05/05/2026
¿MARCHA DE ISRAELIES EN ISRAEL?
NO…
Ellos están en Pisac (Valle Sagrado de los Inkas - Cusco, Perú).
Esto sucedió ayer lunes 04 de Mayo del 2026 en Pisac, como a las 6:30 de la noche. Una turba de israelíes haciendo alboroto y bulla en las calles y plaza del pueblito de Pisac, y luego continuaron a puerta cerrada en ese local israelí que tienen en la plaza (sólo para israelíes).
Es una clara muestra de falta de respeto al entorno local; Pisac es un territorio con normas. La convivencia exige respeto mutuo.
Y mucho más en el contexto actual, marcado por las guerras donde Israel es el protagonista, lo mínimo exigible a cualquier visitante (sobretodo al israelí y al estado unidense) es actuar con tino, respeto y coherencia. Nadie pierde nada por mantener un perfil humilde fuera de su país; al contrario, es una forma básica de convivencia. Marchar o Celebrar cualquier acontecimiento extranjero (sobretodo de Israel), no otorga derecho a imponer ruido, desobedecer autoridades ni alterar la vida de una comunidad que no ha consentido tales actos. Lo contrario no es cultura ni identidad: es falta de respeto. En cualquier lugar del mundo, el principio es simple y universal: quien llega, respeta.
1. A LOS VISITANTES DE ISRAEL:
Pisac no es un escenario vacío para tu manifestación o celebración. Es un pueblo vivo, con historia, con familias, con niños, con ancianos, con cultura y con límites.
Celebrar fuera de tu país no te da derecho a imponer ruido, ocupar espacios públicos sin permiso ni ignorar a las autoridades locales. Menos aún a responder con agresividad o desprecio a quienes viven aquí.
En Pisac se respeta la vida comunitaria. Aquí el espacio público no es tierra de nadie: tiene reglas, tiene horarios, tiene autoridades. Si deciden reunirse, háganlo con autorización, con volumen adecuado y con consideración por quienes no eligieron participar.
Exigimos:
- Respeto a las normas locales y a la autoridad.
- Cese inmediato de comportamientos agresivos o intimidantes.
- Uso responsable de espacios públicos y privados.
- Coherencia: no pidan respeto en su país si no lo practican en el nuestro.
Quien no puede convivir con respeto, no está en condiciones de compartir este territorio.
2. A LA MUNICIPALIDAD Y A LAS AUTORIDADES DE PISAC:
La convivencia no se negocia. El orden público no es opcional. Cuando grupos, sean locales o extranjeros, ocupan espacios públicos sin permiso, generan ruido excesivo, desobedecen a Seguridad Ciudadana o a la Policía, y mienten sobre autorizaciones, corresponde actuar con firmeza y dentro de la ley.
No basta con presencia simbólica. Se requiere:
- Verificación inmediata de permisos y, de no existir, disolución de la actividad.
- Aplicación efectiva de ordenanzas por ruidos molestos y uso indebido del espacio público.
- Sanciones administrativas claras y ejemplares.
- Coordinación con Migraciones cuando corresponda por conductas reiteradas que vulneren la convivencia.
- Protocolos públicos para eventos de extranjeros: requisitos, horarios, límites de sonido y responsables identificables.
Pisac es un destino turístico, pero antes es un hogar. La autoridad que no se ejerce se pierde, y con ella se debilita la seguridad de todos.
3. A LA COMUNIDAD PISEÑA:
El turismo no puede comprarse con dignidad. Vender artesanía, comida o alojamiento no significa aceptar el abuso, la falta de respeto o la ilegalidad.
Normalizar el irrespeto por miedo a “perder clientes” nos pone en riesgo a todos, especialmente a nuestros hijos. La hospitalidad no es sumisión.
Recuperemos acuerdos básicos de comunidad:
- Respeto a nuestras costumbres, horarios y espacios.
- Tolerancia cero frente a agresiones, dr**as, explotación o cualquier delito.
- Denuncia y registro de hechos: lo que no se documenta, se repite.
- Organización vecinal para responder de forma colectiva y no aislada.
- Exigir a autoridades que cumplan su rol y respaldarlas cuando actúan.
Pisac puede recibir al mundo sin perderse a sí mismo.
El ayni empieza por poner límites claros: respeto mutuo o no hay convivencia posible.
Wiñay Taki de Pisac