21/11/2025
Este sábado 22 a las 5 pm presentaremos la exposición de una serie de pinturas sobre el Torito Pinto que se llama: Tercos de Alegría
de DavidDuke Mental
En esta serie, Tercos de Alegría, los toritos pintos no son simples animales ni decoraciones folclóricas: son entidades vivas de color, memoria y voluntad. Cada uno embiste con pigmento y forma, desafiando el olvido, la homogeneización y el silencio. Aquí, la terquedad no es obstinación vacía, sino una fuerza vital que se niega a ceder ante la tristeza, la pérdida o la domesticación cultural.
Color como resistencia
Los toritos están pintados con una exuberancia que no pide permiso. Rojos encendidos, amarillos solares, azules que evocan fuego frío —cada trazo es una declaración. El color no decora: arde, canta, se planta. En su piel se mezclan los carnavales, los rituales agrícolas, los mitos de origen y las fiestas populares que sobreviven generación tras generación.
Las composiciones estallan con energía centrífuga. Espirales, curvas, explosiones de textura y ritmo simulando los fuegos pirotécnicos. Los toritos no están quietos: danzan, corren, se transforman. Algunos parecen surgir de volcanes, otros de campos sembrados, otros de sueños compartidos. Son criaturas de frontera entre lo humano y lo mítico, entre lo terrenal y lo cósmico.
El torito pinto es un Tercos de Alegría, se convierte también en símbolo de persistencia cultural. Cada obra es una ofrenda a lo que no se deja domesticar: la alegría que sobrevive a la violencia, la identidad que se rehúsa a diluirse, la memoria que se pinta para no borrarse.
Esta serie no se contempla en silencio: se celebra. Invita al espectador a entrar en un espacio de comunión, donde el arte es altar, danza y grito. Los toritos pintos son guardianes de lo colectivo, protectores de lo festivo, y testigos de lo que aún nos une, La alegria.