05/11/2025
“PIURA, CIUDAD DE HUECOS, CHARCOS Y PACIENCIA SANTA”
Por Patchuecas, corresponsal canina de Piura
¡Gua, compadre Zambo! Si le contara el drama tropical que me tocó vivir hoy…
Salgo tempranito, emperipollada —bien vestidita, con mi vestido rosado, olorosa a flor de algarrobo y acompañando a mi vecina la Rosa, que lleva su canasta de humitas verdes calientitas— rumbo al mercado.
Ahí vamos las dos, felices, soñando vender todito antes del solasasazo.
Pero apenas doblamos la esquina de la avenida Grau… ¡nos traga la tierra!
—“¡Minchicas! ¿Qué es esto, compadre?” —ladro yo— “¿Un hueco o la puerta al mismísimo in****no de los zancudos?”
Y no me va a creer: pasan los carros ¡plash, plash!, y nos bañan en agua amarilla con perfume a desagüe concentrado. ¡Ni mi colonia sobrevivió!
El mototaxista, desde lejos nos grita:
—“¡Agárrense, patronas, que hoy Piura se cruza en bote!”
Yo juraba que vivíamos en la Ciudad del Eterno Sol, pero ya parece la Venecia del Olvido, con canales, charcos y mosquitos que te saludan con DNI y carnet de obra inconclusa.
Hasta los sapos se han vuelto dueños del barrio, compadre. Uno me miró con descaro y me soltó:
—“¡Croac! Este charco es mío, canina sin plumas. Vaya a chapotear a otro lado.”
Y mientras tanto, los piuranos —y sus perros trabajadores— seguimos en modo supervivencia.
La Mari, la de los ceviches, ya no vende ni hielo: el pescado nada solito, incluso le hace olitas a los clientes para que vengan a comprar. .
El Cholo cerró la barbería porque cada vez que pasa la retroexcavadora, le deja el piso más tembloroso que regidor con Parkinson.
Y la Gaby, la de los chocolates de algarroba, anda llorando porque su cacao no se seca ni con vela bendita.
Y el alcalde… ¡ah, el alcalde!
Ahí sí me hierve la sangre, compadre.
Inaugura huecos como si fueran parques temáticos.
Cada semana sale con su chaleco nuevo, su sonrisita de campaña eterna y su frasecita:
“Estamos trabajando por el progreso.”
¿Progreso? ¡Si Piura parece campo de guerra!
Ni los mototaxis quieren entrar, los negocios están en coma, y la gente anda con GPS pa’ no perderse entre tanto cráter.
Y pa’ colmo, ¡demoran más que procesión sin santo! Empiezan una obra, dejan el hueco, tiran dos piedras, y ¡ahí queda!
El polvo se convierte en parte del paisaje, el barro en atractivo turístico y el piurano en equilibrista.
Yo creo que ese señor confunde progreso con excavación.
¡Si sigue así, comadre, nos conecta con China antes que con la Sánchez Cerro!
Pero aquí nadie se rinde, y menos esta canina con ñeque.
Junto con mi vecina la Rosa, sacaremos nuestro nuevo emprendimiento:
“Turismo de Huecos Piuranos”
Con paquetes full aventura:
• Paseo en balsa por el cráter de la Grau.
• “Salta el Hueco Challenge” (premio: salir seco).
• Pesca de zancudos gourmet (repelente de cortesía).
• Zona selfie: “Aquí cayó mi mototaxi.”
Y pa’ los románticos, “Noche de luna y dengue”, con clarito y repelente incluidos.
Porque si no se puede vender humitas, ¡vendamos la experiencia del desastre!
Cartelones bien puestos:
“Bienvenidos al Parque Acuático Municipal — Entrada libre, hueco garantizado.”
Y no me diga que exagero, compadre. Entre arena, agua y solasasazo, ¡ya tenemos playa!
Solo falta el surfista que, al pasar, diga:
“¡Oe, qué bravazo ese hueco, causa! ¡Parece tubo de campeonato, pero con dengue incluido!”
Pero ¿sabe qué, compadre Zambo?
Aquí el piurano, no se rinden. Porque tenemos ñeque, ese fuego interno que ni el polvo, ni el dengue, ni el alcalde apagan.
Yo ya puse mi letrero afuera de la casa:
“Humitas Verdes Anfibias — servicio a domicilio flotante.
Si usted no llega, ¡yo nado hasta su puerta!”
Así nomás, con risa y rabia, con barro en las patas pero orgullo en el pecho.
Porque una cosa es querer a Piura…y otra, ¡tener que nadarla sin chaleco y con fe, carajo!
Patchuecas
Corresponsal Canina de Piura
(Señas: esquina del hueco grande de la Grau, al costado del charco olímpico municipal)
Nos vemos en el próximo charco, compadre