03/04/2026
¡CAMINÓ 600 METROS 90 KILOS ENCIMA
SIN HABER DORMIDO, CAYÓ TRES VECES,
Y CADA VEZ SE LEVANTÓ PORQUE AÚN NO HABÍA TERMINADO
Aquel viernes, a la novena hora, el Maestro, sin haber probado el descanso, había soportado una noche de injurias, golpes y oprobio a lo largo de cuatro juicios que se sucedieron en menos de seis horas. Cuando Pilato sentenció Su muerte, dio inicio a una jornada sin parangón en la historia: aproximadamente seiscientos metros por las tortuosas calles de Jerusalén, con el peso de la cruz sobre Sus hombros.
Noventa kilogramos se cernían sobre Él, una carga abrumadora que dobló Sus rodillas por primera vez cerca del pretorio. Mas, como oveja llevada al matadero, se levantó. Allí, un hombre de Cirene, Simón, que venía del campo, fue forzado a llevar el madero, aligerando por un breve instante el yugo del Salvador.
En medio de la multitud, una mujer de fe, Verónica, cuyo nombre clama "verdadera imagen", con un velo piadoso, secó el rostro ensangrentado del Señor. Y la divina imagen de Su sufrimiento quedó grabada para siempre.
El Nazareno volvió a caer, y luego una tercera vez, mas cada vez se levantó. Las hijas de Jerusalén, conmovidas por Su dolor, lloraban a Su paso. Él, exhausto y al borde de la agonía, las consoló con palabras de profunda verdad: "No lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos."
Finalmente, llegaron al Gólgota, que significa "Lugar de la Calavera", una colina desnuda fuera de las puertas de la ciudad. Allí le despojaron de Sus vestiduras, y lo clavaron entre dos malhechores. Sobre Su cabeza, en hebreo, griego y latín, un letrero proclamaba: "Jesús Nazareno, Rey de los Judíos."
Aquel camino, el más corto en distancia pero el más largo en significado, duró seis horas. Cada paso fue una ofrenda. Nadie le arrebató la vida. Él, por amor, la entregó voluntariamente. 🙇🏽♂️