13/05/2026
UN HOMENAJE POR EL DÍA DEL ENTRENADOR
Su nombre es sinónimo de fútbol. Un apasionado del buen trato al balón, amante de las triangulaciones, las coberturas, los pases al vacío y la táctica fija. Fue un adelantado a su época, un verdadero visionario del fútbol. Tenía un ojo clínico: bastaba verlo jugar un minuto a un muchacho para saber en qué posición debía rendir mejor.
Nos cuenta que “Motupe era un caos futbolístico. Había talento, había material humano, y se me destrozaba el alma al ver jóvenes con condiciones innatas para jugar al fútbol perderse en el alcohol y las dr**as. Por eso decidí crear mi academia y ponerle el nombre de Santa Julia, en honor a mi señora madre, a quien tanto amé”.
Los niños y jóvenes de su barrio fueron sus primeros alumnos, y poco a poco su escuela comenzó a crecer. Se capacitó con Silvano Cervantes en la escuela brasileña; devoraba libros, asistía a cursillos, charlas y todo espacio donde pudiera aprender más sobre fútbol. Motupe fue siempre su inspiración, y a este pueblo le entregó todos sus conocimientos.
Con el tiempo comenzaron a aparecer jugadores formados en su academia. El trabajo daba resultados, pero aún faltaba algo: el título provincial. En 1985 dirige al Cachorro, lo saca campeón distrital y luego campeón provincial tras vencer al Olmos Club. Por fin su sueño se hacía realidad: Motupe recuperaba la hegemonía futbolística en Lambayeque y volvía a proclamarse campeón provincial.
Después de muchos años, su academia ya se había ganado un nombre en toda la región. Arrasaban en cada campeonato; no había rival que pudiera detenerlos. Títulos y más títulos para Motupe. Derrotaban incluso a las academias más prestigiosas de Chiclayo, y todos se preguntaban: “¿De dónde salió este hombre que, con su gorrita y un solo grito, hacía funcionar esa maquinita llamada Academia Santa Julia?”.
También recuerda que “de todos los alcaldes, quien más nos apoyó fue Sebastián Vilela. Nos brindaba movilidad, uniformes y hasta llevaba a comer a los chicos a los mejores restaurantes de Chiclayo”.
Se apasiona, se emociona y se le infla el pecho cuando habla de César Sánchez, Tulio Aldana, Petete Gutiérrez, Beto Obando, los mellizos Delgado Maza, Lucho Olazábal, Percy Luna, Denis Zapata, Luchito Barreto, “Fendy” de la Cruz, Nanin Tay Wo Chong y tantos jóvenes que pasaron por su academia.
Dejó un legado imborrable para Motupe. Le dio identidad futbolística al pueblo y lo llevó a lo más alto del balompié provincial y departamental. Hoy siente que ha cumplido con creces con esta tierra que lo cobijó.
Motupe Deportivo le rinde este pequeño homenaje:
¡Gracias, Tito Zuritt Ubillús, por todo lo que le diste a este pueblo!
Gracias por formar a tantas generaciones de jóvenes y por sembrar pasión, disciplina y amor por el fútbol.
¡GRACIAS POR TODO, PROFE TORE!