22/05/2026
Una gran historia no solo se cuenta… se construye en cada rincón del escenario. 🎭
Tuve la oportunidad de disfrutar El Padre, dirigida por Israel Lugo y protagonizada por René Monclova, y fue una poderosa lección de cómo los elementos escénicos pueden convertirse en narradores silenciosos.
La escenografía no solo ambientaba… transformaba. Se convertía en un reflejo del estado mental del protagonista, acompañando cada fragmento de memoria que se desvanecía. Las luces, por su parte, no eran simples iluminaciones, sino emociones: guiaban al público, confundían, revelaban y ocultaban, tal como lo hace el Alzheimer en la mente de quien lo padece.
Ahí está la magia del teatro: cuando la escenografía y la iluminación dejan de ser fondo y se convierten en lenguaje. Cuando el espacio y la luz cuentan tanto como los actores. Cuando todo se une para hacernos sentir, no solo observar.
Les recomiendo que vean esta pieza teatral. Porque en el teatro, cada detalle tiene el poder de dar vida… incluso a lo invisible.