05/08/2023
PLAZA DE LA ASUNCION
Los asuntinos sienten orgullo especial por su plaza. La hermosura
y frondosidad de sus robles, palmeras y floridas cayenas, ofrecen
colorido y una sombra constante desde cualquier rincón que se la
mire. El conjunto de sus edificaciones coloniales, sus farolas, sus
complacidos ciudadanos, hablan por sí solo del momento apacible
que ofrece a sus visitantes. Durante todo el año a las 6:00 p. m,
la "algarabía" de las alondras anuncia la caída de la tarde. Día
tras día estas aves I legan a su residencia nocturna por los cuatro
costados de la Plaza y nos hacen sentir el canto de la naturaleza
en este peculiar rincón de la ciudad.
Sitio de reuniones y serenateros, encuentros festivos y religiosos
que ha visto pasar a todas las jóvenes generaciones de cada época,
en la búsqueda de las convivencias fraternas y los inolvidables
momentos de los primeros encuentros amorosos en los siempre re
cordados recorridos alrededor de las dos plazas, saludándose en
cada cruce.
Este lugar se engalana con las tradicionales procesiones de Semana
Santa. Durante siete días llevan los cargadores sobre sus cabe
zas las imágenes de la Pasión de Jesucristo para hacer el recorrido
por las calles de la ciudad,
Igualmente nuestra capital se viste de fiesta durante el mes de agosto
con múltiples programaciones culturales, deportivas, folklóricas, bailes populares para conmemorar la fiesta de la Virgen de La Asunción.
Como en toda Venezuela, por más pequeña que sea una comunidad,
la plaza principal tiene una estatua de nuestro Libertador Simón Bolívar,
y como tal se denominan: la frescura y belleza colonial de la nuestra
cuenta, además con la de la he***na Luisa Cáceres de Arismendi
(Caracas 1799-1866 ), quien a los 17 años y embarazada, fue
encarcelada en el Castillo Santa Rosa para que su esposo, el
Gral. Juan Bautista Arismendi, militar en armas, se entregara a las
fuerzas españolas. De su bravura e hidalguía se siente
orgulloso todo margariteño, aún cuando no fuera nativa de la Isla,
porque se opuso al rendimiento militar de su esposo y lo instó a
continuar la lucha por la independencia.
Para rendirle homenaje eterno, las mujeres asuntinas en una espontánea
y vecinal asociación, acordaron reunir la cantidad necesaria para encargar una estatua de la he***na, según el óleo de Emilio J. Maury. Gracias a esta iniciativa femenina de las capitalinas y el aporte oficial, se colocó con orgullo patrio la
figura que sintetiza el valor de la mujer rnarqariteña.