05/13/2021
Pintor: Carlos Nebel
¿China poblana?
Es una pregunta en la que poco reflexionamos. . . “China poblana” es una expresión que siempre aceptamos y damos por hecho aquella hermosa leyenda donde el personaje central es Mirra, una joven traída de oriente y la relacionamos con las mujeres de Puebla que bailaron los sones y jarabes poblanos.
Las mujeres de clase humilde que vivieron en los barrios de Puebla en los albores de le época de la colonia fueron conocidas como “chinas” y sobre el significado de este sobre nombre tenemos varias acepciones:
Mujer del pueblo bajo
Empleada doméstica
Niñera
Niña, muchacha, etc.
Las chinas no eran exclusivas de la ciudad y estado de Puebla, es la mujer mestiza y humilde de la época de la colonia que tuvo presencia en toda la parte centro de la república mexicana, así encontramos chinas en Querétaro, Oaxaca, Distrito federal (hoy ciudad de México) entre otras entidades, un ejemplo que podemos citar es la introducción poética que le hacen a la canción popular conocida como “Mañanitas tapatías” . . .
Encontrarás en tu reja
un fresco ramo de flores
que mi corazón te deja,
chinita de mis amores.
Fue en la región de Puebla donde tardarón más tiempo en desaparecer y logran dejar huella en la inspiración y creatividad de artistas de la pintura y la poesía que para fortuna de muchos dejaron testimonios de las chinas de Puebla.
Entre los pintores que nos dejaron imagen de la forma de vestir de las chinas podemos mencionar a: Agustín Arrieta, Carlos Nebel, Primitivo Miranda, Casimiro Castro, Eduardo Pingret y Julio Michaud, por citar algunos. Todos estos artistas nos permiten percibir que entre la china o chinaca y la china poblana de chaquira y lentejuela hay muy poca o nula relación; es un atuendo hermoso, tanto que se ha convertido en la prenda representativa del estado de Puebla, pero, usando un poco el sentido común, es difícil de creer que se pueda asistir a una fiesta o fandango con una falda tan pesada que además no es muy práctica pues no se podrían sentar sin romper las lentejuelas; el roce entre faldas casi es un accidente pues las lentejuelas se traslapan y quiebran, y no se diga lo complicado de manejar el rebozo para que el rapacejo no se enrede entre tanta lentejuela y chaquira.
Quienes bailaron los sones y jarabes fueron las chinas o chinacas, no la china poblana, bailaron con su inseparable compañero, el chinaco, hombre de la misma clase, del pueblo, valiente, aguerrido.
De la palabra china surgieron las palabras chinaca y chinaco, según Donato Cordero estos términos provocaron que al pueblo también se la llamara de forma despectiva. . . “La Chinaca”.
Profr. Jorge Sánchez Clelo