06/01/2019
INFIDELIDAD: UN JUEGO DE TRES, UN JUEGO DE MIL.
Empecemos hoy directamente con el ejercicio, conciba su mente como una supercomputadora, porque realmente lo es, capaz de procesar millones y billones de datos al segundo y se preguntará, ¿Qué tiene que ver el cerebro con la infidelidad? Pues la respuesta es ¡TODO! La mente humana se sobre carga de tantos datos, de tantas imágenes que llega al punto de crearse tendencias, prototipos y preferencias en todos los sentidos, especialmente en el sexual, por eso con el auge de las redes sociales y la sexualizacion de todos los contextos de la sociedad a una persona le resulta inmensamente difícil mantenerse fiel.
A todo mundo le gusta tener opciones, muchas, muchas opciones; probar toda la variedad de sabores que el mercado pueda ofrecer porque en la variedad está el gusto, a todo mundo, excepto a aquellos de mente cerrada que van a la misma heladería por veinte años y por veinte años piden el mismo sabor… estas personas de mente cerrada tal vez nunca han considerado que los otros sabores podrían ser buenos también, podrían gustarle, podrían hacerlo tener una experiencia religiosa extrasensorial, no, ellos solo piensan en el chocolate y no está mal, es una persona que tiene sus gustos bien definidos y de cierta manera, es fiel al sabor que le gusta.
El problema llega con las personas de mente abiertas, que tal vez tengan la mente demasiado abierta, casi tanto como el corazón, las piernas o las nalgas, esas son las personas a las que hay que ponerles atención, porque su indecisión en algo tan básico como el sabor del helado puede reflejar su poco respeto hacia las otras opciones que haya elegido en su vida, incluyendo a su pareja, y de esa indecisión resulta la infidelidad.
La infidelidad no es un asunto de dos, es más bien un asunto de tres o de mil, en casos ampliamente sustentados. La infidelidad no es más que la mente sopesando todas las opciones que hay ahí afuera esperando a ser probadas, esperando a ser seleccionadas, suena a promiscuidad, ¿no es así? Y lo es, solo que el tópico es la infidelidad porque cualquiera que sea soltero tiene la libertad de ser tan promiscuo como su propia moral se lo permita pero llegado el momento en el que se decide compartir la salud, la enfermedad, el tiempo, los momentos, la vida e incluso la muerte con alguien entonces no se es libre para ser tan inmoral como se quiere. ¿Si vas a seguir comportándote como alguien soltero porque insistes en tener una relación? Y es la pregunta que abre mi teoría sobre la infidelidad:
Todo mundo gusta de tener opciones y son precisamente esas opciones las que conllevan a la infidelidad porque aun estando con alguien durante el acto sexual esta persona de la mente abierta está pensando en cómo sería estar en ese mismo acto con cien opciones diferentes a la persona con la que esta. ¿Se lo imagino?
Esta persona está con su novia o novio y los besos se vuelven intensos, las caricias se tornan en gestos urgidos por arrancar la ropa, el sudor emerge mientras los jadeos aumentan, las caderas chocan, el deseo arrecia pero la imaginación vuela, y muy alto; su cuerpo está allí envistiendo con erotismo pero su mente piensa en que ese cabello que jala es de una, o que esa piel que arde bajo la suya es de otra, que las uñas que se clavan en su espalda pertenecen a una tercera diferente y que son los gemidos de una cuarta los que inundan sus oídos y, quien verdaderamente está ahí, tratando de complacer a esta persona, es la que menos presencia tiene en su mente durante el acto.
Ahí está la infidelidad, en la mente, en las opciones, en la variedad; y ha aumentado tan vertiginosamente en los últimos años, casi tan rápido como la tecnología porque el s**o vende y a diarios nos invaden con tantas opciones, a cada rato; modelos, actores, cantantes, personas que no son más que personas con vidas simples pero que entran entre nuestro paquete de preferencias, son las que invaden nuestras mentes en el acto tan personal e intimo del s**o. Les contaré mi experiencia: hace un par de años pude hacerle el amor a la persona que considero como la persona más bella con la que he hecho el amor y al principio no creía que alguien así podría fijarse en alguien como yo, era una belleza física incalculable y yo… pues soy yo, ustedes saben.
Aun así lo intente y resulta que tengo una verborrea más poderosa de lo que creía porque tras un par de poemas, centenares de palabras hermosas y un intenso coqueteo al estilo acosador, esta persona accedió a verme, conocerme e incluso, tras una alta dosis de helado de chocolate, a fo**ar conmigo. ¿Qué les digo? Fue algo extraordinario ver su cuerpo tendido, desnudo, sudado, gimiendo mi nombre sobre mi cama, satisfecho y aun así, aunque nunca nadie me había gustado como me gustaba su imagen en mi cama, yo no pude dejar de pensar en otras personas. Pensaba: si pude lograrlo con esta opción, podre lograrlo con otras opciones….
Y mientras le hacía el amor, repetidas y reiteradamente esa noche, todas esas opciones circundaban mi mente, trataba de imaginar cada una de esas opciones allí mismo, a la distancia de mi tacto… y no lo comprendí en ese momento pero me enamoraría, incluso si pensaba en otros al estar en sus brazos, me enamoraría y aun así, le estaría siendo infiel, trayendo a nuestra cama a dos, tres, o a mil personas imaginarias que gemirían y jadearían con nosotros…
La infidelidad no necesita ser física, un pensamiento, una nota, un coqueteo, eso ya nos vuelve infieles y la verdad es que no creo que sea tan malo ser infiel, lo malo es no saber ser infiel, porque ¡Ta madre! Si vas a abrir las piernas o las nalgas, asegúrate de saber hacerlo, si es que quieres conservar a quien has decidido darle el primer lugar en tu vida; si quieres pasar del acto mental al acto físico aprende a ser infiel porque de lo contrario, perderás lo que realmente tiene algo de valor en tu vida. Muchas de las opciones que probamos por capricho tienen un precio ínfimo pero solo la opción que elegimos por amor es invaluable.
Los ortodoxos creen que cuando el amor es puro y real, la atracción sexual solo tiene que ver con esas dos personas, no existen pensamientos eróticos sobre terceros allí pero ¿Puede todo el mundo sentir un amor así? ¡No! No todos tienen esa capacidad de cerrar su mente y elegir siempre el mismo sabor, no todos pueden física y mentalmente levantarse cada mañana y elegir siempre a la misma persona sin pensar en todas las opciones que se están perdiendo; así que si no estás preparado para olvidarte de las opciones, entonces no elijas una y le hagas creer que es la única, se sincero contigo mismo y con esa persona.
Y si has elegido al mismo sabor por muchos años, porque sé que existen quienes lo hacen, entonces tienes mis respetos aunque no signifique mucho; y aunque no sea fácil porque en ocasiones el sabor se vuelva agrio, trillado y amargo sabes que siempre volverá a ser azuquita entre tus labios.