20/10/2021
Vivir. Cuando hablamos de vida, siempre lo relacionamos a felicidad, paz, libertad. La vida no es así. La vida, el vivir, es uno de los retos más grandes que cada ser humano tiene que afrontar a diario. No digo que la vida sea horrible pero definitivamente es difícil, y el romanizarla con la idea de que tenemos que vivir “plenamente felices” nos pone un reto interno no real. Creo que todos en algún momento de la vida llegamos a tocar fondo, y la vida nos pone retos que a veces no pensamos poder superar. Llegué a pensar en rendirme con la vida a cierto punto. Dejar de vivir me parecía la idea más racional en ese momento porque sentía que era la salida más fácil de tanto dolor. Sentía que mi alrededor me obligaba a seguir, que tenía que obligarme a estar feliz, uno de los errores más grandes. La tristeza es uno de los sentimientos a los que más le tememos justamente porque es uno de los que más nos enseñan. Cuando hay tristeza, hay que sentirla y abrazarla. Como siempre me decía mi papá: “si nunca estás triste, nunca sabrás lo que se siente ser feliz”. Las emociones se complementan entre ellas; son matices. Sin una, no llegas a conocer totalmente la otra. Y, si nos metemos la idea de ser solamente felices, no conoceremos los regalos que la tristeza nos puede regalar. Aunque no estoy tratando de romantizar la tristeza, deberíamos dejar de tenerle tanto miedo y abrazarla un poco más porque gracias a ella podemos conocernos y apiadarnos de nosotros mismos.
Tamaño: 50x60
Técnica: Acrílico sobre lienzo