Psicho

Psicho pagina dedicada a un poco de todo terror comedia amor y todo un poco para todos los gustos de todas edades

06/09/2025
PERDIDA EN EL BOSQUE Soy profesora de matemáticas llevo muchos años en esta profesión que me apasiona. El profesorado ti...
06/09/2025

PERDIDA EN EL BOSQUE

Soy profesora de matemáticas llevo muchos años en esta profesión que me apasiona. El profesorado tiene un grupo formado para los fines de semana, salir de paseo ya sea a la playa, a centros culturales e históricos, o muchas veces al campo a conocer. En esta ocasión decidimos salir a las afueras de la ciudad a un lugar que se llama Piedras Blancas. Tiene mucho paisaje verde y un hermoso riachuelo, pero este paisaje verde es un gran bosque que une a varios municipios. Para ir a aquel lugar, por ser tan grande y tupido, hay que ir con un guía.

En esta ocasión, íbamos seis profesores, tres profesoras y tres profesores. Nos llevarían hasta un lugar específico y de allí volveríamos a nuestro lugar de partida. El guía, en un momento dado, da el alto para detenernos a tomar agua o lo que quisiéramos, o comer. No sé por qué me entretuve un poco viendo unos bellos hongos, y al volver la mirada atrás pude notar que mis compañeros y el guía no estaban. Sí, estaba perdida.

Nos habían dicho, en la instrucción antes de tomar camino al bosque, que si en un momento dado nos sintiéramos perdidos, nos quedáramos en el mismo lugar que estábamos, ya que el guía, al no encontrarnos, haría el recorrido buscándonos. Entonces yo no es que me hubiese asustado mucho, sabía que ellos volverían por mí. Me senté y bebí un poco más de agua, solo era tener paciencia y esperar.

Pero a medida que iba pasando el tiempo, me fui preocupando, porque no llegaban por mí. Media hora, una hora, dos horas, y yo estaba completamente desesperada. Sabía que ya era momento de haberme encontrado. Así que, desobedeciendo las advertencias del guía, empecé a caminar creyendo que deshacía mis pasos y volvía al lugar de donde salimos. Pero la verdad es que no reconocía nada, estaba completamente perdida.

En un momento dado, pude ver a la distancia un claro en el bosque. Ilusionada de que había llegado a un lugar conocido, avancé allí con rapidez. Pero al llegar, noté algo bastante extraño, y podría decir yo que perturbador. Ese claro en el bosque estaba completamente lleno de flores, pero no unas flores cualquiera, unas flores negras, un negro mate que no podía pertenecer a una flor o una especie. Aquello era algo más extraño, y además de esto, aquella flor despedía un olor que embriagaba y hacía que me fuese sintiendo mareada.

Intenté retroceder porque ya estaba en medio de aquellas flores negras, pero no fui capaz. Mi cuerpo no me obedecía, aunque mi mente estaba racional, muy lúcida. Así que simplemente me detuve, o no sé si lo hice conscientemente, o aquel lugar, aquellas flores, hicieron que me detuviese. De las flores fueron saliendo caras, manos, más que manos eran garras, y las caras parecían ser humanas, pero bastante distorsionadas, y me fueron aprisionando. Me fui perdiendo en ese berenjenal de flores, garras y manos. Estaba perdida. Caí al suelo y ellos me llevaban hacia una profunda oscuridad que yo sabía que no era nada, pero nada bueno. Lo único que pude hacer fue gritar, gritos que, aunque después de lo vivido tal vez no estuve en peligro, pero creo que esos gritos me salvaron.

El guía me despertó porque yo simplemente me había acercado mucho a aquellos hongos que me habían hecho alucinar y perder el conocimiento. Pero el guía y mis compañeros, que llegaban tras él, aseguraban que no me veían por ningún lado, que habían buscado por todos los alrededores. Yo seguía en el mismo punto donde me perdí, al lado de un gran árbol y al lado de aquellos hongos. Mi pregunta es, ¿por qué ellos no podían verme? Y yo lo que viví no lo sentí como una alucinación. Para mí fue una experiencia muy real y tenebrosa.

MORALEX

CENIZASY nos fundimos en un abrazo. Yo sabía quién era él y él sabía quién era yo. Pero no nos importó nada. Su fuego qu...
06/09/2025

CENIZAS

Y nos fundimos en un abrazo. Yo sabía quién era él y él sabía quién era yo. Pero no nos importó nada. Su fuego quemó mi piel, mis entrañas, mi sangre, mi ser. Fui suya, suya sin medida, hasta que el calor me consumió y me volví cenizas.

—¡No puede ser, Silvia! ¿Otra vez con esa pesadilla? ¡Ya está bien, no quiero saber nada más de ese ma***to sueño!

Mientras en mis pensamientos le daba la razón, no dudé en gritarle:

—¡Eres una estúpida! ¡Jamás te volveré a contar nada! Solo cuando encuentres mis cenizas dirás que no era un ma***to sueño… y ya será demasiado tarde.

Entré en la habitación y cerré la puerta con fuerza. No supe más de mí hasta que sentí gruesas lágrimas resbalando por mi rostro. Mis pensamientos eran un remolino de voces, ideas y angustia que ya no me permitían sostener el dolor. Me quedé sumida en mi mente.

Al poco, la puerta sonó suavemente. Era Tara, con una rebanada de pastel en una mano y una toalla blanca agitándose en la otra, en señal de paz. No tuve más opción que reír. Desde que nuestros padres murieron, ella y yo habíamos luchado juntas para salir adelante. La abracé, agradecida, mientras me secaba las lágrimas.

—Silvia, mi querida Silvia, mi pequeña… Sabes que siempre estaré para ti, ¿verdad? Puedes contar conmigo para todo.

Asentí mientras comía un pedazo de pastel. La abracé con tanta fuerza que el trozo quedó aplastado entre nosotras, y reímos a carcajadas antes de tumbarnos en la cama. Luego me levanté para cambiarme el pijama, hecho un desastre. Fue entonces que escuché su grito:

—¡¿Silvia, qué te ha sucedido?! ¡¿Por qué tienes esas quemaduras en la espalda?! Vamos, vístete. Iremos al médico.

Salió de la habitación como un rayo. Me miré al espejo… Lo que vi fue aterrador. Caí al suelo y perdí el conocimiento.

Desperté conectada a cables y mangueras que producían un sonido horrible con cada respiración. Intenté moverme y vi mi cuerpo desnudo, débil, vulnerable. Todo giraba. A mi lado, Tara dormía en una silla, sosteniéndome la mano. Haciendo un esfuerzo, logré gesticular su nombre:

—Tara…

Despertó sobresaltada, me abrazó y gritó:

—¡Hermanita, hermanita! ¡Despertaste!

Corrió por el pasillo y regresó con un médico joven, apuesto, de sonrisa cálida. Mientras revisaba mis ojos, dijo:

—Hola, niña. ¿Cómo estás? Eres un pequeño milagro… jamás vi a alguien con quemaduras tan graves sobrevivir.

Su contacto cálido provocó un calor ascendente en mi cuerpo que me hizo estallar la cabeza de dolor. Vi cómo él y Tara retrocedían al tiempo que mi piel comenzaba a ampollarse. No sé en qué momento presionó el botón de emergencias, pero pronto una docena de personas rodeaban mi cama. Escuché a lo lejos los gritos de Tara antes de perder nuevamente la conciencia.

No sé cuánto tiempo pasó hasta que volví a despertar. Esta vez, no era Tara quien me acompañaba, sino Paty, la hermana de mi madre. La única familia que nos quedaba.

Al sentir mi movimiento, Paty llamó al médico, quien ingresó en silencio y me indicó que no hablara ni me moviera. Pero mientras me revisaba, mi mente regresó al último día en que vi con vida a mis padres.

Eran comerciantes, siempre de viaje. Aquel día transcurría como cualquier otro cuando una llamada inquietó a mi padre. Se despidieron con prisa. La tía Paty nos propuso una tarde de chicas. Nos arreglamos, salimos, reímos. Pero al volver a casa, una patrulla frente a la puerta lo cambió todo.

Paty habló con el oficial y cayó de rodillas, gritando. Tara se acercó a mí en el coche y, con lágrimas en los ojos, me dijo:

—Silvia, mi pequeña Silvia… Nos hemos quedado solas en este mundo.

Así fue. Mis padres murieron en un accidente ese mismo día. Desde entonces, Paty se encargó de nosotras. Tara creció, maduró y siguió sus estudios. Yo… comencé una carrera diferente: la carrera por destruir mi vida.

Me junté con los peores del instituto. Pronto fui una más entre los “Perdidos”, como los llamaban los maestros. Vicios, dr**as, rebeldía. Paty y Tara se rindieron conmigo. Era un fantasma en casa, solo pedía dinero para alimentar mi vacío.

Una noche desperté sin saber cómo había llegado a casa. Vomité sangre. Un conductor me dejó en una calle peligrosa. Me escondí en un callejón, deseando que el dolor pasara. Entre la basura, escuché una voz masculina, seductora, que me tocó el rostro. Entre susurros, me dijo:

—Solo di mi nombre y te llevaré al éxtasis más profundo.

Desperté al día siguiente, más lúcida. Al llegar a casa, escuché murmullos. Espié desde la escalera: Tara estaba con un muchacho hermoso, entregados a la pasión. Algo se activó en mí. El deseo, el morbo. Me toqué mientras los miraba. Pero él… me vio. Me miró de forma extraña. Huí a mi habitación.

Me miré al espejo. Mi aspecto era deplorable. En la ducha noté una medalla colgando de mi cuello. Al intentar quitármela, comenzó a quemarme. En ella estaba grabado:

“Soy Dazhul, Señor del Deseo. Satisfaré uno a uno tus placeres y te llevaré al mundo de la lujuria.”

Reí. Y en tono de burla dije:

—Por favor, Dazhul… ven, amo… satisface mi cuerpo.

Al instante, las luces explotaron. La ventana se rompió. Algo cayó sobre mí y me inmovilizó. Su fuego me consumió… y me volví cenizas.

Cuando desperté, Paty y Tara discutían conmigo, furiosas por el estado de mi habitación. Pero lo peor fue cuando Paty dijo:

—Tara estaba de viaje. Acaba de llegar. ¿Qué te pasa? ¿Estás drogada?

Mi mente se fragmentaba. Recordé su nombre: Dazhul. Y solo con pensarlo, un viento huracanado inundó mi habitación. Me poseyó otra vez. Esta vez no fue placer: fue dolor. Fuego y gritos. Ampollas y pus reventando en mi cuerpo. Me desmayé.

Volví en la habitación del hospital. El médico me habló con seriedad:

—No sabemos contra qué estamos luchando. Si tú sabes algo… por favor, dínoslo.

Pedí lápiz y papel. Escribí todo. El horror en los rostros de Tara y Paty fue indescriptible. Había sido yo… yo traje al demonio a casa.

Paty, decidida, contactó a una vieja amiga. Días después, un shaman llegó desde la selva. Prepararon una ceremonia especial con permiso de la clínica. El día señalado, el médico —aunque escéptico— se persignó.

El shaman lo invocó. Dazhul vino. Fétido, violento, reclamó lo suyo.

—¡Ella me llamó! ¡Me pertenece!

Y fue entonces que hablé:

—Sí, te invoqué. Fui débil, inmadura, resentida. Me usaste. Pero hoy sé que tengo a Paty y a Tara. Ellas me aman, y yo quiero vivir. ¡Te ordeno, en nombre de Dios, que te vayas!

Una niebla espesa envolvió la habitación. Todo volaba. El shaman oraba sin cesar. Finalmente, la calma llegó. Estaba limpia. Sana.

Hoy agradezco a Dios por la segunda oportunidad que me dio. Retomé mis estudios, dejé los vicios. Entendí que jugar con lo desconocido es peligroso. Lo que para ti puede ser una broma… para “alguien más” puede ser una invitación.

Derechos de autor: Luciafer Cdva.

06/09/2025
  •●LA BRUJA DE OJOS BLANCOS●•*CRÉDITOS AL AUTOR*Soy consciente de que existen cosas que se escapan a nuestra realidad. ...
29/01/2025



•●LA BRUJA DE OJOS BLANCOS●•

*CRÉDITOS AL AUTOR*

Soy consciente de que existen cosas que se escapan a nuestra realidad. Muchas personas aseguran ser testigo de ello yo soy una de ellas y lo que les compartiré a continuación es mi testimonio.
Mi nombre es Carlos, actualmente tengo 35 años y ésto me sucedió cuando tenía 23. El barrio en donde vivo queda a unas pocas cuadras de distancia del Cementerio local, y a pesar de eso jamás sentí miedo, incluso teniendo conocimiento de experiencias vividas por personas que viven cerca también, ya había escuchado hablar de que la madrugada era el horario elegido por las ánimas para manifestarse, y ni hablar de las historias de brujas y duendes que son ya comunes en mi Ciudad, sin embargo yo era indiferente a todo éso, hasta que me tocó vivirlo en carne propia.
Era una madrugada de día Sábado, justamente 1 de Noviembre.
Esa noche habíamos decidido salir a bailar con unos amigos, pues era el cumpleaños de uno de ellos y después del asado nos fuimos para el Boliche. La noche pasó rápido, tomamos algunas cervezas y bailamos hasta cansarnos, recuerdo que mientras estábamos allí se nos acercó un vecino mío, me saludó y me comentó sobre un acontecimiento que acababa de pasar minutos antes en mi barrio, un conocido nuestro había sido espantado por una supuesta aparición y se encontraba en el Hospital, ya que sufría de convulsiones y al parecer el susto le habría provocado un ataque, me pareció raro, pues justamente a ése muchacho yo lo había visto minutos antes de venir para el boliche, pero al saber que se encontraba en el Hospital me tranquilizó un poco, pues estaba en buenas manos y de seguro se recuperaría pronto.
A eso de las tres de la madrugada les dije a mis amigos que ya me iría a mi casa, ellos decidieron hacer lo mismo y como vivíamos cerca nos salimos todos para dirigirnos cada uno a su hogar.
Durante el camino íbamos hablando de lo que ocurrió con el muchacho de mi barrio, algunos lo tomaron como broma y otros sintieron un poco de temor pues al vivir cerca del Cementerio era inevitable pensar que era muy posible que alguien sea espantado. A unas cuadras antes de llegar a mi casa me despedí de mis amigos y seguí mi camino, después de una cuadra sentí que alguien me llamó por mi nombre, me dí la vuelta y no había nadie, excepto por una mujer que venía caminando detrás de mí como a unos 50 metros de distancia, parecía una anciana, su caminar era torpe y lerdo, y encorvada se sostenía con un bastón, pensé que era alguien conocido, sin embargo decidí no darle importancia, pues lo único que quería era llegar a casa.

Caminé unos metros más y comencé a sentir muy de cerca los pasos de alguien, volví a escuchar que me llamaron por mi nombre, me dí la vuelta y ví que era aquella misma anciana, pero ésta vez estaba sólo a unos metros detrás de mí, sinceramente en ése momento sentí un poco de miedo, pues no era posible que ella se hubiera acercado tan rápido incluso, al verla bien no la pude reconocer, estaba seguro que no la conocía, seguí caminando y al oír mi nombre por tercera vez supe que ya estaba justo detrás de mí, no lo dudé ni un instante y empecé a correr hasta llegar a mi casa.
Entré directo a mi habitación y me senté en la cama, me reía de mí mismo por lo que acababa de pasar pensé que quizás habría sido alguien conocido que se disfrazó y me quiso hacer una broma, tomé valor y me asomé por la ventana, pero no había nadie comencé a cambiarme de ropa para ya descansar, apagué la luz y me acosté, luego de unos minutos comencé a sentir un olor nauseabundo, como si un animal mu**to estuviera cerca, recordé entonces que había dejado la ventana abierta y si no me levantaba a cerrarla ése olor seguiría entrando a mi habitación, me destapé y cuando me proponía a levantarme miré hacia la ventana y la pude ver, era esa misma anciana que me estaba siguiendo minutos antes, estaba colgada sobre las rejas de mi ventana, observándome con una sonrisa macabra y mientras metía una mano entre las rejas me señaló y volvió a pronunciar mi nombre.
No sé cómo describirle lo que viví en ésos momentos su rostro arrugado estaba cubierto de mugre, sus ojos eran totalmente blancos y su pelo era tan escaso que parecía ser calva era tanta la impresión que me provocó que sentía como la sangre se me congelaba, sus manos y dedos eran largos y las uñas negras parecían las garras de un animal, era ella la que despedía ése olor tan asqueroso, que hasta el día de hoy me causa náuseas al recordarlo.
El grito de espanto que dí fue tan fuerte que desperté a toda mi familia, mis padres llegaron corriendo a mi habitación, encendieron la luz y abrazándome me preguntaron que me sucedía no podía hablar, tan solo temblaba del miedo y no paraba de balbucear, simplemente les señalé hacia la ventana pero ya no había nadie allí.
Recuerdo que me llevaron al hospital porque no podían lograr que yo reaccionara, al otro día, cuando desperté en mi casa recién pude hablar, y ya más tranquilo le conté a mi familia lo que había visto la noche anterior, estuve visitando a un curandero durante un mes para que me curara del susto, jamás supe quién fue esa anciana que se me apareció, sin embargo, durante algunos meses, varias personas de mi barrio aseguraban haber visto a aquella misma mujer, a la que llamaban la bruja de los ojos blancos.
Una tarde llegó a mi casa aquel muchacho al que habían espantado esa misma noche y después de contarme su experiencia supe que esa misma anciana fue la culpable de que él también sufriera el espanto más grande de su vida.

Hoy celebro 6 años en Facebook. Gracias por su apoyo constante. No podría haberlo logrado sin ustedes. 🙏🤗🎉
29/01/2025

Hoy celebro 6 años en Facebook. Gracias por su apoyo constante. No podría haberlo logrado sin ustedes. 🙏🤗🎉

La casa Maldita Un año había transcurrido después de haber  adquirido nuestra nueva casa , mi hija Claudia de diez años ...
29/01/2025

La casa Maldita

Un año había transcurrido después de haber adquirido nuestra nueva casa , mi hija Claudia de diez años , mi esposa Maite y yo éramos una familia verdaderamente feliz con muchos planes futuro , sin embargo , nuestras vidas cambiaron en un abrir y cerrar de ojos ... comenzaron a suceder sucesos inexplicables a todas horas del día , por ejemplo ... se nos hacía muy extraño que las puertas y ventanas se cerraban de golpe , se lo atribuimos al viento , otro día como tantos, nuestra pequeña gritaba sin razón alguna , en este punto mi esposa y yo nos preocupamos mucho ya que nuestra pequeña Claudia nunca antes había tenido una conducta así, creció nuestra preocupación cuando nos llamaron del colegio para informarnos que tenía muchos comportamientos extraños , agredía a sus compañeros proporcionando golpes hasta llegar a herir una compañera , enterrando la punta de un lápiz en el rostro muy cerca del ojo . Fue cuándo mi esposa insistió en llevarla con un médico y a decir verdad no encontraron nada extraño en nuestra pequeña, por otro lado sentímos en el interior de la casa una sensación muy extraña de sufrimiento , la casa simplemente se sentía mu**ta , nuestra hija cambió a los días su conducta para bien , ya era nuevamente Claudia , la niña más cariñosa y simpática de papá y mamá , también había desaparecido aquella sensación de sufrimiento que habíamos sentido , todo parecía haber vuelto a la normalidad pero que equivocados estábamos. Una amiga de mi esposa nos recomendaba que le hiciéramos una limpieza a la casa ¿ pero porque ? ... yo me negaba de todas las formas ya que no era creyente en nada paranormal , recuerdo haber discutido con mi esposa muy feo sobre el asunto . Ese día , de tan molesto que estaba salí de casa directo a un bar , después de unos tragos regresé más tranquilo . Al llegar me encontré con una escena donde mi hija presentaba una conducta agresiva , violenta , irritación, era como si presentará problemas mentales , busqué a mi esposa con la vista se me hacía muy extraño que no estuviera controlando a Claudia , luego la vi tendida en el suelo , de su cabeza brotaba sangre , sangre que cubría su rostro y parte de su cuerpo , le grité a mi hija , para que dejará de tirar cualquier objeto que le pareciera , por un momento me obedeció pero , pero tengo que admitir que le tuve mucho miedo a mi pequeña, parecía endemoniada, poseída por algún demonio o algo muy parecido , su rostro había cambiado , parecía más vieja , los ojos de mi pequeña parecían de peliculas de terror . Tenía los ojos totalmente oscuros , luego me acerqué a mi esposa , no respondia , estaba inmóvil , parecía estar mu**ta , entré en estado de shock sin ni siquiera saber que hacer , cuando de pronto un fuerte y estremecedor ruido provocó mucho terror en mi al mismo tiempo mi esposa despertó , adolorida . Mi pequeña gritaba cómo si la estuvieran matando , nos llenamos completamente de terror porque los gritos se escuchaban horrible . Gritos ditorcianado cómo de un ser diabólico. Mi esposa intentó llegar a Claudia , era imposible , cuando una fuerza extraña se apoderó del lugar , los muebles volaban como si fueran papeles , eran golpes atormentadores , mi hija levitando , su cuerpo se suspendió hasta llegar al techo , su mirada se clavó en nosotros sentimos el verdadero terror penetrando en nuestro cuerpo, gritaba y hablaba en un dialecto con voz cavernosa . Mi esposa y yo salimos tan rápido cómo pudimos hasta salir de la casa , la puerta se cerró a nuestras espalda generando un gran golpe seco , un golpe el cuál grnero mucha brutalidad en nosotros, mi esposa cayó al piso , gritaba y se revolcaba pidiendo a gritos que nos ayudaran , rápidamente todos los vecinos estaban ahí, observando nuestra casa , en el interior de la misma se podían escuchar los gritos desesperado de nuestra hija o bueno de lo que se había apoderado de ella . Cuándo de pronto ,alguien gritaba que fuéramos por el sacerdote para que nos ayudaran , realmente la escena era alarmante . El padre Carlos al llegar nos pidió entrar con él , el interior de la casa se había tornado muy frío , mi hija empezó a reír ,sus carcajadas eran aterradoras . El padre se preparó rápido para ayudarla en tanto mi hija hacía movimientos antinaturales , trepaba , caminaba por las paredes con gran facilidad en sus cuatros extremidades , el padre empezó un acto de liberación, en tanto ella , gritaba , lo insultaba con voz cavernosa , al llegar a un punto del ritual cayó desmallada al piso . Esto fue lo más aterrador que hemos presenciado en la vida . Muchos hubieran querido averiguar cómo sucedió todo , pero nosotros la verdad después de aquel suceso abandonamos la casa dejando todo atrás, porque simplemente la casa estaba maldita ...

Créditos Al Autor : Yoandri Rojas .

Dirección

San Salvador
503

Teléfono

78093661

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Psicho publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Empresa

Enviar un mensaje a Psicho:

Compartir