07/21/2026
La rutina puede llenar nuestras horas... pero nunca debería vaciar nuestro corazón.
Limpiar la casa, preparar el desayuno, ir al trabajo o cumplir con nuestras responsabilidades no es el problema. El verdadero peligro es permitir que, en medio de todo eso, nuestra relación con el Espíritu Santo quede en segundo plano.
Él no solo quiere encontrarse contigo en un servicio de iglesia. También desea caminar contigo en lo cotidiano, mientras cocinas, conduces, trabajas o simplemente comienzas un nuevo día.
No permitas que la rutina apague el fuego de una relación que fue diseñada para crecer cada día.
🔥 Que las tareas de cada día no sustituyan el tiempo con Aquel que da sentido a cada día.
**¿Qué hábito te ayuda a mantener viva tu comunión con el Espíritu Santo aun en medio de la rutina?** Te leo en los comentarios.