01/02/2017
LLEGO EL 2017 Y CON ELLA LA DELINCUENCIA
Qué más tiene que pasar en Lima y en el resto del país para que el Gobierno se decida a enfrentar eficientemente los asaltos, secuestros y otros delitos que azotan la capital, la violencia que está imponiendo el crimen organizado no tiene fin. Hoy vivimos asesinatos a plena luz del día, robos indiscriminados en establecimientos públicos o perversos atentados contra inocentes, como el perpetrado contra la niña que fue encontrada en una caja de cartón asesinada a sangre fría. Sin embargo, sería injusto con todas las víctimas de esta imparable ola criminal quedarse de brazos cruzados.
No recordamos ninguna época de nuestras vidas en la que salir a las calles haya representado un peligro para cualquiera, desde niños hasta adultos, nos hemos acostumbrado a vivir así, con miedo a que nos roben o agredan en cualquier punto de la ciudad, hasta en los lugares más concurridos y supuestamente más seguros, pues ya ni siquiera estar cerca de una comisaria es signo de seguridad. Prendemos la televisión, ponemos el noticiero y ¿qué es lo primero que vemos? robos, secuestros, asesinatos; no hay día que pase que no ocurra algún delito y tan solo agradecemos que no haya sido ninguno de nuestros seres queridos y esperamos no ser los siguientes. La delincuencia en Lima es uno de los principales y además crecientes problemas en nuestro país, sin embargo, las autoridades no toman las medidas suficientes para poder parar esta ola de violencia e inseguridad que estamos viviendo.
Todo está en la base de la seguridad, nuestra policía nacional, en el 2016 el índice de delincuencia en nuestra capital se ha convertido en el principal problema del país, y parece que las autoridades no toman suficientes medidas en el asunto o sus planes de acción no son lo suficientemente eficientes para poder tener un mejor enfoque de este problema, debemos primero centrarnos en las causas, en la raíz del problema, para así poder entenderlo mejor y poder estar a nuestro alcance, poner nuestro grano de arena en la lucha contra la delincuencia, la base de todo es nuestra policía mal preparada que se hace de la vista gorda ante una situación de ayuda a la sociedad como el caso de un joven empresario que fue baleado a una cuadra de un patrullero policial, los efectivos que se encontraban en el interior solo atinaron a decir que no escucharon nada. Una bala de pi***la produce 159.8 dB (2 veces más potente de la que emite la sirena de un camión de bomberos) suficientes para que una persona lo escuche en un rango de 1.5 kilómetros, entonces al no actuar con convicción solo es un civil con un arma de adorno recibiendo un sueldo fijo que todos los peruanos aportamos para el servicio de seguridad.
Esta institución debe filtrar mejor a los jóvenes postulantes que en su vida pasada tuvieron problemas de alcohol, drogadicción y hasta pandillaje forman parte de nuestra policía nacional entonces diremos “otorongo no come otorongo” mano dura para policías incompetentes.