15/05/2026
GANADERIA "LACCAYA" DE MARIO ALVAREZ PACHECO PROVINCIA DE CHUMBIVILCAS.
Fotografía de la legendaria ganadería "Laccaya" de Don Mario Álvarez Pacheco.
Laccaya fue una de las haciendas ganaderas más grandes, poderosas y famosas que existieron en la provincia de Chumbivilcas, Cusco. Durante gran parte del siglo XX, especialmente entre las décadas de 1940 y 1970, llegó a convertirse en símbolo del poder hacendario, la ganadería y la cultura del Qorilazo del sur del Perú.
La hacienda estaba ubicada entre las zonas de Velille, Chamaca, Livitaca, Colquemarca y extensas pampas cercanas, territorios ideales para la crianza de ganado vacuno, caballos y toros por la cantidad de pastos naturales que existían en la altura. En esos años, el ganado era una de las principales riquezas de Chumbivilcas, y por eso los grandes hacendados tenían bastante poder económico y social.
La historia de Laccaya estuvo ligada primero a la familia Pacheco, una familia con influencia y propiedades en la provincia. Con el tiempo, Luciano Benjamín Álvarez Meza llegó a la familia como yerno y terminó quedándose con una de las herederas Pacheco. De esa relación nació Mario Álvarez Pacheco, quien años después se convertiría en el personaje más importante y recordado de la hacienda.
Bajo el mando de Mario Álvarez, Laccaya alcanzó su mayor auge. La hacienda llegó a manejar miles de cabezas de ganado vacuno y grandes tropeles de equinos distribuidas en diferentes pampas y sectores de Chumbivilcas. Los animales eran cuidados por pastores, peones y jinetes qorilazos, expertos en caballos, enlazado y manejo de reses. En toda la provincia el nombre de Laccaya empezó a hacerse conocido por la enorme cantidad de ganado que tenía y por el poder que llegó a alcanzar.
En esos años, Mario Álvarez se convirtió en uno de los hombres más conocidos y temidos de Chumbivilcas. Muchas personas lo recuerdan como un hombre muy duro, autoritario y con bastante influencia. En aquella época era muy difícil enfrentarse a un hacendado grande, porque tenían control sobre tierras, trabajo, ganado y relaciones de poder dentro de la provincia.
Laccaya no solo criaba ganado común. Mario Álvarez quiso formar una verdadera ganadería de toros de lidia en el sur del Perú, algo poco común para esa época. Para eso llevó ganado de media casta relacionado con la famosa ganadería Yéncala y comenzó a criar toros más bravos y finos en las pampas de Chumbivilcas.
La ganadería empezó a ganar prestigio rápidamente. Algunos toros criados en Laccaya llegaron a ser famosos por su bravura y presencia, como el recordado “Pajarito”. La hacienda apareció en registros taurinos y comenzó a ser mencionada por cronistas y aficionados a las corridas de toros de esa epoca.
El momento más importante para la ganadería llegó en 1962, cuando toros de Laccaya fueron presentados en la Plaza de Acho de Lima, la plaza taurina más importante del Perú. Las crónicas de la época destacaron la fuerza, el trapío y la bravura de los toros de Mario Álvarez Pacheco. En aquella corrida, el torero Adolfo Rojas “El Nene” logró cortar dos orejas y rabo lidiando toros de Laccaya, algo considerado un gran triunfo taurino. Gracias a eso, la ganadería ganó reconocimiento nacional y el nombre de Laccaya quedó asociado a la bravura taurina del sur peruano y especialmente de la provincia de Chumbivilcas.
La hacienda también estuvo muy ligada a la cultura del Qorilazo de Chumbivilcas. Uno de los personajes más recordados de esa época fue “Lloque”, mayordomo principal de la hacienda. Era conocido por su habilidad para domar caballos cerriles y enlazar toros en campo abierto. Muchas personas lo recuerdan casi como una figura legendaria de las pampas extensas chumbivilcanas. También se le atribuye la creación del huayno “Laccaya Turucha”, inspirado en la vida ganadera y los qorilazos de la zona.
Además de la ganadería y los toros, Mario Álvarez también era aficionado a las peleas de gallos. En Laccaya existía un galpón conocido como “Sangre y Arena”, famoso por las peleas de gallos de navaja. Uno de los animales más recordados fue el gallo “Carmelo”, de estos eventos surgiria posteriormente el huayno "Gallito Carmelo Parche blanco" conocido en varias historias populares de Chumbivilcas y Cusco.
Pero la historia de Laccaya también está marcada por el gamonalismo y los abusos que existían en las haciendas de esos años. Muchos campesinos y comuneros trabajaban como colonos o peones de la hacienda y dependían completamente del patrón. Existen numerosos relatos y testimonios sobre abusos cometidos por Mario Álvarez contra trabajadores y jóvenes mujeres de comunidades cercanas. Varias personas cuentan que aprovechaba el enorme poder que tenía para imponer su autoridad y abusar de muchachas de la zona. Hasta hoy todavía algunas personas hablan de los llamados “Pampa Álvarez”, nombre con el que se refieren a hijos que supuestamente tuvo fuera de su matrimonio. Algunas historias incluso afirman que llegó a tener más de 30 hijos.
También existen relatos sobre cómo fue ampliando poco a poco sus dominios y controlando más terrenos usando su influencia y poder económico. En esos años, muchos comuneros terminaron trabajando obligadamente para la hacienda cuidando ganado y realizando labores muy duras.
En aquella época también eran frecuentes los robos de ganado, conocidos como abigeato. Muchas veces había persecuciones, peleas y enfrentamientos entre ganaderos y abigeos por las tropas de reses que recorrían las pampas de Chumbivilcas. Todo eso formaba parte de la vida ganadera de esos años.
Con el tiempo comenzaron los problemas familiares, las disputas por herencias y la división del ganado. Algunos descendientes empezaron a vender animales y terrenos. Finalmente llegó la Reforma Agraria impulsada por el gobierno de Juan Velasco Alvarado en 1969. Las grandes haciendas fueron expropiadas y las tierras pasaron a manos de las comunidades campesinas. El ganado se dispersó y Laccaya dejó de existir como la enorme hacienda ganadera que había dominado gran parte de Chumbivilcas durante muchas décadas.
Hoy, Laccaya sigue siendo recordada como una de las haciendas más grandes e importantes que tuvo Chumbivilcas. Para muchos representa la época de las grandes ganaderías, los Qorilazos y los toros de lidia; para otros, también representa el tiempo del gamonalismo, los abusos y las desigualdades que existían en las haciendas del Cusco imperial y la majestuosa provincia de Chumbivilcas.