14/03/2020
RCC PERÚ – MEDIDAS DE PREVENCIÓN
(Leer y compartir)
Queridos Hermanos de la RCC Perú:
“Que el Dios de la esperanza los llene de alegría y de paz en la fe,
para que la esperanza sobreabunde en ustedes por obra del Espíritu Santo”
Rm. 15, 13
Seguros de que la gracia y la paz de nuestro Señor Jesús nos acompañan siempre, aún en medio de las adversidades y de las tormentas que nos hacen temblar y tambalear. En medio de todo ello ¡ánimo!, Nuestro querido Papa Francisco también nos anima a enfrentar la situación “con fortaleza, responsabilidad y esperanza” (1) Precisamente por ello es que no podemos dejar de prestar atención al llamado que nos hacen nuestras autoridades civiles y religiosas.
Como hijos e hijas maduros en la fe, contemplemos en estos acontecimientos la oportunidad que Dios nos está brindando para “fortalecer nuestra solidaridad y cercanía entre todos…. Tener el desafío de sentir y vivir como familia interconectada e interdependientes” (2) nos lo dicen nuestros Obispos de la Conferencia Episcopal Peruana en su reciente comunicado. Esta es una actitud que nos debe animar, pues seremos fortalecidos.
Hermanos, tenemos que escuchar las indicaciones de nuestros pastores, los Obispos de cada localidad, varios de los cuales ya se han pronunciado pidiendo que momentáneamente evitemos diversos tipos de reuniones. Esto no quiere decir que tengamos que trasladar las reuniones de los grupos de oración a las casas, como tampoco quiere decir que dejemos de orar, por el contrario es el tiempo para pedir al Señor no solo por la Renovación Carismática Católica, sino también por toda la Iglesia local, mundial, por nuestro país y todos los países en el mundo que están sufriendo con esta pandemia. Sin perder de vista que nos estamos dirigiendo a Dios nuestro Padre que nos ama y confiados en la intercesión poderosa de nuestra Madre María.
Por tanto, aparte de las indicaciones dadas por nuestros Obispos y párrocos del lugar, quedarán suspendidas, inicialmente hasta fines del mes de abril, toda actividad que congregue una gran cantidad de personas, tales como asambleas de grupos de oración, jornadas, evangelización, eventos de formación y retiros. Recordemos que tenemos una gran mayoría de participantes que son adultos mayores, o sea una población vulnerable, y actuar fraternalmente es tomar en cuenta a todos nuestros miembros especialmente los más pequeños y los de mayor riesgo. Aquellos grupos de oración, que aun siendo de pocas personas, congregan a adultos mayores y niños, también deberán suspender sus reuniones, por ser parte de la población en riesgo. Hermanos, tenemos que acatar cualquier disposición de nuestras autoridades civiles (Gobierno, Ministerio de Salud) así como de nuestros párrocos, es por eso que debemos estar atentos a sus indicaciones y no contradecirlas.
No olvidemos que estamos viviendo nuestro año jubilar y en el misterio del amor que Dios nos tiene seremos purificados pasando por la pasión y la entrega de Jesús en la Cruz, para finalmente experimentar un nuevo Pentecostés. Que los misterios de la Vida de Jesús sean los que nos orienten en este caminar en fe; fe en que se cumplirán sus promesas y que obrará maravillas en la humanidad.
Lo que sí podemos hacer y con mucha urgencia es unirnos en oración, recemos nuestros Rosarios, organicemos cadenas de oración a nivel del grupo, de las zonas y de las Diócesis. Unidos en la gracia del mismo Espíritu nos fortaleceremos y podremos pasar el tiempo de prueba. Pues “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿acaso las pruebas, la aflicción, la persecución, el hambre, la falta de todo, los peligros o la espada?... Pero no; en todo eso saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos amó” Rm 8, 35.37
Unámonos a la invitación que nos hace el CHARIS internacional: recurrir al mismo Espíritu Santo para pedir por el fin de la pandemia, la curación de los enfermos y la salvación de las almas de aquellos que partirán; por lo cual nos proponen rezar todos los días hasta el final de la pandemia, la secuencia de Pentecostés con la cual la Iglesia reza para la curación de lo que está enfermo seguido de tres “Ave Marías” (colocamos la oración al final de este comunicado).
Fraternalmente en los Corazones de Jesús y de María
Yannina Aguirre Guillén
Coordinadora Nacional de la RCC Perú