30/10/2020
Tardes de mascón...
De mi infancia y juventud, quizás, con nostalgia lo que más extraño, son las tardes con la palomilla de la barriada, la marimba de cipotes corriendo tras un balón, aquellas pelotas de plástico, o de trapo, jugando descalzos, con los últimos rayos del sol...
Recuerdo que el juego empezaba en la seleccionada, los dos mejores, hacían la de capitanes, e iban seleccionado entre la ronda a los mejores, de uno a la vez, era una culiyera ser el último... Luego, el primer equipo en recibir un gol debía quitarse la camisa, los equipos y sus uniformes siempre eran esos, los sin camisa contra los encamisados...
Las metas siempre eran dos piedras a cuatro pasos, el arquero no podía estar en el el área ni usar las manos... A menos que el balón fuera de cuero, entonces, cuando había cuero chivo, nos sentíamos en el mundial, y armábamos metas grandes, o hasta se ponían unos marcos improvisados...
La cancha quedaba en pendiente, había un declive, que obviamente favorecía a los que estaban arriba, debían hacer menos esfuerzo siguiendo el balón o corriendo para atacar, pero nadie se quejaba.
Los partidos no eran a dos tiempos, no había cronómetro, ni medida, jugábamos a cuanto gol cayera, y si había más de dos equipos porque había lleno de bichada, entonces al los dos o tres goles se cambiaba de equipo, el ganador permanecía y recibía nuevo contrincante...
En aquellos días sonábamos ser Cafú... O el Mágico haciendo la culebrita macheteada, la copa siempre era un litro de soda... Vasos plásticos y churros... Jugábamos hasta caer de cansancio
Gritando hans, córner, fabol, y qué se yo porque no hablábamos inglés... Nos dábamos de patadas sin violencia, la tranca, la picardía, y la alegría...
El mascón siempre terminaba en una ronda de bromas, nos poníamos apodos, comentábamos las mejores jugadas y los goles, los golpes, los errores, y nos acabábamos con bromas pesadas, pero no había insulto que nos separará, aunque nos hubiésemos agarrado a golpes, ya luego jugando se nos pasaba...
Aquellas tardes en la colonia, con los amigos, con todos los bichos del pasaje, del redondel, y los amigos que nos divertíamos en las tardes de mascón.