05/07/2026
*La Independencia de Venezuela y la huella italiana que quedó escrita para la eternidad*
Por Com.It.Es Maracaibo
Cada 5 de julio, Venezuela celebra una de las fechas más trascendentales de su historia: la firma del Acta de la Declaración de Independencia de 1811, documento mediante el cual siete provincias decidieron romper definitivamente los vínculos políticos con la Corona española y dar nacimiento a una nueva nación.
Fue un acto de extraordinario valor. Los hombres que lo firmaron sabían que estaban desafiando a uno de los imperios más poderosos de la época y que aquella decisión podía costarles la vida. Sin embargo, eligieron la libertad.
Por ello, el 5 de julio no representa únicamente una fecha histórica; simboliza el nacimiento de la República, el inicio del camino hacia la soberanía y el compromiso de un pueblo con los ideales de libertad, igualdad y autodeterminación.
Lo que muy pocos conocen es que, detrás de aquel documento que cambió el destino de Venezuela, también existe una profunda huella italiana.
*Juan Germán Roscio: el hombre que puso en palabras la Independencia*
El principal redactor del Acta de la Independencia fue Juan Germán Roscio, uno de los más brillantes juristas e intelectuales de la emancipación americana.
Roscio nació el 27 de mayo de 1763 en San Francisco de Tiznados, actual estado Guárico. Era hijo de Giovanni Roscio, un inmigrante italiano originario de Milán, y de María de los Dolores Nieves, venezolana.
Su padre había llegado a Venezuela al servicio de la Corona española, pero sería su hijo quien dedicaría toda su vida a liberar estas tierras del dominio colonial.
Desde muy joven destacó por su extraordinaria formación intelectual. Estudió Derecho y Teología en la Real y Pontificia Universidad de Caracas y ejerció como abogado en una época en la que las diferencias sociales y raciales limitaban el acceso a los cargos públicos.
Lejos de resignarse, Roscio luchó jurídicamente contra aquellas discriminaciones y se convirtió en uno de los grandes defensores de la igualdad ante la ley.
Cuando comenzaron los movimientos independentistas en 1810, su capacidad jurídica lo convirtió en una figura indispensable.
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