, lo que anhelas con el alma y no llega. No eres tú, es en lo que te convierte la calamidad de unas cuantas temporadas asesinas, y cuando quieres regresar, puede que lo consigas, pero menos fresco y más curtido, insensible, indomable. Parece bueno, pero no eres tú; aunque intentes aceptar en lo que te has convertido, notarás, al final de cualquier noche, que no eres ese, y vas a anhelar regresar. Ojalá no sea demasiado tarde. Dicen que nunca lo es.

Luizinho Hernández

Se puede llegar a ser tan ingenuo, como para pensar que nuestras vidas están destinadas a encontrarse una vez más; como ...
22/02/2026

Se puede llegar a ser tan ingenuo, como para pensar que nuestras vidas están destinadas a encontrarse una vez más; como mar y viento, como tempestad y calma.

Luizinho Hernández

Tantos miedos, y la vida acaba pareciendo una excusa, termina perdiendo su simpatía, su sentido y su gran valía. ¡Imagin...
21/01/2026

Tantos miedos, y la vida acaba pareciendo
una excusa, termina perdiendo su simpatía,
su sentido y su gran valía. ¡Imagina! Si tan sólo
te atrevieras a cambiar esto; a voltear a vivir de
verdad, a ser menos vanidad para este mundo.

Luizinho Hernández

20/01/2026

18/01/2026
16/01/2026

Ojalá te las arregles para salir con vida, que no tengas que quejarte, y puedas volver a casa ileso del espíritu.

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