22/02/2026
En las orillas del lago sagrado,
donde el viento canta en el altiplano,
nace la danza de paso elegante,
orgullo eterno del pueblo puneño.
Polleras giran como arcoíris,
bordando en el aire sueños antiguos,
mientras el charango y la banda
encienden la fiesta del corazón.
Manos enlazadas, vueltas y sonrisas,
zapateo suave sobre la tierra fría,
la luna del Titicaca es testigo
del romance que florece en ronda.
Pandilla que une generaciones,
que abraza historia y tradición,
late en cada pecho del sur andino
como himno vivo de identidad.
Que nunca calle tu melodía,
ni se apague tu paso cadencioso,
porque en cada giro de tu danza
vive por siempre Puno glorioso.