11/09/2026
Aprendí a cerrar la puerta de mi cuarto sin sentir que me estaba encerrando.
Hubo un tiempo en que pensé que el amor era entregarme entera, aunque me quedara sin nada. Le di mi tiempo, mis silencios, mis mejores versiones. Y cuando se fue, no se llevó solo su presencia: se llevó pedazos que tardé meses en encontrar de nuevo.
Después de eso decidí algo que al principio dolía y ahora me sostiene: prefiero estar sola antes que mal acompañada. Sola puedo escucharme. Sola no tengo que pedir permiso para sentir. Sola descubrí que mi paz no depende de que alguien decida quedarse.
No es que le haya cerrado la puerta al amor. Es que aprendí a no volver a abrirla para cualquiera.
¿Y tú, qué aprendiste a proteger después de que te rompieran el corazón?