04/11/2021
Justiniano I (emperador del 527 al 565 d. C.) y la emperatriz Teodora I (527-548 d.C.) en procesión. Ambos coronados con la stemma. Justiniano soñaba con la "Renovatio Imperii", volver a reconquistar todos los territorios perdidos 60 años antes. Con él, el Imperio Romano de Oriente alcanzó su mayor extensión conquistando en menos de 20 años y con tan sólo 15.000 hombres (comandados por Belisario y Narsés) el Norte de África a los vándalos, Italia a los ostrogodos (con Roma y Rávena), Sicilia, Corcega, Sardinia, Dalmacia, Baleares, Lazica y el sur de España (enviando a Liberio) a los visigodos. Entre sus mayores logros como emperador civil destaca la construcción de Santa Sofía, las Cisternas y el Gran Hipódromo de Constantinopla. Encargó a su jurista Triboniano la redacción de un código jurídico civil: el Corpus Iuris Civilis (529-534), que recogió toda la legislación romana desde el año 117 al 565 d. C.. El Derecho Romano actual se basa en esa obra y su importancia es enorme. Su política de construcción es un legado arquitectónico sin parangón (Santa Sofía en Constantinopla y muchas otras construcciones y auténticas obras de arte, destacando también en Rávena). Entre sus puntos negros están la brutal respuesta a la Revuelta de Niká, en la que para sofocarla aniquiló en el Hipódromo a 30.000 rebeldes, la presión fiscal a la que sometió al pueblo para llevar a cabo sus campañas (demasiado costosas) y comprar la paz con Persia.
Ilustración de Severino Baraldi para “Por qué se hicieron famosos”.
KG