28/02/2026
Cuando algún hurrerito de Honor Colorado viene a decirme “zurdo”, sin siquiera saber qué significa realmente ser zurdo o progresista, inevitablemente me recuerda a Nanatsu no Taizai y a la imponente presencia de Escanor. Esa escena en la que, ante alguien que intenta juzgarlo o minimizarlo, responde con absoluta calma y superioridad: “¿Y quién lo decidió?”
Porque esa es la cuestión. Repiten “ZURDO” como si fuera un insulto automático, como una consigna aprendida, sin comprender su significado político, histórico o ideológico. Es una etiqueta vacía que usan para intentar desacreditar sin argumentar.
La ironía es evidente: hoy Honor Colorado encarna muchas de las prácticas que ellos mismos critican cuando usan esa palabra. Gobiernan con un Estado sobredimensionado, desbordado, donde los cargos públicos no se asignan por mérito, capacidad o formación, sino por parentesco, amiguismo, lealtad política o favores personales.
Se enorgullecen de planes sociales mal diseñados y peor ejecutados, que generan dependencia en lugar de desarrollo. Mantienen empresas públicas deficitarias —Petropar, INC, Copaco, Cañas Paraguayas— cuyas pérdidas terminan pagando los ciudadanos a través de impuestos. Ese no es un modelo de eficiencia ni de responsabilidad fiscal; es un sistema prebendario y clientelar.
El verdadero negocio del gobierno parece ser sostener la ignorancia, el hambre y la precariedad en salud, porque en un esquema donde las instituciones no funcionan como deberían, el único que “resuelve” es el político de turno. Y cuando el político es quien reparte, condiciona y decide, la libertad del ciudadano se reduce.
Por eso, cuando alguien intenta llamarme “zurdo”, en mi mente vuelve a resonar la voz de Escanor:
“¿Y quién lo decidió?”
Yo promuevo el achicamiento del Estado, el respeto irrestricto a la propiedad privada, la vida y la libertad. Defiendo instituciones sólidas y eficientes, pero limitadas en su alcance; un sector privado libre de injerencias indebidas; y una política que no invada lo que no le corresponde.
Estoy abierto a cualquier debate con quien quiera discutir ideas con argumentos. Porque ante cualquier hurrerito de HC que repite consignas sin reflexión, yo elijo elevarme por encima de esa burda ideología partidaria.
Si quieren debatir, aquí estoy.
Y si alguno de Honor Colorado necesitan un nombre para dirigirse a mí en ese debate, pueden llamarme, con la serenidad y firmeza de quien no teme confrontar ideas:
Su Majestad Nicolás Oviedo.