01/06/2026
En La Oroya toma lugar nuestra primera película, muestra de que el retorno es también una forma de seguir andando. Volver a la región donde se nace es seguir el impulso vital y estos años han sido eso, extenderse, crear lazos, hacer amigos y enamorarse de una memoria prestada desde la infancia. La Oroya siempre fue una memoria prestada. Convivo con ella como un visitante eterno.
6 años han pasado para tener la posibilidad de rodar, en el medio, mucha vida, tal vez más de la que uno quisiera. Años de alegrías y pérdidas, con personas maravillosas llegando, otras partiendo y el tiempo haciendo lo suyo, garantizando que nunca nada será igual, ni los lugares, ni las personas, ni las ideas, ni uno mismo. Pero también confirmando que la voluntad y la terquedad sostienen proyectos u obsesiones, y que detrás de eso, la amistad y el compromiso pueden ser tangibles.
Eternas gracias a los amigos que han acompañado esta larga parte del viaje, a la familia y a quienes se han ido sumando. Gracias a la vida por el privilegio de romantizarla y perseguir los sueños. Gracias por la posibilidad de hacer cine, por ser libres por unos instantes y hacer nuestro el tiempo.
El cine es un oficio hermoso, pero difícil, de periodos largos y no rentables. Nuestro proyecto ganó a finales del 2024 uno de los fondos para la cinematografía del Ministerio de Cultura del Perú, previos a la nueva ley de cine conocida como la ley Tudela, cuyo objetivo principal es ahogar la financiación de películas nacionales y sobre todo habilitar un resquicio legal para censurar ideas y puntos de vista. Una ley que es un ataque a la cultura, a la construcción de identidad y a las manifestaciones que nos hagan repensar nuestro país, mirarlo defrente, reconocerlo y comprenderlo, justamente lo que más nos urge en este tiempo.
La cultura es lo único que nos permitirá abrir los ojos, recuperar dignidad y ver al otro como aliado. No les hagamos el juego a los que negocian lo de todos bajo los intereses de uno. Toca frenar tanta mi**da que nos gobierna. Nunca es tarde para despertar.
Acá seguiremos remando para acabar nuestra película y así, ojalá, ganarnos la posibilidad de hacer cine de nuevo.