06/08/2022
LO BUENO DE CASTILLO.
Lo bueno de Castillo ha sido que nos ha permitido conocernos un poco más los peruanos y poder ver nuestro verdadero rostro y bajezas: el racismo que llevamos dentro, el clasismo que no soporta la democracia ni la opinión de "los de abajo", el despotismo de la clase alta que se considera que el Perú solo puede ser "suyo" y de nadie más, la hipocresía de la gente que funge de "honesta e importante" pero que, cuando se expresa en las redes, vomita su pestilencia humana, el sicariato de los medios de comunicación que, cuando el gobierno no les da dinero se apresuran a investigar hasta en los calzoncillos, pero a quienes les dan ni los miran ni los tocan.
En fin: lo peor de la peruanidad ha surgido con la asunción de un típico peruano del interior, perfecto producto de la educación, sociedad y sistema de vida del Perú, alguien que vemos todos los días pasar a nuestro lado, pero a quien ignoramos puesto que nuestros ojos y miradas están puestas únicamente en el estereotipo de "peruano blanco", como la Miss Perú, que es quien pensamos que es el único capaz de gobernarnos. Esto a pesar que ha sido esta clase "superior", como la de PPK, la que le ha robado al país como nadie lo ha hecho, pero "con elegancia y conocimiento", gracias a sus estudios en Harvard.
Ahora la clase alta y media, ofendidas hasta el alma por el desprecio que le ha hecho el pueblo al no elegir a uno "de los suyos", no para de lanzar los peores insultos y diatribas cargadas de odio contra todo lo que sea peruano, oriundo, nativo, rural y popular. No ven las horas de que suba alguien de sangre extranjera, urbana y selecta para que sea quien represente a ese Perú de siempre, al Perú gamonal, patronal, que conduce todo el dinero del Estado, de todos los peruanos, hacia las grandes empresas para que estas luego, tal como lo hicieron con Lava Jato, lo guarden en los paraísos fiscales y no regresen más a esta tierra.
¿Qué vendrá después? Solo Dios sabe, pero al menos hemos tomado conciencia que, a pesar de los 200 años transcurridos, la estructura social de la Colonia y su mentalidad elemental y servil aún no ha cambiado, y que por ello el Perú seguirá haciendo lo mismo que hacía: exportando materia prima y manteniendo la ignorancia en el pueblo para que siga siendo la "mano de obra barata" que estos exportadores necesitan. Nada bueno nos augura si esta clase corrupta y fracasada, que nos ha gobernado siempre, regresa investida de "santidad" solo porque han derrocado a un "indeseable", según ellos, quienes se ven como "honestos y correctos". Obviamente no piensan en el Perú sino en sí mismos, y no se dan cuenta que con cinco presidentes en cuatro años nos convertimos en el país más fracasado y fallido que existe hoy en el planeta.