27/09/2023
Discurso de Inauguración de la Biblioteca Comunitaria “Ortega Socrático”.
Muy buenos días con todos: damas, caballeros, niñas, niños y todos los que aquí están en cuerpo presente, aunque no es su misa ni son sumisos así que no se sientan excluidos, y por eso ruego a todos los paparazzi que apaguen sus cámaras y abran su alma, pues esta mañana celebraremos la inauguración de la Biblioteca Comunitaria “Ortega Socrático”, un proyecto cultural que tengo en mente desde que publiqué mi primer libro: “Parido: Mi Primer Hijo No Engendrado”, título que da el sentido a toda mi existencia como escritor, por ese arte de parir ideas que nace de mi admiración a Sócrates, segundo personaje del nombre de la Biblioteca; y “porque los libros para un escritor son como los hijos”, frase que un día me dijo mi buen y admirado amigo Antonio López Vega en Lima, antes de publicar dicho libro. Cabe confesar que Antonio es el responsable principal de que yo conozca a otro personaje que completa el nombre a la Biblioteca: Ortega y Gasset, quien me parece el Sócrates de su tiempo, por eso la Biblioteca se llama Ortega Socrático, porque en sí mi idea de la cultura es cuestionar la vida y la existencia de uno y de los otros, puesto que es un culto al saber, tal cual lo es esta Biblioteca Comunitaria que albergará todos los libros que le sean dable y durante el tiempo que sea posible, porque como amante de la palabra, de su valor, me gustaría que el tiempo fuera indeterminado, que no tuviera fin, ya que considero que para un escritor no hay nada más valioso que su palabra, porque es ella la que se queda cuando nosotros uno se va.
Por otro lado, gracias a Antonio he conocido al ser más extraordinario que he oído en mi vida: Gregorio Marañón, un médico español del siglo pasado y fuera de serie, con el que me sentía tan identificado en estos días, sobre todo cuando tocaba tratar con los del Ministerio de Cultura de Lima, quienes son los que han financiado el inicio de este Proyecto Cultural mediante el programa Casa Cultural que manejan y con un monto al que le he sacado el jugo para el acondicionamiento de la Biblioteca, en beneficio de la población, sobre todo de los niños, adolescentes y jóvenes con los que espero trabajar diversas actividades culturales. Debo confesar que algunas cosas se escaparon de mis manos, pues la idiosincrasia local es terrible para mi forma de trabajar, tanto que más de una persona debe estar teniéndome odio o cólera, porque quizás les he hecho trabajar cómo nunca en su vida y porque los he tenido que echar o espantar por su bajo nivel de producción, puesto que para su mala suerte soy de los sujetos que gusta sobreexplotarse cuando hay que hacer, me supero constantemente mis propios límites, tal cual lo he tenido que hacer para que ese poco dinero alcanzara para todo lo realizado en la infraestructura de la Biblioteca Comunitaria. Cabe aquí hacer una mención especial a mi hermano Karl, a quien agradezco su ayuda en este proceso del acondicionamiento de la Biblioteca Comunitaria, porque ha sido mi brazo derecho en todo el proceso de la obra, ya que él tiene más conocimiento que yo en este rubro, cosa que ha permitido poder sacar el jugo al presupuesto. Asimismo, le agradezco las instalaciones eléctricas, cosa que es su especialidad y que no está costando ni un centavo al proyecto, además de la donación de varios materiales para la parte eléctrica.
Sí, definitivamente este es un terreno familiar que, a través de mi persona, mi familia destina a la cultura por el tiempo que sea posible mantenerla, y aunque principalmente este es la casa de nuestra madre: Teresa, a quien siempre agradezco por soportarme como hijo, escritor y gestor cultural altruista, porque pude haber destinado mi inteligencia a otras labores y ganar dinero, pero elegí la cultura y nunca dejó de respetar mi ser escritor y amante de la cultura. El honor a la palabra que ella me inculcó desde siempre, con sus sabios consejos, me ha servido de mucho y por eso hoy se inaugura la Biblioteca Comunitaria “Ortega Socrático” con todo lo que se ha podido hacer, pero esta labor continuará en constante mejora, por eso, estaré esperando el cumplimiento de la palabra de muchos amigos y conocidos para continuar haciendo cosas en bien de esta Biblioteca y por ende de la comunidad. Por otro lado, también debo confesar que mis otros hermanos, Edú, David y César, han respetado y apoyado directa e indirectamente la decisión de destinar el terreno a la labor social a través de esta Biblioteca Comunitaria, cosa que agradezco profundamente, porque como ya mencioné: este es un terreno familiar y, por ende, soy de la idea que todos deben estar de acuerdo en la causa, incluyendo a cada uno de mis sobrinos y sobrinas que son la razón principal de mi preocupación por la formación de los niños, adolescentes y jóvenes de estos tiempos.
Asimismo, me gustaría contar que este terreno ha estado abandonado durante muchos años, casi desde que nos fuimos a Lima, en el 2001, salvo algunas temporadas donde cedíamos a otras personas para que vivieran aquí, pero después de que se retiró a una de esas personas vino el Huracán del amigo del bien ajeno y se llevó descaradamente todas las puertas y ventanas, incluyendo el techo que tenía, convirtiéndola en un cajón vacío. En sus temporadas vacías alguna vez fue el basurero de algunos inconscientes vecinos del barrio, aunque debería llamarlos de otra forma, pero es la cultura o costumbre de la idiosincrasia pueblerina sin cultura la que contribuyó con esa práctica, porque penosamente aquí echaba la gente su basura. Lastimosamente en la ciudad el sistema de recojo de basura es bastante deficiente, tanto que varias veces se tuvo que mandar a limpiar el terreno para que no fuera un basurero. Otras veces por la noche fue ocupado por los amigos que les gusta escapar de su propia existencia con alucinógenos (a los que les invito a volar con las historias de los libros) y también de los amantes de los bienes ajenos que creen suyo y que lo arrebatan de sus verdaderos dueños (a los que les invito a hacer propias las historias de los libros), tanto así que en un día de labores para el acondicionamiento de la Biblioteca me tocó echar a un parroquiano y en el cultivo de la huerta encontramos un tesoro de los amigos del bien ajeno, motivo por el cual más de una vez imploré al universo divino de que ninguno de ellos alucinara en venir durante los días de labores, sobre todo en días del vaciado de los pisos, porque no me hubiera gustado ver algunas huellas superficiales, porque si de huellas se tratase hubiera invitado a los escritores locales para que dejaran sus huellas.
Quizás más de uno me felicite por esta labor, pero se lo agradezco, esto para mí es muy poco a lado de lo mucho que hay que hacer, pero también si aun así les parece felicitable este hecho, pues les recomiendo hacerlo a mi madre, hermanos, sobrinos y sobrinas, porque de ellos aprendí a ser quien soy, puesto que he cogido lo mejor de cada uno y lo he hecho mío; y por eso decidí llevar a mejor hogar a mis hijos, pues de ellos aprendí que jamás se debe abandonar a los hijos en ningún lugar inseguro, por ende, aquí estarán mejor que en cualquier mano. Yo siempre he creído que el hogar es un paraíso y por eso he decidido transformar el lugar dónde me formé cómo persona en un paraíso del conocimiento y del saber; y esta es la razón por la cual decidí cambiar el proyecto inicial de Biblioteca: La Cultura Te ama, Te reSa. que era en honor de mi madre, para convertirla en la Casa del Saber, buscando usar ese primer nombre más adelante en alguna Asociación Cultural para seguir haciendo mayores cosas por el bien del saber humano, porque pienso que toda mujer-madre debe ser admirada e imitada, porque la mujer-madre, es decir, la mujer que ama a su hijo con palabras y obras, comprende que un hijo es la extensión de su vida, por ende, su propia vida; y por eso ella siempre da lo mejor de sí, pesa a sus deficiencias personales o razonables.
Tal vez más de uno esté pensando como un buen amigo de la cultura, quien me dijo que mi persistencia está dando frutos, ojalá realmente diera frutos, pero este acto para mí es simplemente un acto de plantación de la primera piedra, una piedra que debo esculpir para convertirla en semilla, una semilla que puede volverse árbol para que finalmente dé buenos frutos; y por eso pienso poner lo mejor de mi ser para que eso suceda. Y sí, sé que más de uno podría estar pensando que estoy ganando muchísimo dinero con esta labor al oír que lo financió -aunque no diría que lo financió, porque finalmente se ve más como una contratación de labores, porque tienen demasiada exigencia y repetición de que nos pueden abrir procesos penales o judiciales- el Ministerio de Cultura, tanto así que he tenido que dejar todo lo ahorrado para mis obligaciones personales para alcanzar la meta de esta Biblioteca y no estoy ganando ni un centavo, es decir, una vez más en bien de la cultura gasté todo el dinero que tenía, porque como muchos sabrán yo vivo de los libros y durante este tiempo he podido ir pocas veces a vender, diría que no pasaría de 7 días, desde que se empezó con el acondicionamiento el mes pasado, así que si alguno quiere, ahí tiene algunos libros míos que pueden adquirir, porque con ello podré seguir haciendo más cosas en la Biblioteca Comunitaria, como también cumplir con mis obligaciones personales. Sí, por eso a veces mi madre reniega, sabe bien que he dejado mucho de mi vida y mi bolsillo en el mundo cultural a lo largo de estos años en el que estoy 100% activo, dinero que muchas veces me pudo haber servido para el bien de ella, algo que ella supo comprender y aceptar a pesar de sus males, porque finalmente ella me enseñó que la familia es lo más importante, puesto que dio lo mejor de sí a los suyos a pesar de sus deficiencias personales. Y como siempre ella me dijo que yo debo ser mejor que ella, pues no solo di lo mejor de mí a los míos sino también a los otros, cosa que realizo a través de mis labores culturales que la mayoría de veces no me genera ningún ingreso, sino más bien egresos. Felizmente he aprendido a vivir con lo necesario e indispensable, por ende, mil veces prefiero invertir mi dinero en labores culturales, antes que en cualquier superficialidad de la vida, al punto de que más de uno me ha tildado de tacaño o miserable, como tantas veces me han llamado.
Sí, soy de los que cree que un pueblo culto es indispensable para un mundo mejor y para no tener políticos vagos, corruptos y más apelativos que se los tienen bien ganado en mayoría, pero también es necesario para tener conciencia, algo que nos falta muchísimo en esta ciudad, donde me siento muchas veces en una selva de cemente, es decir, en un mundo salvaje, sobre todo cuando voy al volante, puesto que la sociedad pucallpina está demasiado adelantada en el semáforo, siempre va varios segundos por delante, tanto que a veces uno se contagia de ese maravilloso salvajismo que se adelanta con ellos, pero felizmente no voy tan retrasado en comprensión lectora como lo está la región Ucayali con ese penúltimo lugar que lleva ocupando varios años, cosa que debería preocuparnos cómo ciudadanos e intelectuales, por ende, todos, pero sobre todo los intelectuales, tenemos responsabilidad en ello, y por eso decidí venir a vivir a Pucallpa por una temporada, para buscar trabajar de alguna forma mejorar ese punto de la sociedad educativa ucayalina, pero no es una tarea fácil, más cuando la idiosincrasia de la mediocridad se nos cruza en el camino y muchas veces asume el poder de no hacer nada más que poner trabas o joder demasiado por tonterías, pudiendo hacer mucho.
En fin, trataré de ser breve y contaré que en el proceso del acondicionamiento de la Biblioteca he tenido una serie de acontecimientos que me llevaron a querer tirar la toalla, pero siempre elegí seguir adelante, incluso en los momentos donde mi cuerpo y varias amigas me decían descansa, pero yo siempre le respondía cómo alguien alguna vez me dijo, luego de que yo un día me vengara de tanto de que me enviase a dormir cuando me sentía bostezar por andar escribiendo hasta tardes horas de la noche: “ya descansaré el día que me muera”, por ello no ha habido ni un solo día que no he parado en todo este proceso de acondicionamiento de la Biblioteca y por eso en esta obra he sido ayudante de muchas cosas, al punto de que ahora ya puedo poner mi empresa y dejarles sin trabajo a todos, aunque lo primero que fui como ayudante fue ser ayudante de choro, según la versión Poncio Pilatos de los dueños de la casa donde vivía anteriormente, puesto que penosamente el delincuente entra al lugar detrás de mí, mientras yo me iba a cambiar un polo para venir directo a trabajar en las obras de la Biblioteca, y el amigo del bien ajeno se llevó mi laptop, impresora con tintas de mi hermano, donde hacía mis libros que son artesanales o hechos en casa, balón de gas y mi guitarra, que fue la única en set recuperada por la policía y que me mantuvo en constante caída de ánimos durante esos días de implementación. Ocho días después también pasó lo mismo, es decir, entraron a robarme otra vez, solo que de madrugada mientras estaba ahí; y nuevamente la familia Poncio Pilato decidió decir que fue mi culpa, porque la puerta de mi cuarto supuestamente yo la dejé abierta, como un inconsciente que soy, tanto así que me tocó cerrarle a la señora la puerta en la cara antes que regalarle un viaje al destino de los atropellos de mi hígado porque me sentí insultado, más cuando a quien me arrendó el cuarto, su hija y dizque amiga, le había solicitado más de una vez que pusiera llave a la reja por donde se ingresaba, cosa que jamás hizo caso hasta después que me robaron por primera vez, si lo hubiera hecho el delincuente se hubiera quedado encerrado ahí aquel día; pero cómo sucedió el segundo robo, pues gracias al funcionamiento de un bar en ese lugar. Luego también fui víctima de un “cúmulo de fatales circunstancias” durante este procedo de acondicionamiento: me mordió una perra por no dejar que se cayera un andamio, me dio gripe y fiebre durante más de una semana por no darle descanso a mi cuerpo y seguir trabajando en las labores de la Biblioteca, el cemento me quemó las manos, los pies y no sé qué más por andar de dizque ayudante de albañilería, felizmente no me quemó las neuronas ni el honor. Después también una tarde de estas me di cuenta de que sudaba sangre cuando tocó cortar y desgastar fierro para la puerta principal, así también tuve una descarga eléctrica cuando se soldaba la puerta principal, me chanqué con ma****lo los dedos de la mano y de los pies con un tijeral, me quemé la rodilla y un sinfín de cosas que me hacían pensar: “¡tengo tanta suerte o son los derechos de piso de este rubro?”, al mismo tiempo que pensaba “solo espero que tanto sacrificio dé buenos frutos”, puesto que todo lo realizado fue hecho con amor a la cultura, por un bien para la sociedad, esperando que se sume la gente a esta iniciativa, cosa que me gustaría, porque todavía falta mucho por hacer y el presupuesto fue muy grande para mi estilo de vida y muy corto para todo lo que había que hacer en este lugar. Sí, más de una vez me arrepentí de trabajar este proyecto con el Ministerio de Cultura, sobre todo cuando tenía que tratar con la gente de Lima, que más de una vez tenía un trato inconsciente o consciente de tratarnos cómo delincuentes al vivir recalcando como discos rayados que son fondos del estado y que podían abrirnos un proceso judicial o penal por ello, si no se hace todo lo que se indica en la postulación del proyecto, cuando en sí el dinero ni siquiera es del estado sino del pueblo, porque es el pueblo el que paga los impuestos, directa o indirectamente, para que el “estado”, o sea los políticos del poder, tenga dinero para hacer todo lo que debería de hacer. Pues tienen una rigurosidad de las cosas que me hace preguntarme: ¿cómo es posible que exista tanta corrupción en el estado con tantas cosas que joden? Por eso me gustaría recomendar al Ministerio de Cultural que tenga cuidado con su forma de tratar a los gestores culturales, porque los que amamos la cultura dejamos la vida en lo que hacemos por el bien de ella y muchas veces hacemos magia para hacer cosas, pequeñas cosas, pero más productivas. Otro momento que me cuestionaba mucho era cuando la gente le daba poca importancia a la cultura, sobre todo cuando solicité a cerca de mil amigos y conocidos su colaboración para hacer de este lugar un lugar mejor para los que fueran a usarla. Resultado de ello es la donación de dos amigos desde el extranjero y finalmente unos cuatro más que se han sumado esta noche que corrijo mi discurso para ser publicado en Facebook, previa aprobación de mi abogada personal. Pero soy de los que se cae y se levanta cuantas veces haga falta para seguir siempre adelante y aquí estamos, inaugurando esta Biblioteca Comunitaria con muchas cosas por hacer, pero si no se empieza con lo que se tiene, nunca se hace nada, por tal razón no tengo por qué maquillar las cosas para empezar a hacer, para eso están los salones de belleza y los corruptos en el poder; mientras tanto yo iré haciendo y tratando de cumplir con absolutamente todo lo que hay que hacer para que esto funcione bien, no porque el Ministerio de Cultura esté detrás, sino porque es así cómo me gusta hacer las cosas a mí, “hasta quemar el último cartucho”.
También quiero confesar que este proceso me ha hecho ver que soy algo anarquista, sobre todo cuando vino la gente de la Municipalidad del distrito de Manantay a decirme que hay que ir a sus oficinas para pedir permiso por determinadas cosas para continuar con la obra, haciéndome perder tiempo valioso para el bien de la Biblioteca, pero, en fin, son trámites burrocráticos que había que hacer y lo hice a pesar de las cosas que me pedían y no entendía nada, pero gracias a la ayuda de una amiga arquitecta, Karen, y del arquitecto de la municipalidad, Julio Chumbe, pude presentar con bien la documentación, ahora solo falta esperar que no me multen por desconocimiento y por no darme un tiempo para averiguar antes de empezar. Y aprovecho esta mención para decir que a la Inauguración se invitó al Gobernador regional, a la Alcaldesa de Coronel Portillo, al alcalde de Manantay, entre otros personajes más que brillaron por su ausencia en dicha ceremonia de inauguración, porque como ya sabemos los temas culturales no son de su interés, porque la cultura es un peligro para ellos.
Finalmente, el sueño se ha cumplido, se está abriendo una Biblioteca Comunitaria con todos los libros que he podido recolectar durante muchos años, con los libros que se han podido adquirir por el Proyecto, así también con libros que mi buena amiga Evelin Alberti ha conseguido a través de sus contactos, así como también con los que ha conseguido mi buena amiga Karla Bontemps de un amigo suyo, la donación generosa de Haydee Suárez, Melissa Mendieta, José Donayre, Roy Davatoc y Renatto Lavarello, así como de Joseba Barroeta, que me dio unos libros en Lima, aunque está pendiente de envío varios libros de su biblioteca personal desde España, solo falta ver el medio de cómo podemos traer esos libros de manera económica y segura, donde seguro vendrán algunos tesoros de la lectura, puesto que cuenta con una Biblioteca demasiada rica. Quizás ahora que se inicia la Biblioteca lleguen más libros, serán todos bienvenidos, y por eso se buscará trabajar talleres de escritura y tertulias con escritores y artistas de la ciudad para que esta Biblioteca pueda dar buenos frutos en la Tierra Colorada y también se realizarán préstamos de libros, para que las personas del lugar y la ciudad puedan continuar nutriendo su amor por la lectura, por el conocimiento y el saber, para el cual se tendrán que seguir ciertos requisitos. Los préstamos de libros estarán disponibles a partir del primer día de octubre, puesto que todavía me falta adecuar algunas cosas para que sean más fácil su ubicación, así que, si alguien quiere venir a destinar su tiempo en la selección y catalogación de libros me lo hace saber para coordinar, por favor; así como también si alguien tiene o consigue cajitas de madera de frutas también puede traerlas, nos servirán temporalmente de stand, mientras podamos mejorar la Biblioteca Comunitaria.
Y ahora sí, para terminar, siempre los dobles finales son buenos, quiero decir gracias a todos por su tiempo, por ese estar aquí y por contribuir para que esta inauguración se diera, por ende, quiero agradecer principalmente a mi familia por soportarme, ya que la paciencia no es mi virtud, y también porque siempre están apoyándome de alguna forma en la vida que decidí llevar. Por otro lado, también quiero agradecer a mi abogada personal: Rocío, mi querida y buena amiga, quien siempre me está asesorando para no tener problemas legales por decir las cosas cómo pienso, creo, siento y demás. Asimismo, agradezco a los vecinos Santos y Mauricia, quienes siempre nos tienen las puertas abiertas, tal cual lo hicieron ahora que nos han guardado las cosas para la construcción y para albergar los libros, luego de mi forzada mudanza. También a la vecina María y familia, quienes también fueron local de almacenamiento de cosas, al vecino José, porque me han permitido guardar cosas para la obra algunos días y por el agua que nos ha brindado todo este tiempo. A Cinthya y familia por haberme prestado sus carretillas que nos fueron de gran ayuda. A Evelín y Karla por los libros que consiguieron para la Biblioteca, a Haydee Suárez, Melissa Mendieta, José Donayre, Roy Dávatoc y Renatto Lavarello. Así también al primer operario Enrique por haberme brindado una idea de cómo economizar mejor para hacer esto posible, al segundo operario Orlando que avanzó lo más que pudo y al tercer operario James que ha estado haciendo maravillas estos últimos días, así que si alguien necesita maestro de obra, pueden contactarme para trabajar. Así también agradezco a quienes he explotado lo más que he podido como ayudantes, ojalá los hubiera explotado de verdad, a otro Enrique, quien hizo la puerta principal, aunque tuve que decirle hasta aquí nomás por temas de presupuesto y también porque soy muy exigente en la labor, a los ayudantes que sí se rompieron el lomo, a cada uno de mis amigos y amigas que de alguna forma me dieron aliento o compartieron los flyers de los temas de la Biblioteca Comunitaria, así que ya saben bien que si me dijeron algo y hacen otra cosa, es como decir adiós sin haberlo dicho, a Claudia, quien desde Portugal, y a Manuel, desde México, a Maribel, Joel, Delicia y Joel que dieron un pequeño aporte que sirvió para pagar un día más de labor del operario que continúa con las obras, avanzando lo más que se pueda, pero sobre todo porque me inyectaron energía con ese gesto en días donde ya no resistía más, donde solo quería dormir y descansar, porque ya no tenía más fuerzas, al punto de que otra vez vuelvo a enfermar, pero no hay tiempo para ello y aquí me tienen corrigiendo este discurso de inauguración, una vez más. Y también mi profunda gratitud a Paolo Roca y Leroy por el mural que pueden observar afuera, un aporte grandioso a este lugar, así como también todas esas ideas para seguir mejorando el lugar. Así también desde ya agradezco a toda persona que se sume para que esta labor pueda continuar en el tiempo, hay mil formas de colaborar, desde su tiempo y servicio hasta lo económico, porque lo financiado por el Ministerio de Cultura ha llegado a su límite en el acondicionamiento de la Biblioteca Comunitaria y toda hay mucho por hacer y mejorar, así que si alguien quiere aportar de alguna manera solo debe acercarse a mi persona para decirme quiero hacer esto, puedo con esto o como quiera decirme, que yo encantado recibiré toda ayuda para seguir haciendo de este un lugar mejor. Y sí, estoy cansado, agotado y desde las 3:30 horas vengo terminado de pulir este texto, un día antes de la inauguración y otro día después hasta la 01:00 horas, un escrito que se escribió a punta de cabezazos durante varias noches, porque lo escribí senammulo, pero esta labor todavía continúa, este es solo el comienzo. Asimismo, quiero agradecer la presencia de los del Ministerio de Cultura en Pucallpa, Obed y Saul, a los vecinos María y esposo, Paolo Roca y Leroy, Karla y Diego, Renatto por estar presente en la inauguración, a Max y su novia, por haber llegado ese mismo día a la Biblioteca, y a todos los que estuvieron ahí presente de alguna manera, deseando que todo marche bien… y ahora sí me perdonarán que no haya nada para beber ni comer, pero en una biblioteca se bebe y se come libros, así que pueden comerse y beberse todos los libros que quieran, pero no se los lleven, por favor. Entonces, finalmente, gracias totales, ya no tendrán que soportar más con mi breve discurso y pueden irse acostumbrando a este lugar que sus puertas estarán abiertas en la medida de mis tiempos posibles. Muchas gracias, buenos días y a seguir haciendo, que haciendo es la única forma de cambiar la realidad sociocultural de una ciudad o país.
Pucallpa, 21 de septiembre de 2023 a las 01:43 horas