25/12/2018
ÉL NO ME GOLPEÓ.
Él no me golpeó, pero me recalcaba cómo me pasaban los años por la piel, me comparaba con cuerpos más jóvenes y me decía cuán terrible había quedado la cicatriz en mi abdomen.
Él no me golpeó, pero mi palabra nunca valió, me decía lo bien que me quedaba permanecer callada, algunas veces me recompensaba por hacerlo tan bien cuando alguien preguntaba.
Él no me golpeó, pero me gritaba un par de veces antes de que saliera el sol, hace años que no me llamaba por mi nombre, pero se le daba muy bien inventar adjetivos para hacerme saber lo poca cosa que como mujer podía ser.
Él no me golpeó, pero se reía de mis lágrimas, de mi pasado, de mi familia.
“¡Esta es tu vida!” repetía.
Él no me golpeó, pero me hizo creer que mi trabajo no era suficiente, que mi preparación no era más que ignorancia, que una mujer vale más quedándose a hacerse cargo de la casa.
Él no me golpeó, pero era astuto y manipulador, me alejó de todo a mi alrededor, no tengo amigos, no veía a mi familia, odiaba que hablara con mi hermana, me tenía tan controlada, hora de salida, hora de llegada, números que frecuentaba, páginas que leía.
Yo...
dejé de ser humana, para ser solo la especie de mujer que él esculpía en mí.
Él no me golpeó, pero miraba con repulsión la ropa que yo usaba, nunca la tiró, pero poco a poco logró que eso lo hiciera yo.
Él no me golpeó, pero me negaba ante sus amigos, ante su familia,
a veces, salíamos,
pero siempre a los ojos de quién nos veía, éramos apenas y desconocidos.
Él no me golpeó, pero nunca fui partícipe de ninguna decisión
“Deja de meterte en mi vida”, lo escuché en más de una ocasión.
Él no me golpeó, a veces me regalaba rosas, a veces me compadecía, a veces me abrazaba, a veces me decía que me quería,
a veces...
Le creía.
Él no me golpeó, me jalaba el cabello, uno que otro empujón, quizá me levantó la mano, pero nunca me golpeó, no tenía como denunciar nada, no había heridas en mi cara, el s**o forzado nadie lo tomó como delito
pues era mi marido.
Mi padre golpeaba a mi madre,
mi vida no era tan mala,
no me faltaba nada,
quizá amor, pero nadie come amor ¿no?.
Él no me golpeó...
Pero un día me mató.
No tiene cargos, nadie sospecha
¿Por qué?
Porque era bueno,
pues nunca me golpeó.
Autor: Gilraen Eärfalas
💜✋🏾