12/01/2024
Me fui 3 días de fin de año, y al regresar vi que esta criatura había elegido esta maceta en mi ventana para ponerse a empollar su cría.
Resultó que cada vez que abría la cortina, por la mañana, escuchaba el aleteo de su huida asustada y, a veces, la veía en el muro de enfrente, atenta a los pasos del monstruo que aparecía otra vez junto a su nido.
Resolví no volver a abrir la cortina durante las semanas o meses siguientes, para que el nido no perdiera calor.
Días después, con cuidado pude tomarle esta foto, sneakeando el celular por debajo de la cortina.
Ahora cada mañana puedo levantar un poco la cortina, cuidadosamente, y verla durante un momento, maravillarme de que esté allí, cuidándome toda la noche mientras le cuido su nuevo día.