19/03/2026
La naturaleza efímera de la danza viene determinada por su carácter amoroso: no hay nada que retener, no hay nada que se pueda guardar. Al igual que sucede con el Amor,
la danza sólo se puede detectar por las marcas que deja en los cuerpos a su paso. En tanto acto amoroso, la danza del futuro sucede como una liberación de potentia
gaudendi, de poder de goce que pone en cuestión los límites establecidos de los cuerpos desvelando posibilidades desconocidas de ser y estar. La danza del futuro
produce encarnaciones insólitas que redefinen constante y radicalmente la acción amorosa. En ese sentido, aunque la danza del futuro sabe que nada acaba nunca del
todo, a menudo, el rastro que deja en los cuerpos con los que se compromete, es parecido a la sensación de un final feliz.
Jaime Conde-Salazar
LA DANZA DEL FUTURO NO TIENE UNA FORMA.
20 de Julio de 2014
En Alemania con .duo