Lethe Némesis Art

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Registrar el proceso me permite entender el peso real de lo que estoy creando. Hoy empieza la muestra de un viaje largo ...
19/05/2026

Registrar el proceso me permite entender el peso real de lo que estoy creando. Hoy empieza la muestra de un viaje largo y muy personal, un trayecto complejo que desafía mi propia práctica pictórica.

Próximamente compartiré el desarrollo y los criterios técnicos que articulan esta pieza.


El proceso creativo siempre nos invita a mirar más allá de nosotros mismos.Cuando recibí la confianza para reinterpretar...
04/04/2026

El proceso creativo siempre nos invita a mirar más allá de nosotros mismos.

Cuando recibí la confianza para reinterpretar al Santo Niño de la Cuchilla, me encontré ante un reto hermoso. Quienes me conocen saben que mi camino personal no está trazado por la fe religiosa, sin embargo, como pintora, es imposible no sentirse profundamente conmovida por la fuerza de una tradición que, cada 6 de enero, abriga la esperanza de tantas personas en Zea.

Decidí abordar esta pintura desde el respeto absoluto y la fascinación por nuestros símbolos andinos. Mi motivación fue plasmar esta escultura a mi manera, buscando la humanidad, el color y la textura detrás de la iconografía, para entregarle a mi cliente una obra que honrara su visión a través de mis pinceles.

Esta pieza en particular guarda un peso especial en el estudio: es la primera de una serie muy íntima y limitada de tan solo 11 ejemplares que he decidido crear sobre este motivo.

Pintar por encargo es un ejercicio de empatía constante. Darle forma a las ideas, memorias o sentimientos de alguien más, y saber que ese lienzo acompañará su día a día, es, quizás, el privilegio más genuino de este oficio.

Título: Santo Niño de la Cuchilla
Artista: Lethe Némesis
Año: 2026
Técnica: Acrílico sobre lienzo
Dimensiones: 31 x 41 cm
Edición: 1 / 11 (Serie Limitada)
Colección: Privada




Hoy tuve el placer de estar presente en la inmersión de la exposición "Las Formas del Ocio" del talentoso artista Franco...
02/07/2025

Hoy tuve el placer de estar presente en la inmersión de la exposición "Las Formas del Ocio" del talentoso artista Franco Contreras.

Fue una experiencia profundamente enriquecedora, especialmente gracias a la guía de nuestro profesor de Teoría del Objeto, Aureliano Contreras, quien nos brindó una perspectiva privilegiada al presentarnos la obra de su padre.

Desde el umbral de la sala, quedamos envueltos en un universo donde la creatividad se manifiesta en la materialidad de objetos cotidianos transformados por la pasión y la dedicación del artista.
Las creaciones de Franco Contreras, lejos de pretensiones complejas, se presentaron ante nosotros como una sincera colección de "cosas simples cargadas de sensibilidad", nacidas del puro gozo de la creación y del deseo de plasmar pequeñas historias a medida de su creación. Tal como pudimos constatar al conocer al propio Franco, su humildad, su sentido del humor contagioso y su genuina amabilidad impregnaron la visita de una calidez especial. Cada pieza, elaborada con materiales diversos como el metal, la madera y el cartón, exhibía una dedicación palpable, elevando lo ordinario a la categoría de objeto valioso, imbuido del tiempo y el cariño invertidos.

Sin duda, los invito a visitar la exposición, estará presente hasta el viernes 11, en La Galería la Otra Banda.

(Si van en la mañana tendrán la oportunidad de conocer al artista, quien estará dispuesto a recibirlos con mucha amabilidad).




30/03/2025

EL ATEÍSMO, AGNOSTICISMO
Y LA TRAMPA DE LA FE
(Ensayo)

“Si lo entiendes, no es Dios”.
—San Agustín de Hipona

A menudo solemos hablar de ateísmo y agnosticismo indiscriminadamente, sin hacer reparo en lo que estos conceptos pueden implicar o significar y muchas veces, incluso, confundiéndolos o usándolos de manera intercambiable. Sin embargo, es por esto que en principio se vuelve necesario acotar y aclarar qué significa cada uno así como sus importantes diferencias, para poder pasar después a explicar cómo es posible conciliar estos términos.

EL ATEISMO

Para empezar hablemos sobre el ateísmo.

en resumen podría decirse, empeñandonos en usar palabras simples, que el ateísmo es la creencia de que no existen dioses o seres sobrenaturales. Es importante aquí destacar que el ateísmo no es sencillamente la falta de creencia en algún dios, sino que es la creencia positiva en la inexistencia de los dioses en su totalidad. Para esto el ateo suele basar está creencia en la falta de evidencia empírica y científica que respalde la existencia de uno u otro dios. Es importante señalar que el ateísmo también se puede basar en la inconsistencia y lo que puede parecer contradictorio de las diferentes creencias religiosas, sin embargo, el ateísmo en su concepción más destacable es, indudablemente, de tendencias cientificistas más que cualquier otra cosa.

Aquí hay que hacer una aclaración importante, pues el religioso muchas veces tiende a opinar que, ya que, así como el creyente debe tener fe sin evidencia, el ateo, al no contar tampoco con evidencia de la inexistencia de dios, entonces tiene fe. No obstante, esta opinión tiende a ser sesgada, pues revela una intención o búsqueda de encasillar la lógica de la creencia del ateo dentro de la misma lógica del creyente.

El ateísmo, como vimos hace un momento, en su concepción más predominante, tiende a ser, más que nada, cientificista. Esto significa que para poder obtener la evidencia de algo, entonces debe, antes que nada, pasar por el férreo rigor del método científico, lo que es completamente incompatible y, de hecho, diametralmente contrario a la fe.

El ateo, pues, debe creer sólo en aquello que es evidente y demostrable.

El ateo no cree en dioses, no porque esté aferrado a su inexistencia, es decir: no porque tengan fe ciega en ello, sino por el simple hecho de que no hay evidencia empírica sobre su existencia.

El ateo se basa en la falta de evidencia, no en la fe.

EL AGNOSTICISMO

Hablemos ahora del agnosticismo. El agnosticismo es, dicho en palabras simples, la postura filosófica que sostiene que la existencia o no existencia de dioses o seres sobrenaturales es desconocida o no puede ser conocida. Los agnósticos no afirman ni niegan la existencia de dioses, sino que se enfocan en la limitación del conocimiento humano y la imposibilidad de tener certeza absoluta sobre la existencia o no existencia de entidades sobrenaturales.

Con respecto a esta postura se puede decir que ha sido reconocida incluso por la teología que habla de ella como el fin último de la filosofía al examinar la cuestión de la existencia de dios: “El camino del filosofar moderno conduce, como muchos lo admiten, a la aporía metafísica, al agnosticismo, a la clara conciencia de no poder seguir conociendo, a la aceptación del límite”. (Schlette, “¿Qué es Teología?”, 1969, p. 15).

Cómo podemos ver, a diferencia del ateísmo que tiende a ser cientificista, el agnosticismo es una postura más bien filosófica.

LAS RELIGIONES DE ABRAHAM

Ahora bien, en relación con la fe y las religiones de Abraham que son el Judaísmo, el Cristianismo, el Islamismo y demás derivados, podemos decir que estas se basan en la creencia en la existencia de un dios o ser sobrenatural que es objeto de adoración y reverencia, sin embargo, al contrario del ateísmo y el agnosticismo, cuentan con un elemento que les permite hacer todo esto sin necesidad de evidencias o dudas, lo que es conocido con el nombre de “Fe”. La Fe es la confianza o creencia plena en algo que no se puede demostrar o probar empírica, científica, o de cualquier otra forma.

A pesar de que el ateísmo puede llegar a considerar que la fe y la razón son irreconciliables, lo cierto es que la teología a lo largo de su historia se ha encargado de hacer un intento de trabajar con ambas de manera que no sean mutuamente excluyentes, pero esto significa que lo que ha hecho ha sido poner a trabajar la razón en servicio de la fe. Cómo dijo el teólogo y filósofo San Agustín de Hipona ya desde hace casi dos mil años, "Creo para entender" (Crede ut intelligas, Sermón 43, capítulo 9).

La teología cristiana tradicionalmente ha considerado que la Fe debe guiar la razón y moldear sus argumentos:

"La teología sería la señora de la filosofía; la teología se erige así en un árbitro que decide si el filosofar camina sobre senderos justos o equivocados y prescribe a la filosofía —en cuánto a la llamada "norma negativa" — cuáles son las ideas que debe producir" (Schlette, "¿Qué es Teología",1969, p. 12).

Es decir que, desde la perspectiva religiosa, toda conclusión debe partir, indudablemente, de algo que rechaza la evidencia de cualquier tipo.

“Si lo entiendes no es Dios”. (San Agustín de Hipona, sermón 117, capítulo 4)

UNA PERSPECTIVA MÁS FILOSÓFICA

Si queremos hablar desde una perspectiva que intenta ser más filosófica, entonces tenemos que, como vimos anteriormente, enfocarnos más bien en el agnosticismo.

Desde una visión agnóstica, como sabemos, no es posible comprometernos con la existencia o la inexistencia de algún dios. Sin embargo, esto no significa que no se pueda evaluar, de algún u otro modo, la posibilidad de la existencia de un dios en específico. Es, de hecho, lo más razonable, filosóficamente hablando, evaluar la probabilidad de la existencia de los dioses dependiendo de su naturaleza y las características que se les atribuyen.

Es decir que, a pesar de tener una perspectiva agnóstica, se puede determinar cuáles dioses son más o menos probables e inclusive llegar a una especie de “ateísmo particular”.

Para comenzar a evaluar las probabilidades de la existencia de uno u otro dios lo primero que habría que hacer, necesariamente, es definirlo. Con respecto al dios de las religiones Abrahamicas podemos decir que empezamos con el pie izquierdo, pues como lo afirma la frase de San Agustín de Hipona este dios no puede ser entendido y, por tanto, tampoco puede ser definido. Desde la perspectiva de estás mismas religiones también sabemos que la fe es creer y tener confianza en algo sin necesidad de evidencias, hasta aquí podemos decir que esta concepción es incuestionable y correcta desde la perspectiva de sus devotos.

Hallamos, entonces, una importante inconsistencia con las creencias cientificistas ateas que consideran necesario dar evidencias empíricas, pues la naturaleza de esta deidad justamente no puede ser definida y mucho menos dar evidencias. Entendemos, pues, por qué desde una perspectiva cientificista el dios abrahamico es un ser que no puede existir: La concepción cientificista no admite la existencia de nada que no pueda pasar por el rigor del método científico y, en este caso particular, este dios rechaza esa posibilidad.

Y más aún, para debatir o determinar la existencia de algo se debe definir qué es aquello, pues es imposible determinar o debatir la existencia de algo que no se puede definir.

Encontramos así, también, por qué lo más prudente desde una perspectiva agnóstica es la imposibilidad de determinar la existencia de una deidad como la de Abraham, pues algo que no puede ser definido tampoco puede ser demostrado desde un método filosófico.

En cuanto al ateísmo y al agnosticismo podemos ver qué no son incompatibles dependiendo del caso del que hablemos.

Pero a pesar de que Dios no puede ser definido y, por tanto, no puede ser demostrada su existencia, también es importante mencionar que dentro de estás religiones se considera que la razón debe de estar sometida a la fe.

Ahora bien, más allá de nuestra postura agnóstica frente a la imposibilidad de definir y demostrar la existencia de lo que se conoce como Dios, la pregunta fundamental es si estamos dispuestos a renunciar a nuestro propio razonamiento y pensamiento crítico para adoptar las creencias y costumbres de un grupo que afirma poseer la verdad absoluta.

Debemos saber si estamos dispuestos a dejar que un dogma nos indique cómo debemos razonar.

CONCLUSIÓN

Al final, si bien no tenemos evidencias de un creador del universo, sí tenemos evidencia de que no puede haber evidencia de la existencia o inexistencia de un dios como el de las religiones Abrahámicas. Lo único que sustenta su existencia es la fe, que se presenta como una creencia arbitraria y no probada.

Podemos hablar, entonces, de un ateísmo filosófico que rechaza la fe como eje principal de cualquier razonamiento. Esta postura no se basa en un ateísmo cientificista que requiere demostrar la existencia de Dios mediante evidencia empírica, sino en la idea de que la razón debe ser libre de dogmas y creencias arbitrarias.

Pues la razón debe liberarse de ideas preconcebidas para buscar la realidad con objetividad y sin limitaciones.

En este sentido, podemos ser agnósticos en cuanto a la existencia de un ser creador, pero ateos en cuanto a la existencia de un dios que exige fe ciega y dogmática. La fe, en este contexto, se parece más bien a la arrogancia, ya que implica afirmar la verdad absoluta de una creencia sin justificación alguna.

Así pues, se puede ser agnóstico en cuanto a la existencia de un ser creador, pero mantenernos intelectualmente humildes siendo ateos en cuanto a la existencia de un dios que exige fe ciega, dogmática y arrogante.

La fe sin razón crítica es una forma de sometimiento intelectual, mientras que la razón sin fe dogmática es la condición para una verdadera libertad de pensamiento.

Sea cual sea nuestra postura, que nuestra máxima sea la siguiente: La auténtica sabiduría radica en la investigación incesante de la realidad, más allá de la creencia dogmática.

—Osvaldo Salazar

30/03/2025

CONSIDERACIONES SOBRE
LA AMBIGÜEDAD DE DIOS

La teología apofática, también conocida como teología negativa, es una corriente teológica que se centra en la imposibilidad de describir a Dios de manera directa y positiva. En lugar de eso, se enfoca en lo que Dios no es, buscando describirlo a través de la negación de atributos y características humanas.

Esta aproximación teológica permite que la fe cristiana se adapte a diferentes hipótesis sobre la creación del universo, ya que no se centra en describir a Dios de manera específica, sino en enfatizar su trascendencia y misterio.

La teología cristiana tradicionalmente ha considerado que la fe debe guiar la razón y moldear sus argumentos. Esto significa que la verdad se entiende como algo que se revela a través de la fe, más que a través de la razón o la observación científica.

"La teología sería la señora de la filosofía; la teología se erige así en un árbitro que decide si el filosofar camina sobre senderos justos o equivocados y prescribe a la filosofía —en cuánto a la llamada "norma negativa" — cuáles son las ideas que debe producir" (Schlette, "¿Qué es Teología",1969, p. 12).

En este sentido, la teología apofática se compromete con "la verdad" en un sentido más profundo y trascendental, que va más allá de las descripciones racionales o científicas. Al mismo tiempo, esta aproximación teológica puede ser criticada por ser demasiado vaga o ambigua, lo que puede generar dificultades para establecer un diálogo significativo con otras disciplinas o perspectivas.

Esta ambigüedad en la definición de Dios es un elemento clave que permite a los creyentes adaptar y reinterpretar cualquier descubrimiento o hipótesis científica para que se ajuste a su creencia en la existencia de Dios por medio del toque mágico de la fe.

Al no tener una definición clara y precisa de Dios, los creyentes pueden atribuirle cualquier característica o propiedad que deseen, lo que les permite reinterpretar cualquier evidencia científica de manera que se ajuste a su creencia simplemente imponiendo el dogma de la existencia de Dios.

En este sentido, la ambigüedad en la definición de Dios es un comodín que permite a los creyentes adaptar y reinterpretar cualquier evidencia científica por medio de la fe para que se ajuste a su creencia. Además, esta ambigüedad también permite a los creyentes evitar cualquier contradicción o refutación científica, ya que siempre pueden realizar los mismos mecanismos, pues no puedes negar la existencia de algo que no está perfectamente definido.

En resumen, la ambigüedad en la definición de Dios es un elemento clave que permite a los creyentes mantener intacta la creencia en su existencia, incluso en la presencia de evidencia científica que parezca contradecirla, pues, a decir verdad, no hay ninguna evidencia científica que pueda contradecir la existencia de algo a lo que ni siquiera se permite darle una definición.

La fe no mueve montañas, sólo cambia de nombre el lugar en el que se encuentran y se aferra a creer que se han movido.

Es por todo esto que por mucho que los científicos más eminentes en la historia de la humanidad mencionen a un dios, están hablando de él de una forma exclusivamente metafórica. Ellos hablan de la posibilidad de una inteligencia detrás de las creación, pero todo eso está completamente desvinculado con el dios de Abraham, especificamente el dios de Abraham, Jacob e Isaac, el que estableció el pacto con Moises, de quien su palabra está en la Biblia, liberó a los israelitas de Egipto y cumplió sus promesas con el pueblo de Israel, del mismo padre de Jesucristo.

Y no hay, de hecho, forma alguna de vincularlo con él que no sea a través de la fe.

—Osvaldo Salazar

30/03/2025

"Isidoro Acevedo", Cuaderno San Martin. Fragmento.

Acrílico sobre opalina.Práctica de colores análogos enfocándome en los cálidos.
29/03/2025

Acrílico sobre opalina.
Práctica de colores análogos enfocándome en los cálidos.

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