Macho Peruano Que Se Respeta

Macho Peruano Que Se Respeta Yo te voy a enseñar a ser un verdadero macho, un Macho Peruano Que Se Respeta.

Publicado en Diario Uno el domingo 07 de junio de 2026 Gnarly Fanzine JC Montoya - Delirios Pain AFUERA, A LA CALLE Esa ...
08/06/2026

Publicado en Diario Uno el domingo 07 de junio de 2026
Gnarly Fanzine
JC Montoya - Delirios Pain

AFUERA, A LA CALLE

Esa forma de pensar que tienes sobre el dinero no es propia. Ese miedo que sientes al arriesgarlo, esa soga que te jala para regresar a lo seguro, esa idea de que hay que seguir su cola a donde vaya, no va con nuestra realidad. Es propio de un sistema diseñado para que nunca te movieras de tu sitio. Para entender por qué hoy las personas fracasan en sus finanzas personales hay que retroceder más allá de Wall Street, del Fondo Monetario Internacional o incluso del nacimiento del capitalismo. Hay que volver a la Europa medieval, un mundo donde la palabra libertad financiera no existía porque tampoco existía la libertad. Durante mucho tiempo hubo una inmensa mayoría de la población que no era clase baja ni alta, ni eran emprendedores, ni aspiraban a nada; era simplemente una población campesina, atada a la tierra, sin propiedad, sin movilidad, sin capacidad real. Trabajaban en tierras que no les pertenecían, pagaban tributos a señores que jamás veían y vivían bajo un sistema donde cuestionar las reglas no era una opción, era una sentencia de cárcel.

Así las cosas, el dinero no era una herramienta para crecer, era un mecanismo de supervivencia. No se trataba de acumular riqueza, se trataba de evitar el castigo. Lo suficiente para pagar los impuestos, lo suficiente para sobrevivir una mala cosecha ese año, lo suficiente para no llamar la atención del foráneo, porque hasta destacar era peligroso. En ese mundo de nadie la riqueza no generaba admiración, le abría las puertas al peligro. El dinero implicaba poder y el poder implicaba amenaza para el señor feudal por todos lados. La estabilidad no provenía de la ambición, lo generaba la obediencia. Los sistemas económicos no sólo reparten riqueza, configuran comportamientos. Un campesino comprendía que el riesgo no se recompensaba, se castigaba. Innovar no era progreso, era peligro. La propiedad era un padecimiento, no un logro. Y ascender socialmente era prácticamente imposible.

En ese loco mundo sólo quedaba una estrategia racional: simpleza, austeridad, humildad. Con el tiempo eso dejó de ser una circunstancia y se convirtió en mentalidad. El dinero dejó de ser un dispositivo abstracto de intercambio y pasó a ser un recordatorio constante de lo que debías, una obligatoriedad, no una oportunidad. Ahora recordemos a otra figura de esa misma época: el mercader. Mientras el campesino estaba atado a la tierra, el mercader estaba atado al movimiento. Comerciar implicaba riesgo, implicaba esperar, implicaba pensar en términos abstractos (lo que en realidad es el dinero). El mercader no veía el dinero como algo que se guardara, sino como algo que fluía. Donde el campesino veía peligro de deuda, el mercader veía apalancamiento. Uno protegía lo poco que tenía debajo de su colchón, otro mandaba todo a circular afuera, a la calle. No es que el mercader fuera más inteligente, es que el sistema premiaba comportamientos completamente diferentes. Un mercader que no se arriesgaba, se fundía. No pasaba lo mismo con el campesino que debía sobrevivir sin riesgos todo el tiempo. Dos mundos, dos lógicas, dos mentalidades.

Pasó el tiempo y esas mentalidades se solidificaron en clases sociales, una basada en preservar, otra en aprovechar. Pero, cuando el feudalismo colapsó, esas mentalidades no desaparecieron, migraron. Con la industrialización, el campesino se convirtió en obrero, el señor feudal en el dueño de la fábrica, el tributo en impuestos, la obligación sobre la tierra en salario, pero la estructura psicológica seguía intacta. La mayoría empezó a intercambiar tiempo por dinero, la propiedad seguía concentrada, el riesgo seguía circulando pero la estabilidad seguía vendiéndose como virtud. El mensaje no cambió: trabaja, cumple, cobra y no te salgas del libreto. El dinero seguía siendo una secuela de la obediencia y cuando apareció el sistema financiero —con bancos, créditos, mercados y todo el revoltijo— el patrón se redefinió, pero no se rompió. A la mayoría se le enseñó a ahorrar, no a estructurar capital; a evitar deuda, mientras grandes jugadores utilizaban las deudas como motores de expansión; a temer la volatilidad mientras otros aprendían a lucrar con ella. Esto no es un error del diseño, es el mismo diseño. Un sistema se perpetúa no sólo con reglas, también con creencias. Si logras que una población vea el dinero como algo escaso, peligroso y casi inmoral, no necesitas control constante. Ellos mismos se limitarán, evitarán riesgos, se conformarán y defenderán el status quo sin darse cuenta.

Así tenemos que consejos como: ‘agradece que tienes trabajo estable’, ‘no te compliques’, ‘don't be so greedy’; no son consejos inocentes, son ecos de siglos de condicionamiento diseñados para mantener estabilidad, no movilidad. Y quienes estaban más cerca del poder aprendieron que el dinero nunca fue supervivencia, fue continuidad. No se trataba de ganar hoy, se trataba de mantener el control constante. Ellos no temían al dinero, lo controlaban, diferenciaban riesgo de responsabilidad. Si algo salía mal, podían absorberlo, reestructurarlo, incluso socializarlo, como hemos visto en crisis modernas, donde las pérdidas privadas se convierten en rescates públicos. Ahí tuvimos la crisis del 2008 en Estados Unidos, la crisis de deuda en Europa con Grecia, rescates bancarios en España, etc. El patrón es antiguo, sólo cambia el escenario.

La mayoría sigue buscando seguridad, ingresos estables, certidumbre o previsibilidad mientras los que entienden el sistema buscan control, propiedad, apalancamiento y circulación. No es que uno esté bien y el otro mal, es que uno responde a una mentalidad de supervivencia y el otro a una diseñada para la expansión, ambas producto de una misma herencia. Y lo peligroso es que la mentalidad heredada se siente como sentido común. Cuando la educación moderna entró en juego, el marco ya estaba construido. Se enseñó a presupuestar, pero no a diseñar estructuras. Se enseñó disciplina, pero no estrategias. Se enseñó responsabilidad, pero no independencia. Un sistema diseñado para mantener sistemas estables, no individuos libres. Por eso hoy tenemos personas que viven toda su vida esperando permiso para invertir. Personas que intercambian tiempo por dinero sin cuestionar si ese es el único juego o que sienten culpa cuando intentan romper los patrones.

MIRAFLORES WINTERS IRISH FEST: EL ESTILO UNDERGROUND EN ESCENA Las bandas más rompedoras de la escena underground recibi...
08/06/2026

MIRAFLORES WINTERS IRISH FEST: EL ESTILO UNDERGROUND EN ESCENA

Las bandas más rompedoras de la escena underground recibirán el nuevo invierno sobre los escenarios del distrito más influyente del país en un concierto que será recordado una y otra vez. Los Hanabi con su rock japonés, los ejecutores precisos de Paradise con sus melodías festivas que golpean siempre suavemente el borde de nuestros rizos, la música de aventuras de los Mood Flow, el melancólico post punk revival de los Ruido 87 y el power truck de los Egea serán los exponentes artísticos de este show producido por el sello discográfico Delirios Pain Records.

► Sábado 13 de junio de 2026 | 06:00 PM a 01:00 AM
► McCarthy's Irish Pub | Calle Dos De Mayo 220 Miraflores
► Primeras 25 entradas a S/ 1 sol a través de Joinnus en el link ►►► https://bit.ly/mirafloreswintersirishfest
► Reservaciones de mesas al WhatsApp +51 916508928

DELIRIOS PAIN RECORDS ►►► Sello discográfico con estudio de grabación y sala de ensayo. Alquiler de backline, frontline y todo tipo de gear. Producción de eventos y conciertos. Management de bandas y artistas. Publicación de álbumes en discos de vinilo y discos compactos. Producción musical en general. Lima, Perú. IG:

https://www.instagram.com/deliriospainrecords

Publicado en Diario Uno el domingo 31 de mayo de 2026 Gnarly Fanzine JC Montoya - Delirios Pain LOS MODALES HACEN AL HOM...
01/06/2026

Publicado en Diario Uno el domingo 31 de mayo de 2026
Gnarly Fanzine
JC Montoya - Delirios Pain

LOS MODALES HACEN AL HOMBRE

Las elecciones nacionales peruanas que se avecinan serán las más predecibles de nuestros últimos tiempos. En ediciones anteriores, al menos había una cierta grieta que dejaba ver alguna duda de la cual agarrarse para argumentar algún desconcierto en el resultado final. Hoy ya ni siquiera hay eso. El triunfo de Roberto Sánchez está más cantado que My Way en el Madison Square Garden. Entonces, la cuarta derrota del fujimorismo no tiene manera de evitar su consecución.

Así las cosas, aquí el plan es empezar a jalar la tela por otras hilachas que se encuentren sobresaliendo porque no hay de otra. Así tenemos en televisión nacional entrevistas a personajes como Antauro Humala que es un hombre hecho de gasolina pura. Gritas ‘¡acción!’ y el tipo m***a los cañones hacia el lugar de donde vivo el grito. No poder controlar sus emociones es justamente eso: ‘no poder’. El que ‘no puede’ algo no tiene poder. Entonces, por eso es que los tiros enemigos van a ir por ese extremo. Dentro de todo, es una muy buena estrategia la de la derecha peruana, igual no tiene otra opción: tiene que atacar en donde más blando está el otro bando. En donde menos poderoso es. Humala es, por la explicación expuesta en los párrafos presentes, el menos poderoso y por ese lado bombardearán el área.

Hay varias maneras de contrarrestar tal strike. Una es reforzar el lado débil con astucia y premeditación. Una planificación que toma tiempo y energías y hasta una producción. El rey no sólo tiene que serlo en teoría, también tiene que lucir como uno. Y no hay excusa que valga como la condición económica o sanitaria. Un rey, aún impedido de dormir y torturado en un calabozo por semanas interminables, seguirá luciendo como un rey. ¿Por qué? Porque el poder de su estatus lo precede. Así, el poder tanto como el genio no llegan de manera espontánea, son la consecución de un entrenamiento y una formación; es decir, una producción.

Por otro lado tuvimos ataques a personajes que más o menos van por el buen camino de la tan ajetreada situación política. Uno ve al presbítero Bazalar recibir acusaciones de violador, pederasta, sinvergüenza, estafador y payaso y él parece decirle a la flaca que no le duelen las puñaladas y ni le hacen mal. En el show de Milagros Leiva, en el que la mujer lució hasta desesperada por no encontrar la manera de romper la tranquilidad circunspecta del sacerdote, perdió el personaje que pareció perder. Recuerden, las cosas en el mundo pueden ser de la manera que realmente son o cada quien puede pronunciar las palabras que se le venga en gana; pero, el política —sobre todo— lo único que importa es lo que la gente percibe.

Así el tema se centra en ataques tras ataques en un sinfín de aseveraciones propias de desesperados. No se necesita la espada del augurio para conocer el arribo de la cuarta derrota de Keiko Fujimori en las próximas elecciones. Ya no servirán los billboards callejeros advirtiéndonos de la llegada del quinto jinete del apocalipsis comunista. La escuela del terruqueo ya está más desgastada que las rodillas de la abuela y ya nadie le cree a la negra Barbarán cuando nos viene a meter el cuento de que con la banda del fujimontesinismo vaya a suceder algún cambio radical. Cuento, puro cuento.

Sin embargo, el partido se puede jugar de varias maneras. Las tácticas en una guerra se vuelven infinitas. Si no puedes jugar porque no te dan las piernas ni el talento, entonces, no dejes jugar. Y esa es la estrategia del romerodriguezpastorismo: pegarle a las partes más débiles sin que importe su caída, tan sólo basta con la percepción de inestabilidad de los mismos. Si el bando castillosanchista luce precario, su propuesta económica, sin importar la validez de su elaboración, lucirá también precaria. De nada sirve que la dieta funcione a la perfección si la impulsadora del evento que la anuncia es Doña Cañona.

Aún con todo eso encima es Sir Robert Sánchez el que se ha manejado bien en todos estos días. No es un gran comunicador ni controla masas, pero ha sabido permanecer sereno cuando lo ha tenido que hacer, ha sabido atacar cuando se requería y ha sabido usar el sombrero como portador del estandarte que cabalga al frente de toda la caballería guerrera. El sombrero lo fue todo. En estos tiempos en los que nadie escucha a nadie y es todos contra todos y las masas andan pasando videos con el dedo de arriba hacia abajo —y viceversa— todo el tiempo, lo más importante parecen ser las apariencias: los modales hacen al hombre.

Publicado en Diario Uno el domingo 24 de mayo de 2026 Gnarly Fanzine JC Montoya - Delirios Pain EL PODER ABSOLUTO A lo l...
25/05/2026

Publicado en Diario Uno el domingo 24 de mayo de 2026
Gnarly Fanzine
JC Montoya - Delirios Pain

EL PODER ABSOLUTO

A lo largo de la vida de todos los hombres hay al menos una escena que define todo lo que se necesita saber acerca del poder. Un tipo sentado detrás del magnate más grande de una ciudad, susurrando desde la oscuridad sin perder jamás los modales más finos, puede destruir la vida de alguien sin siquiera levantar la voz ni señalar un pomo. El poder no amenaza, no grita, no se desespera, no necesita hacerlo porque el poder real nunca necesita anunciarse.

Pero hay una pregunta que nunca nadie quiere hacerse en voz alta: ¿el poder es amoral por naturaleza o simplemente revela quiénes somos cuando dejamos de fingir? O, lo que ya se ha vuelto una constante en la política: ¿el poder corrompe?

Las respuestas a estas interrogantes no las conseguirás en una carrera universitaria ni en un colegio de abogados ni en una clínica privada. Para entender la política hay que apelar al filósofo y para ello hay que olvidar —de paso— todo lo que crees saber sobre él. El filósofo es un observador. Vive viendo cosas que cualquier huevón no está capacitado para ver. Ve el mundo con humanos destruyéndose mutuamente, donde los estados financian guerras, donde los aliados de hoy serán los traidores del mañana.

El filósofo escribe textos tan honestos sobre el poder que las religiones no tienen más remedio que prohibirlas mientras los políticos los leen en secreto. Resulta que la moral y el poder obedecen a lógicas distintas. Un rey que gobierna como si el mundo fuera justo, morirá traicionado por los que saben que, en realidad, no lo es. La crueldad no es buena pero a veces es necesaria. Y la diferencia entre un rey que mantiene su reino y uno que cae está en conocer los momentos exactos en los que hay que ser ser audaz como un rayo o fuerte como un monte. El audaz detecta las trampas, el fuerte espanta a los conspiradores. El que sólo es uno de los dos, está perdido.

El gobernante perfecto tiene la inteligencia para resolver bajo presión, la paciencia para sentarse en su porche hasta ver los cadáveres de sus enemigos pasar y una comprensión superlativa de cómo funciona la lealtad humana. Hay que ser amado, sí, si se puede, pero temido si no queda otra opción. Y lo más peligroso de todo es ser despreciado. Esto es algo que muy pocos líderes entienden: el poder no se mantiene con la fuerza, se sostiene con la deuda emocional. El poder absoluto está en ese que hace favores sin hacerse de rogar, en el que resuelve problemas que no le competen —un hombre poderoso jamás dirá: ‘ese no es mi problema’; al contrario, te ayudará y, si en esa ayuda tiene que perjudicar a terceras personas, ¡mucho mejor! Más deuda, más poder.—, aparece en los funerales, en los cumpleaños, fiestas y bodas, habla poco y suave y escucha mucho y a todos. Y cuando necesita algo a cambio, el otro ya no puede decir que no, porque eso no sería sólo ingratitud hacia un jefe, sería ingratitud hacia alguien que estuvo ahí cuando nadie más estaba. El poder se disfraza de generosidad, aunque la violencia existe, pero como último recurso. La violencia jamás es prioridad.

Si el rey tiene una moral inquebrantable, durará poco, ya que el mundo le demostrará que los límites morales son un lujo que no todos pueden permitirse, menos un gobernante. El rey que quiere ser bueno en todo inevitablemente se arruinará entre tantos otros que no lo son. El mundo no premia la bondad, la explota. Para contrarrestar esa explotación hay que actuar sin aviso, sin emoción y con la precisión de un cirujano.

El rey debe ser capaz de entrar al mal cuando sea necesario. Pero, es necesario también saber salir. Hay individuos que entran y nunca más pueden salir. Ese cálculo es aún difícil de sostener: el costo personal del poder absoluto. Justamente aquí yace el problema: no saber separar la política de la moral al tratarse de juegos distintos con reglas distintas. No se puede gobernar con los mismos criterios con los que un hombre vive su vida privada. El Estado tiene su propia lógica y su propia ética de supervivencia.

Esa separación tiene un precio que se suele subestimar. No se puede apagar y encender la moral como un interruptor. Cuando la desconectas en un ámbito, empieza a apagarse en todos los demás. Cuando se empiezan a tomar decisiones desde el poder se termina siendo incapaz de tomar alguna otra clase de decisión. A veces un líder tiene que hacer cosas moralmente incorrectas para lograr resultados políticamente necesarios y la tragedia real no está en la realización de esas ejecuciones, sino en lo que esas ejecuciones hacen a quien las realiza. Al final todo se trata de un humano que se convirtió en monstruo creyendo que podía controlar la monstruosidad. Y lo humanamente aterrador es que la lógica que lo lleva hasta ahí es comprensible en cada paso. Analizando cada decisión individual, la cosa tiene sentido, pero el resultado es una catástrofe. Eso es el poder sin moral, no un acto aislado, es un proceso. Entonces, ¿es el poder amoral por naturaleza? No, porque el poder tiene su propia moral, la de los resultados, su propia estabilidad y supervivencia aseguradas. No es que el rey no tenga valores, es que sus valores son distintos a los del ciudadano común.

Eso hace la cuestión más difícil, porque si el poder fuera ejercido por monstruos sin sentimientos, ahí sí sería simple. Así, repudiamos y ejecutamos a los monstruos y seguimos con nuestras vidas. Pero si el poder es ejercido por personas que se conducen con amor, lealtad, buenas intenciones y aún así llegan al mismo lugar oscuro, entonces, el tema ya no es con ellos, sino que tiene que ver con el sistema, ahí sí tendríamos que el poder como estructura, como juego, como lógica, corrompe inevitablemente a quien lo ejerce.

Tal vez nunca tengamos esa respuesta. Sólo queda sacudirnos, dejar de mirar la política con los ojos de la moral y empezar a verla como lo que realmente es: un juego de fuerzas donde las buenas intenciones sin estrategia sirven para poco menos que un pincho.

¿Y tú qué harías si tuvieras la espada de Grayskull? Si el mundo te demostrara que las reglas que te enseñaron tus papitos no se aplican para todos por igual, ¿dónde posarías la espada? ¿Sabes cuánto tardaría el mundo en convencerte de moverla?

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20/05/2026

EL ESCÁNDALO DE BLIZZARD HUNTER EN EL FESTIVA

En nuestra escena local puedes comprar un boleto para asistir a un concierto y al final encontrarte con una pelea de cachascán en la que al final sólo sobrevivirá uno.

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