22/02/2026
Hace ocho años, un día como hoy, la luz de un proyector dibujaba historias sobre una pared de Casa Activa. Éramos pocos y éramos todos: sentados en sillas propias y prestadas, en el suelo, en los bordes de la noche, mirando una película mientras el aire tibio de Piura nos abrazaba.
Pero Casa Activa había empezado mucho antes, en el sueño obstinado de nuestro gran amigo Edgar y en las manos generosas de muchos otros que creyeron que los lugares también pueden tener alma. Y la tuvo. Entre sus paredes latieron documentales y películas, pequeños conciertos, noches de teatro y mercados de pulgas que parecían ferias de otro tiempo. Hubo campañas veterinarias y esterilizaciones a costos sociales, talleres educativos y deportivos, encuentros culturales y contraculturales. Siempre había un rincón disponible, una silla extra, una puerta abierta.
Allí cabían las ONG, las asociaciones, los curiosos, los que buscaban y los que solo querían quedarse un rato más. Allí muchos fuimos felices. Allí muchos pertenecimos.
Hoy, su recuerdo sigue encendido como una luz tibia que se niega a apagarse en la mente de cada uno de nosotros
Ojalá algún día vuelva a materializarse, para que otras manos, otras risas y otros sueños encuentren también un lugar como el que tuvimos nosotros.
*En la foto bobby, el perro de casa activa ♥️