23/07/2021
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Ganado Fiero
“Vacaaaa, Vacaaaa!!!” grita más por costumbre que por otra cosa, el rebaño está inquieto, no conoce el terreno y eso parece generar intranquilidad. Los perros corretean como locos, ladrando eufóricamente, pastoreando el ganado hacia el valle. Se divierten los chuchos, por lo menos alguien lo hace.
Levanta la vista hacia el cielo que se va oscureciendo lentamente, ya puede visualizar el punto brillante en el horizonte, vamos bien piensa, mirando el lucero, sólo tenemos que mantener el ritmo y llegaremos al lugar acordado.
Unos mugidos llaman su atención, sigue tensa la cosa piensa, las enormes y tontas bestias intuyen o imaginan algún carroñero o quizás cuatreros, estas movidas siempre conllevan algún que otro riesgo, acerca la mano a la cintura para tantear el arma y eso le devuelve la seguridad. Ahora no sirve de nada preocuparse, solo hay que tomarse unos mates y estar atento ante cualquier señal de alarma.
Rodeado de tanta carne no puede evitar pensar en la especialidad criolla por excelencia, el asado con cuero le dicen, consiste en un trozo generoso, un costillar o el animal entero de preferencia, cocinado a las brasas o a punta de llama dentro de su propia piel de manera que la cocción se realice muy lentamente, entre 8 a 10 horas hasta que la carne tome una consistencia casi mantecosa que se deshace en la boca. Sin dudas estos animales se ven muy diferentes a los de casa, pero los que pueden pagarse un filete dicen que son deliciosos y no tienen nada que envidiarles a los originales. Igual no hay de otra, con los cambios que ha sufrido la tierra en las últimas décadas todos hemos tenido que adaptarnos como pudimos de maneras raras a veces.
Cae la noche lentamente y sin novedad, el lucero cambia de brillo y comienza a volverse mayor, comienzan a percibirse las luces de multicolores mientras realiza las maniobras para el aterrizaje. En pocos minutos llegará la barca para su sector. Por el oriente comienza a clarear con el característico brillo violeta. Es la hora ideal para la faena, ante la luz del gigante gaseoso podremos embarcar tranquilos en el valle.
Quien diría que cuando la tarea de arriero ya parecía totalmente anacrónica volvería a surgir de las cenizas más vigente que nunca en una nueva frontera, con ese pensamiento en mente presiona levemente el acelerador y la moto atmosférica se levanta sobre los caparazones enormes de las vacas de Titan, ganado fiero si los hay “pero en el fondo una vaca seguirá siempre siendo una vaca” reflexiona.
“Y un gaucho siempre un gaucho” comenta su segunda cabeza.
GONZALO VÁZQUEZ
23/07/2021