25/10/2023
“Tengo todo el tiempo del mundo, a diferencia de tu cuerpo mortal. Los cuerpos humanos tienen mucho en común, pero más allá de los detalles corpóreos, todos expiran. El alma en cambio es otra historia de la cual no puedo hablar mucho, porque no debo. Y aunque pudiera, no lo haría. No quiero. No merecen.
Algunas verdades arruinarían el propósito. Por eso hay secretos que son secretos y la única llave es la fe. La fe en cualquier cosa es creer sin evidencia, y al no haber evidencia, los humanos juegan como creen mejor. Algunos van a las religiones, que se han turnado para destruir y enriquecerse. El denominador común del humano controlado por su ego es hacer daño, engrosar ese ego, romper promesas, desechar a las personas, darles valor según la necesidad. Tienen un poder increíble, tan increíble que ni ustedes lo creen. ¿Por qué creen que su mundana vida avanza tanto a un ritmo aterrador, mientras se olvidan de agradecer cada bocanada de aire que tienen? Tienen un número limitado de esas bocanadas de aire, no importa cuán rápido inhales y exhales ahora que te acabas de dar cuenta, cada respiración es una menos. Cada día es un día menos. Y sin embargo, viven y olvidan como si fueran inmortales. Un día vendré por todos y cada uno de ustedes. Algunos confirmarán y aprenderán cosas, otros descubrirán, tarde, que dejaron cosas materiales, pero ni un solo ojo con lágrimas…”
Pergamino de La Muerte, por