17/06/2026
Desde Guararé hasta Toronto ¡Qué privilegio, qué emoción tan profunda sentir que el balón rueda otra vez en medio de una gran fiesta y que Panamá, nuestra pequeña patria de istmo y mar, vuelve a tener un asiento en la mesa grande del mundo! No es solo un partido, es la confirmación de que el corazón canalero late con la fuerza de un océano.
Desde el calor ardiente de Guararé, donde la Mejorana vibra con candor desde el Canajagua y el tambor repica con la alegría para darle vida a la cumbia, enviamos un motetao de buena suerte que cruza montañas y fronteras, un susurro de sal y de caña, para que nuestros guerreros de la roja sientan que todo un país se viste de gala.
Llevamos en la sangre el orgullo de nuestros ancestros qué forjaron la patria, y ahora, vemos reflejada esa misma fuerza en nuestra selección. Hoy, con fe, alegría y pasión gracias a ustedes nos sentimos más orgullosos de ser panameños.
Que el eco de la saloma y el son vibrante de un Tamborito les acompañen en la gran fiesta del fútbol, el mundial Estados Unidos, México y Canadá 2026. Hoy nuestras tradiciones más queridas, el olor del sancocho, el brillo de las polleras, la devoción al Nazareno a las Mercedes y Santa Librada; y la calidez de un pueblo que siempre abraza, se visten de colores patrios para celebrar esta fiesta universal del fútbol.
A la distancia, pero con el alma pegada en cada jugada les gritamos con la fuerza del viento que viene del Pacífico: ¡hagan historia, muchachos! Que cada minuto en la cancha sea un poema a nuestra resistencia y a nuestra alegría. Les mandamos un abrazo fuerte, sincero, que huele a tierra mojada y a esperanza, porque ustedes son la ilusión que nos une y el motivo por el cual siempre gritaremos, ¡viva Panamá!