10/08/2026
El Dios castigador y la fe del miedo: cuando predicamos amor, pero practicamos el juicio. 🫤
Hay algo que se me hace profundamente difícil de comprender: la idea de un creador castigador. Llámale Dios, Alá, el universo, una fuerza superior o como dicte tu fe. He leído demasiados comentarios diciendo que lo ocurrido en Colombia hoy, como antes en Venezuela, es un “castigo divino”. Y creo que esa idea merece ser confrontada.
¿Qué te hace pensar que tú eres más digno de protección que quien perdió su casa? ¿Que eres el hijo preferido de tu creador? ¿Que quien nació en otro país, profesa otra fe o vive diferente merece menos misericordia que tú? 🤔
¿Qué te hace pensar que una hambruna es un castigo sobrenatural y no, muchas veces, consecuencia de la desigualdad, la indiferencia y de sistemas que nosotros mismos hemos construido? 🌎 Nos resulta sencillo hablar de amor al prójimo, pero mucho más difícil vivirlo cuando ese prójimo tiene hambre, cruza nuestra frontera buscando refugio, cree diferente, ama diferente o simplemente no se parece a nosotros.
Decimos amar, pero juzgamos. Hablamos de misericordia, pero excluimos. Predicamos compasión, pero condenamos. Y cuando la tragedia alcanza al otro, algunos incluso encuentran consuelo pensando que “algo habrá hecho para merecerlo”. 💔
Entonces hay que hacerse una pregunta incómoda: ¿eso es fe o superioridad moral disfrazada de espiritualidad?
Porque si el ser superior en el que crees necesita terremotos, hambre, enfermedades o tragedias para castigar a quienes no viven como tú, habría que preguntarse dónde quedaron la misericordia, el perdón y el amor que dices encontrar en él.
Esto no es una crítica al cristianismo, al islam, al judaísmo, al budismo ni a ninguna otra creencia. 🕊️ Es una crítica al fanatismo que convierte la espiritualidad en miedo y utiliza lo sagrado como instrumento para controlar, excluir y condenar.
Nadie debería acercarse a tu fe porque lograste aterrorizarlo. Debería hacerlo, si así lo desea, porque vio algo extraordinariamente humano en ti: cómo trataste al vulnerable, cómo abrazaste al diferente y cómo ayudaste sin preguntar primero en qué creía. 🫶🏻
Tu fe no se demuestra por cuánto miedo eres capaz de provocar en quien no cree como tú, sino por cuánto amor eres capaz de ofrecerle aun sabiendo que quizás nunca creerá como tú.
Porque al final puedes hablar de tu fe todos los días, citar todos los textos sagrados y advertir sobre todos los castigos. Pero el argumento más poderoso a favor de aquello en lo que crees no está en tus palabras: está en tus acciones y en la persona en la que tus creencias te convierten. ❤️