26/03/2019
MENSAJE DISTRITAL POR EL DÍA MUNDIAL DEL TEATRO 2019 - CHANCAY
Este año, el Colectivo de Artes Escénicas - CAE, encomendó al señor Julio Cesar Martin Ortiz (Director escénico y gestor cultural), a realizar el mensaje distrital por el día internacional del teatro. La lectura de este año fue realizada el domingo 24 de marzo en el izamiento del pabellón nacional, en Chancay.
Colectivo de Artes Escénicas - CAE
- A.C. Munecos De Madera
- De familia Teatro - Enrico Méndez Oré
- CC. Cuatro Pasos - Jesús Pasos
- Proyecto teatral Los de arriba y los de abajo - William Moisés Campos San Martín
- Armando Salas Santa Cruz.
- Arturo la Rosa.
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MENSAJE DISTRITAL - CHANCAY 2019
LAS PARTICULARIDADES DE LO OBVIO
Por Julio Cesar Martin Ortiz
Este año se me ha escogido para escribir el mensaje distrital por el día mundial del teatro. Considero necesario, usar estos espacios que han sido ganados por los que hemos trabajado en las sombras, en lo independiente, en la escena menos pensada, para obtener mejores condiciones en la profesión teatral. Basándome a esta postura, me permito usar este espacio que ha sido creado para la celebración, como un espacio que invite a la reflexión a ultranza, donde el principal tema será el fracaso.
Es fascinante reflexionar en las particularidades del comportamiento humano en sociedad y como estos compran los simulacros de la realidad en sus diferentes variables. Esto nos invita a pensar en diferentes juegos de la teatralidad, más no de la representación teatral como tal. Ya que la teatralidad es la representación de la representación, donde somos espectadores que entendemos la dinámica del juego del engaño y aceptamos tristemente lo que se nos ofrece, porque el poder ya no esconde los hilos con los que ejecuta, porque el poder ya no mata con silenciador, sino que muestra sus artificios para que entiendas la representación y entres a un juego donde queda decir “¡No puede ser, esto es un teatro!”: La falta de políticas públicas que sean para la comunidad, un plan de desarrollo en el ámbito cultural y no una agenda de eventos, la elección de funcionarios públicos, entre otros.
Es de suma importancia, poder entender la realidad, eso que nos venden los gobiernos mediante los dispositivos de control, como un proceso de puesta en escena que se va produciendo de acuerdo a las necesidades que le son urgentes y que quieren que seamos espectadores para que existan. El crecimiento poblacional, el consumo, la efervescencia de los mass media y la era de la auto-exhibición (o la era Narciso), ha generado una expansión de la teatralidad en nuestras culturas en el distrito. Podemos actuar y ser vistos donde sea. El mundo se ha vuelto una escena y somos la representación de nosotros mismos, porque la representación ocurre por una ausencia, como lo plantearía Jean Luc Nancy. Quizás suceda así porque se nos ha implantado un vacío como identidad o que nos han programado para ser simulacros todo el tiempo. Con esto no pretendo levantar la pólvora, pero puedo pensar que somos pura teatralidad. En ese derrotero, el teatro toma todos estos hechos de la cultura para pensar su desarrollo. Entonces, ahí estamos nosotros, los trabajadores del teatro, porque el teatro nos invita hacer más resistible nuestra existencia y la vida, porque el teatro se nos revela como algo escondido, porque en este distrito, hacer teatro comprometido y fuera de intereses, es un acto contracultural.
Es curioso, pero todos ustedes han venido a ver un espectáculo y esperamos poder estar a la altura, y si no es así, les pedimos que nos disculpen, porque también es necesario reflexionar sobre nuestros derechos a causa de la cacería que hemos tenido los teatreros por parte de diferentes gobiernos. Ya decía Dario Fo, que la única solución a la crisis, es esperar una gran cacería de brujas contra los jóvenes que desean aprender del teatro: una nueva diáspora de actores que, sin duda, a partir de esa imposición, encontrarán ventajas inimaginables para una nueva representación.
No es raro que nos afiancemos al teatro desde diferentes ángulos y varias de las luchas actuales empiecen a encontrarse en estos espacios artísticos con compromiso. Ciertamente, siempre somos los espacios independientes, los que muchas veces no buscamos generar indicadores que funcionen en un balance público o hacer acciones que sirvan para un eslogan. Lo único que sabemos, es que nos tomamos de la mano con espectadores que buscan en este espacio de resistencia y convicción, poder ser parte de la experiencia que no sabemos hasta donde nos llevara a enamorarnos de lo sublime y la reflexión, ¿Será por eso que a los gobiernos no les gusta pensar en políticas públicas en favor de la cultura?, ¿Será porque el teatro nos invita a la reflexión y a tratar de ser seres vivos pensantes y no pensados?
El espacio teatral, aparece como un lugar para el encuentro y debate social, eso que venimos gestando hace más de una década con el Festival de Teatro y Performance – FESTEPE. Necesitamos encontrarnos para reconocernos, para entender que se está en el otro y que la comunidad somos todos, que somos abiertos, diversos, dinámicos, que no es algo estático, sino que es algo que cambia, que se renueva, que crece en su proceso y que plantea una identidad como búsqueda y no como un simple producto turístico. Entender que si estamos solos crecemos monstruos y en comunidad podemos volar.
Aquí estamos todos nosotros, los ciudadanos que están dispuestos a construir un nuevo mundo porque sabemos que es posible, porque sabemos que lo tenemos que construir con nuestras manos y que tenemos que hacerlo juntos, dialécticamente, que las instituciones de la política tienen que permitirse discutir en lo político. No podemos ser más los espectadores que aceptan decisiones que se plantean en un despacho gubernamental. Seamos los actores comediantes que planteaba Meyerhold, hagamos con esto una comedia, porque la comedia es la representación de seres inferiores donde el castigo es la risa. Instauremos nuevamente que el teatro es peligroso porque permite la risa, y la risa es patrimonio de la humanidad, es colectiva y transgrede las normas, como lo diría Bergson. Lo cómico es dialéctico, conciudadanos. Vengan al teatro a divertirse.
Seis años atrás, en el aniversario de los 450 años de fundación de Chancay, yo dirigí, con la Asociación Cultural Muñecos de Madera “MACRO, el autómata en escena”. Armamos la obra, con cierto grado de pobreza, con lo que íbamos encontrando: Aparecieron los botes de basura, la puerta roja que alquilamos a base de una carapulcrada, los cilindros y cadenas oxidadas de un vecino, el triciclo destruido de la hermana menor de un integrante, el papel periódico que sobraba, los zapatos rotos de algunos obreros y un televisor que más tarde sería destruido en escena. Antes de empezar la obra, dijimos “Rompamos todo, digamos lo que queremos decir”. Posteriormente, esta sería una de las obras más recordadas en el tiempo. Con esta experiencia, queremos afirmar nuestro compromiso con la renovación en la producción escénica, con las formas de gestión que se pueden lograr a base de creatividad y que la falta de presupuesto no es la causante de la calidad de un espectáculo. El recurso humano, idóneo y comprometido, es la clave. Esa fue nuestra clave durante nuestros trece años de existencia.
En este día, nos invito a reflexionar, nos invito a ser consecuentes con nuestro trabajo, nos invito a ser honestos, a ser leales, a ser sensibles frente a la comunidad y frente a este mundo que está cambiando a los tumbos. Nos invito a pensar en la paridad de género y la igualdad de derechos, en las decisiones autónomas de los cuerpos y en la violencia. Y si no pasa nada… ese es el mejor momento, porque puede pasar todo.
A Rafael Panduro Barrueto, quién nos enseñó cómo se puede trabajar en esta profesión con amor, dedicación, compromiso y creatividad.
A Leonides Julio Martin Valvas, que creo un oasis en un desierto sin oportunidades. Que nos dio la posibilidad de soñar y nos dejó la lección de que los sueños se pelean. De que la gestión cultural y la producción se ponen en funcionamiento con estrategia, compromiso, ductilidad y sistematización.
A Arturo Maguiña Veliz, quién nos dejó y que debe estar haciendo una fiesta y escribiendo algo donde este. A él, quién me enseño a ser otro tipo de poeta, otro tipo de autor, a escribir poesía sobre la escena, a mi forma.
A la Asociación Cultural Munecos De Madera, quién nos enseñó, que se puede pensar y proyectar en grande, sin ayuda, con responsabilidad, compromiso, gestión y profesionalismo.
A los espectadores, que son los que han experimentado todos nuestros cambios, propuestas y esperpentos.
A todas esas personas que siempre nos jodieron y seguirán jodiendo por el resto de nuestra existencia o la de ellos.
Al fracaso, que enarbola nuestras vidas y nos hace deconstruirnos constantemente.
Todo es siempre un reto. Aquí estamos. Esperando al mundo para hacer lío, nuestro lío.
INCIDENCIA – POLÍTICAS PUBLICAS – PARIDAD – EDUCACIÓN
La luna nos vigila…
Julio Cesar Martin Ortiz.
20 de marzo de 2019
Buenos Aires, Argentina.