22/03/2026
El origen histórico del Inca Rey: El Mesías de los Andes
El termino Incarri o Inkarri es contemporáneo, data del siglo XIX, pero viene de la conjunción del término “Inca” (soberano del Tahuantinsuyo) y “Rey” (soberano europeo), siendo mencionado en los documentos del periodo virreinal, desde el siglo XVI, como “Rey Inca” o “Inca Rey”.
“lo que quiere decir Ynga dice propiamente Rey”. (De Betanzos, XVI)
● Antecedentes prehispánicos:
- El Señor de los Báculos
El culto al Señor de los Báculos se puede rastrear al año 2250 a.C. aproximadamente según el arqueólogo Krzysztof Makowski. En las representaciones de esa época el personaje aparece con rasgos faciales de felino y sostiene un báculo en cada mano, lo que sugiere su carácter sagrado o de autoridad dentro del pensamiento religioso primitivo de los indios de este hemisferio.
Este personaje no sería estrictamente una divinidad, un ser ficticio o un ser mítico como se creía, sino que sería un arquetipo de un gobernante o héroe solar (fundador o reformador) presente en la mentalidad colectiva y la tradición de las diversas civilizaciones que se desarrollaron en la región. Desde la antigüedad hasta el periodo incaico diversos líderes o gobernantes buscaron emularlo en el transcurso del periodo cataclismico denominado como Pachacuti, siendo encarnado incluso por Pachacutec Inca, personaje que precisamente buscaba cambiar el destino de su mundo, es decir, evitar el colapso de su civilización, cuyo fatal destino ya habían anunciado los oráculos.
- Deidades creadoras
Entre los diversos pueblos prehispánicos existía la creencia de que las deidades creadoras, ordenadoras y civilizadoras como Viracocha, Huari, Tunupa, Pachacamac, Catequil, Aposhiri, Kauchi, Kon, Itomi Paba, Tasorentsi, entre muchos otros, habrían de regresar en un eventual futuro para crear un nuevo mundo y una nueva civilización. Por ello en un primer momento los europeos fueron considerados como aquellas deidades que volvían para traer el anhelado nuevo orden.
● Antecedentes del periodo de transición:
1.- Héroes culturales
Con la incursión española en el territorio aparecieron también los héroes culturales (guerreros, soberanos y sacerdotes) que perecieron luchando contra los extranjeros para defender sus respectivas formas de vida, al no querer aceptar o asimilar los elementos foráneos. Aquí empieza la creencia de que estos personajes habrían de regresar de la muerte en un futuro para vengarse y restablecer el orden natural. Tenemos el caso de Chopcca, un caudillo que según la tradición oral fue crucificado o descuartizado por los españoles. También tenemos a Saqra Huillca en Huancavelica y Auquillu en Ancash, dos sacerdotes-guerreros que fueron decapitados por los españoles.
2.- Jesucristo - Sol Invictus
Con los españoles también empieza el culto indígena a Jesúcristo, la figura central del cristianismo. Los indios lo adoptan como un equivalente a sus deidades solares. Ya en Europa el emperador Constantino I El Grande mediante el Edicto de Milán había terminado con la persecución de los cristianos. El soberano afirmaba gobernar bajo la voluntad del “Sol Invictus”.
“En la visión que acompañó la conversión de Constantino al cristianismo, el adepto del Sol Invictus comprendió que en lugar del Sol —representación terrenal del dios a quien debía una lealtad heredada— se hallaba una cruz luminosa”. (Toynbee, 1962)
"puesto que Cristo reemplaza a divinidades solares". (F. Pease, 2001)
● Antecedentes del periodo virreinal:
• Siglo XVI
1.- El Taqui Ongoy y el regreso de las Huacas
El Taqui Ongoy fue un movimiento religioso de resistencia indígena, con un carácter mesiánico y apocalíptico, que surgió en el sur andino (Parinacochas y Huamanga) aproximadamente en el año 1564 y se desarrolló hasta el año 1572. El movimiento fue liderado por un grupo de indios evangelizados que retomaron el culto pagano, pero ya influidos por el cristianismo. Los taquiongos predican el inminente regreso de las Huacas y un gran cataclismo.
"con un modo de predicación rogando y exsortando a todos los que eran fieles a su Señor que creyesen que las Huacas volvían ya sobre si". (C. Albornoz, 1584)
2.- La resurrección de los Incas
Luego de la ejecución de los soberanos Atahualpa en 1533 y Túpac Amaru en 1572 se constata que entre los indios ordinarios existía la creencia de que los Incas y otro Señores Naturales de otros pueblos al igual que sus divinidades (Huacas y Apus) tenían el poder de regenerarse y retornar del mundo de los mu***os en un eventual futuro.
“Este Atavalipa avian hecho entender a sus mugeres e indios que si no le quemavan el cuerpo, que aunque le matasen avia de volver a ellos, que el sol, su padre, le resucitaría”. (Pedro Pizarro, 1571)
“el Indio vino a confesar diciendo, que aquel quipo con otros muy grandes que tenía, era la razón y cuenta que había de dar al Inca cuando volviese del otro mundo de todo lo que había sucedido en aquel valle en su ausencia”. (Diego Avalos, 1602)
“La idea de la decapitación del soberano, suya cabeza habría sido enviada a España o enterrada en el subsuelo del Cuzco, era muy anterior al siglo XVIII y nos conduce al mito de Inkarri. En esta narración, el Inca es contemplado como un héroe cultural, desvinculado de su realidad histórica. Su cabeza cortada por los españoles, se mantendría en el Ukhu Pacha expresado como el subsuelo del centro del mundo […] la cabeza del Inca se encuentra en el plano de los mu***os y de los que van a nacer”. (De la Torre, 2004)
Por otro lado los indios cristianos que habían aceptado el gobierno europeo vieron en los reyes Carlos I y Felipe II de España la encarnación de ese arquetipo ancestral prehispánico y a sus nuevos Reyes Incas, puesto que para ellos aquellos monarcas europeos eran los equivalentes del orden tras el Pachacuti que habían padecido años atrás, pero cuyo gobierno se iba a dar en un ciclo de caos que habría de durar un aproximado de 500 años. Por eso no es extraño que los indios sureños llamaran a los monarcas Habsburgo y Borbón con la denominación de “Inca” y “Rey Inca”.
3.- Los Incas de Vilcabamba y la reconquista
Existe una hipótesis que señala que la matriz de los movimientos de resistencia indígenas vino del Reino de Vilcabamba (Hatun Vilcabamba), como una estrategema de los Incas rebeldes) para desestabilizar al gobierno español e ir preparando una campaña de reconquista. Está hipótesis nace de los planteamientos de los clérigos Cristobal de Albornoz y Cristóbal de Molina, quienes señalaban que los indios estaban planificando una gran rebelión, la que tenía por objetivo expulsar a los cristianos y colocar en el gobierno del Perú a un Inca.
"Estos Yngas siempre desearon volver a recuperar estos Reinos por los medios posibles, y lo han intentado y, no hallando otro de más comodidad que su religión y resucitar su predicación, procuraron indios ladinos criados entre nosotros y los metieron allá dentro con dádivas y promesas. Y a estos los derramaron por todas las provincias del Perú, con un modo de predicación rogando y exsortando a todos los que eran fieles a su Señor que creyesen que las Huacas volvían ya sobre si". (C. Albornoz, 1584)
"que hiciezen el dever e que sacasen a su señor natural de las montañas, dónde estava desterrado. Y tratavan del mucho valor que T**a Amaro tenía e como los honraria, defendería e ampararia, e que creyesen que las Guacas estavan ya desenoxadas, e que enviaban sus mensages a su señor el Ynga". (C. Albornoz, 1584)
• Siglo XVII
Si bien en este periodo no se producen rebeliones indígenas de gran envergadura, los caudillos si recurren a la figura del “Rey Inca” mesiánico para ganarse el apoyo de las masas. La muchedumbre tiene un recuerdo casi idílico de estos antiguos señores y mantienen la creencia de que habrían de volver en el futuro. Esta visión romántica sobre los Incas prehispánicos por se va extendiendo en todo el virreinato peruano y más allá gracias al Inca Garcilaso de la Vega.
• Siglo XVIII
La aparición de caudillos y líderes rebeldes en la primera mitad del siglo XVIII, frente a los abusos e injusticias del sistema virreinal tras el cambio de dinastía (Habsburgo a Borbón), hicieron que en la década de 1750 en Huarochirí aparezca la creencia de que en un futuro próximo habría de aparecer un “Inca Rey”, “Rey”, “Emperador”, “Augusto”, “Inca” o “Rey Inca” que se encargaría de erradicar el régimen español. Aquella creencia mesiánica se difundió en los siguientes años entre los indios y mestizos del Cuzco, Arequipa, Huarochiri, Puno, entre otros lugares.
"Que habiendo determinado Dios, castigar a este Reino del Perú con fuego, para reducir a cenizas a los pecadores, por las muchas culpas, y escándalos permitidos, pidio la Virgen Santísima a su Santísimo Hijo, que lo enviase a él, para que coronandose Rey de este Nuevo Mundo del Perú, fuese el restaurador de la Ley Divina, ya perdida por los Españoles, especialmente por los Corregidores". (J. De San Antonio, 1750)
"Dize que es el Espíritu Santo, que solo él tiene potestad en Indias, de quién es Dios absoluto. [...] Dize que él es el hijo de la virgen Zapa Coya". (Troncoso, 1752)
“Todos los indios de este Reyno se habrían de alzar contra los españoles y se les habría de quitar la vida, empezando por los corregidores, alcaldes y demás gente de cara blanca y rubios. Que en esto no tuviesen dudas, pues tenían los indios del Cusco nombrado Rey que los gobernase”. (Orcohuaranga, 1776)
““que esta próximo el año 1777 y que en el había de coronarse un Rey Inca, porque era el tiempo anunciado””. (O'Phelan, 1995)
La creencia del retorno de un “Inca Rey” adquirió aún más fuerza tras la ejecución del líder rebelde José Gabriel Túpac Amaru en 1781. Puesto que Túpac Amaru se había presentado a los indios como el “Inca Rey” de la profecía, prometiendo incluso a sus seguidores que habrían de resucitar si luchaban a su lado. Por otro lado, hubo un sector de clérigos cristianos que lo vieron como al Mesías.
Así mismo en el año de 1781 entre un sector muy radical y pagano de rebeldes cataristas, liderados por un indio de apellido Castillo, existía la creencia de que el verdadero “Inca Rey” debía de ser invocado con rituales y sacrificios de sangre, pero para conseguir aquello se debía de forzar un Pachacuti.
● Resultado:
Teniendo como antecedentes a la figura arquetípica de una deidad indígena fundadora, ordenadora o reformadora de la antigüedad (Señor de los Baculos), la figura de los héroes culturales, el movimiento mesiánico del Taqui Ongoy, la resistencia de la Casa de Manco Inca, la figura de Jesúcristo traída por los españoles, la aparición de los caudillos mesiánicos y el poderoso discurso de Túpac Amaru que caló tanto en la mentalidad colectiva de los indios y mestizos en el siglo XVIII, vemos que durante los siguientes años, hasta el siglo XIX y principios del XX, el recuerdo de Túpac Amaru estaba totalmente ligado al de “Inkarri”. Por ende muchos autores postulan que el mito de “Inkarri” no es más que la mitificación de la vida de José Gabriel Túpac Amaru y de otros caudillos mesiánicos que le precedieron.
Por otro lado, el retorno de Inkarri no significa estrictamente el retorno de los Incas al poder, refiriéndonos a las Panacas y Ayllus incásicos del Cuzco, sino que más bien se entiende como el regreso del orden o de aquel arquetipo prehispánico (Señor de los Baculos), héroe solar de los Andes, que es a su vez el representante del orden natural, es decir el fundador y reformador del mundo, quien debe de aparecer al final de un ciclo cósmico, Pachacuti, donde una civilización ya se ha degenerado o ha sucumbido al caos absoluto, para dar comienzo a una nueva era, con una nueva y renovada civilización, que habrá de ser prospera y guiada por este personaje mítico.
Referencias:- Nacimiento de una utopia: muerte y resurrección de los incas, Manuel Burga (1988).- Relación de la religión y ritos del Perú hecha por los padres agustinos, Lucila Castro de Trelles (1992).- Violencia y Reproducción. La Cabeza decapitada en los discursos andinos coloniales, Soledad Díaz (2013).- El apóstol de los andes: El culto a Túpac Amaru en Cusco durante la revolución velasquista (1968-1975), Raúl Hernández Asensio (2017).- El Inca y la huaca: la religión del poder y el poder de la religión en el mundo andino antiguo, Jan Szemiński (2016).- La persecución del Demonio: Crónica de los primeros agustinos en el norte del Perú (1560) : manuscrito del Archivo de Indias, Juan de San Pedro (1992).- La gran rebelión en los Andes: de Túpac Amaru a Túpac Catari, Scarlett O'Phelan (1995).- Del regreso del Inca a Sendero Luminoso: violencia y política mesiánica en Perú, Gilberto C. Aranda (2009).- Cosmovisión, historia y política en los Andes, Blithz Lozada (2007).- El guamán, el puma y el amaru: formación estructural del gobierno indígena en Ecuador, Hugo Burgos Guevara (1995).- El apóstol de los andes: El culto a Túpac Amaru en Cusco durante la revolución velasquista (1968-1975), Raúl Hernández Asensio (2017).