12/08/2026
En el mundo del revés que vivimos, cada vez es más importante la imagen exterior del ser humano, existe un sistema consumista, materialista y ególatra que nos entrena desde la más tierna infancia a compararnos y estar siempre insatisfechos e inseguros con la imagen que proyectamos; mientras que la Mente, el vaso que contiene lo precioso es tomado como cosa menos importante.
En el primer y más grande mandamiento de la ley divina Dios nos pide amarlo con toda la fuerza de nuestra mente, donde se halla el intelecto humano, donde ocurren los procesos cognitivos, nacen ideas que cambian el mundo y pensamientos que puede crear nuevos caminos visionarios en el ser humano.
Nuestra mente es un milagro hecho por la misma mano de Dios, la hizo para que en ella habite el conocimiento más elevado y sublimen, Dios mismo, quién es Dios.
En EFESIOS 4:23 recibimos la invitación de “..renovaos en el espíritu de vuestra mente,”.
En EFESIOS 4:17 a “..que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,”.
En ROMANOS 12:2 a que “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
La Biblia habla mucho de la mente, su naturaleza, el contenido que debe recibir y como la debemos educar a través de la Palabra de Dios.
No es la voluntad de Dios el descuido de nuestra imagen exterior, debemos cuidarla porque es creación de Dios y medio de expresión de mi ser interior; la voluntad de Dios es que nos tratemos con dignidad en todas las áreas, pero sobre todo nuestra mente, lugar donde tomamos decisiones y donde realmente ocurren las guerras y los conflictos, pero también donde ocurre la paz y el crecimiento personal.
Guarda tu mente, cuídala, límpiala y llénala del conocimiento De Dios.