01/22/2021
Se cumplió mi mayor miedo desde que me fui del país. El miedo a no volverte a ver en esta vida abuelito. A no poderte abrazar y llenarte de besos. De no volver a comer tu sopita de auyama y tus arepas sin sal. Hace dos noches me acosté pensando en el silencio de las tardes en el Carrizal, donde sólo escuchaba pasar las hojas de los tres periódicos que leías todos los días. Tú siempre me dabas la sección de Pepita y me sentaba contigo a leer. Ese silencio que ahora llamo serenidad, en un mundo calmado que ya no existe, en una tierra llena de montañas, donde nací, es el silencio que me recuerda a ti. El mismo silencio que escuché años después en La Candelaria, a pesar del ruido de la ciudad que también me vio crecer. Siempre majestuoso en la cabecera del comedor, nunca vi a nadie disfrutar de la lectura como tú.
Te convertiste en ese señor que admirabas de muchacho. Ese que me contaste que todos los domingos llevaba sus nietos a la heladería. Te convertiste en eso y en mucho más abuelito. Y aunque para muchos fuiste imperfecto -como somos todos- para mi siempre fuiste el abuelo perfecto. El amor más puro, sin reproches, sólo amor. Me dijiste que los abuelos amaban a los nietos más que a sus hijos. Lo comprobé. Sé que quisiste enmendar tus errores con tus nietos. Me hablaste de tus pesares y todo lo que hacía doler tu alma. No pude quitarte el dolor, lo viví contigo. Vi todos tus lados y yo te amé. Porque no hay amor más puro abuelito. Lloro, no porque no te voy a ver más porque no hay nada más falso que eso; sino porque mi apego terrenal hace que ya extrañe tus serenatas, tus cuentos, tus sueños, tus oraciones cada vez que me monto en un avión y todas las mañanas de tu vida, llamarte los domingos y tu olor a mandarina. Lloro porque no estoy allí para despedirme de ti.
Sé que allá, en ese cielo, ese plano, esa dimensión, esa nueva vida, me esperas con abuela para llevarme a pasear en tu nuevo auto especial para pasear nietos. Ya no sufras más abuelito. Yo te alcanzo en un rato. Deja atrás la densidad de este planeta, y anda a g***r de lo que siempre soñaste. La eternidad.
💙
Te amo para siempre abuelito.
Tu nieta, “vanessita”.