19/02/2020
De pronto la oscuridad dejó escuchar un fuerte rugido de agónica naturaleza, impuesta por aquellos chillidos parecidos a las de un cerdo conjunta a las de un gato que gritando al mismo tiempo, y estas pareciecen imitar algunas palabras que se escuchaban vagamente como humanas, entre las espesas sombras de aquella noche paupérrima, en la que la locura daba signos de aparición para estos dos individuos que se encontraban a la merced de aquello que al parecer, habian herido con ayuda de aquel pequeño fragmento sólido que poseían, con el único propósito que tenian de encontrar una suma presicion y destreza en la suerte que buscaban para herir en la cabeza de aquello que los buscaba desesperadamente y que creían saber a que distancia estaba de ellos.
—Escuchaste eso?
—No, no escucho nada. Respondió con miedo.
—Exacto, a dejado de moverse, creo que lo herimos.
—Como lo sabes?
—Por que lo puedo ver.
—Que? Pero como puedes decir eso? es imposible, si te extrajo los ojos y nos metió en este lugar oscuro?
—Habrá podido extraermelos y ponerme en el lugar más oscuro del planeta, pero el no se percató de algo que su torpe naturaleza lo paso por alto, yo jamás vi algún vestigio mínimo de torpe y escasa luz ser captada por mis ojos grises a lo largo de mi vida, soy ciego, y ese fue el gran error que le costo la vida, pensando que no lo veía, pero se equivoco todo este tiempo, por que sabia donde estaba y como nos observaba.
Las lámparas a kerosene no tardaron en encenderse por el segundo hombre, mientras este se acercaba a la bestia que yacía tendida a escasos metros de ellos.
—Lo maté? Le pregunto el ciego.
Mientras aquella cara de asombro y terror se apoderaba de él, al no poder responderle con palabras ciertas a lo que en realidad sus ojos no aceptaban ver a aquello que los acosaba, y que ahora yacía mu**to en sus pies.
Era una muñeca, con aquellos ojos grises y pupilas descarriadas, apenas visibles y perdidas en aquella masa gelatinosa que los cubria e imposibilitaban su vista, estaba claro, eran los ojos de aquel hombre ciego, que salían desorbitados de aquellas cuencas vacías de plastico duro, pero que de todas maneras no le sirvieron de mucho para volver a ubicar nuevamente a sus dos huéspedes, solo por el afán de cambiar sus extremidades de plástico, por las de un ser humano de verdad.
El huésped.
💀💀Autor: R.A.💀💀