04/07/2024
Deseo compartirles algo que escribí hace un tiempo sobre mi Obra y hacerles la invitación para hoy! 💫✨
Dicen que la abstracción no tiene nada que ver con la realidad, sin embargo, es a través de ella que me siento más real y, en esencia pura, coherente por completo.
Uno se refugia en su interior, abandonado toda referencia externa.
Conmovida por la soledad que trae el proceso, se convoca una y otra vez el camino del inconsciente, puro y arrollador, se muestra como espejo del alma. Ahí, donde todo es real para mi, donde la magia existe, es la pintura la prueba tangible de la misma.
El proceso artístico denota un ritmo, un latido, un pulso… una comunicación espontánea en libertad, en un contacto directo e irrepetible con la obra en proceso, siendo ella quien podrá su punto final. Conmovedor y adictivo trance místico que trae, una y otra vez, mensajes para ser plasmados con alquimia, y trascender el espíritu, llegando así a trasferir al espectador una vibración exquisita que tocará su ser sin permiso.
Muchas veces, el inconsciente colectivo se suma a la fiesta, dejando pistas a seguir o no.
El color, los trazos, las manchas bailan caprichosamente, buscando una expresión directa y sin interferencias, directo al centro. Consciente, inconsciente, todo vale en este lenguaje de la verdad.
Sin filtros, la obra se adueña del lugar, e irradia un hilo comunicativo entre mi esencia y la percepción del espectador, y es ahí cuando las palabras sobran y se estremece el corazón. Ahí es donde la pintura toma su singularidad y su sentido.
Los materiales, los elementos, todo el universo y yo confluimos, como si se tratara de un exorcismo que trae paz y regocijo, y espontáneamente se plasmara como arte de magia.
A veces creo que no pinto yo… trazos gestuales cargados de energía y amor, tan indomables y atrevidos, que desbordan de emoción.
Es para mi un lugar sagrado del que no quiero salir, donde crecer no tiene techo y la expansión toma, como canal, la acción donde prevalecen los conceptos y las ideas, las cuales se gestan determinado tiempo para, de repente, plasmarse, cuando se realiza la amalgama de la comprensión, la imaginación, las emociones, los conceptos y el bendito yo interior.
Se trasciende lo externo para forjarse un lenguaje autónomo e independiente de la realidad objetiva.
Energía, espontaneidad, libertad, conexión sin tiempo ni espacio gobiernan mi acción, sin mayor diseño previo que la invasión de la armonía y equilibrio de colores, y una explosión y despliegue de energía impulsada por la intención y la dirección. Existe, entonces, un trasfondo psicológico que se acompaña con calidad frecuencial y actividad corporal, sentidos agudizados y sensaciones de plenitud que se unen en una danza explosiva, donde la obra toma vida y late a su ritmo, se comunica, pide pero más que nada, ¡DA!
Carina García Würth
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