Bernarda Gorostiza Escritora

Bernarda Gorostiza Escritora Soy escritora, en esta página encontrarás mis relatos sobre la vida cotidiana en una forma divertida y reflexiva.

Es principalmente para pasar un buen rato disfrutando de una lectura agradable y sencilla.

EL AMOR NO CONOCE EL TIEMPO.Hagamos un experimento. Piensa en alguna persona que haya mu**to hace tiempo, esa a la que t...
01/11/2024

EL AMOR NO CONOCE EL TIEMPO.
Hagamos un experimento. Piensa en alguna persona que haya mu**to hace tiempo, esa a la que tu querías tanto. ¿Algún abuelo? ¿Hermano/a? ¿Amigo/a? piensa en él. Trata de recordar su risa. ¿La tienes? Ahora, su voz mientras dice tu nombre. Genial.
Ahora vamos a imaginar que por alguna extraña razón suena el timbre. Te asomas por la ventana y ves a esa persona parada junto a la puerta, Te voltea a ver con alegría y ondea la mano para que vengas a abrirle. No es un fantasma, ni un zombi, ni nada, es el/ella. Sano, feliz y lleno de vida. ¿Lo estas imaginando? Seguramente tu corazón se ha acelerado solo de pensar en la posibilidad de tenerlo cerca y volverlo a abrazar. No importa cuánto tiempo haya pasado desde la última vez que se vieron; lo más probable es que lo abrazaras en tu imaginación llenándolo de besos. Es así como comprobamos que el amor no conoce el tiempo. Permanece intacto.
Hoy puse mi altar de mu**tos, este año se agregaron varias personas amadas que perdí en el camino. Ha sido un año difícil para mí, lleno de adioses. Puse la canción “Mariposa azul” de Luz Pinos. ¿La has escuchado? Mientras la escuchaba veía las fotos de esos amigos y familiares que tanto quiero intentando recordar sus tonos de voz. Pude recordar e incluso escuchar dentro de mi cabeza la risa de cada uno de ellos. Hasta las de mis abuelos que tengo más de 20 años sin ver. Me pregunté ¿Qué haría si de pronto sonara el timbre y estuvieran ellos frente a mí? Los abrazaría, moriría de alegría. Los invitaría a pasar. Con Poncho me tomaría una cerveza Paulaner y comería un platón de verduritas con tajin. Con la Fanucha una copa de vino tinto, con Narro un café bien cargado. Con mi abuela una coca cola, con mi abuelo un Tin-Larin.

Cómo te decia, el amor tiene vida propia. Llega sin avisar, de pronto se siente. Se instala sin pedir permiso, a veces hasta cuando uno no debe amar a esa persona. Tampoco distingue especies. El verdadero amor se queda como una vela dando luz de manera eterna.
¿Te imaginas entonces la emoción que vamos a sentir el día de nuestra partida? Ese día cuando lleguemos al “más allá” donde estoy segura, que ellos nos esperan.
Mientras tanto sigamos poniendo sus fotos, su comida favorita, recordemos el sonido de su voz diciendo nuestro nombre. Hasta que llegue el día que nos fundamos en un abrazo y comprobemos una vez más que el amor, no conoce el tiempo.

¿Y tú, ya pusiste tu altar?

Un abrazo deseando que todos tus amores visiten hoy tu corazón.
Bernarda Gorostiza.

LAS HERMANASHubo un evento en la vida de mi hermana que cambió su rumbo para siempre. El día que nació su más grande fan...
17/07/2024

LAS HERMANAS
Hubo un evento en la vida de mi hermana que cambió su rumbo para siempre. El día que nació su más grande fan. Yo. Seguramente ella pasó su infancia sin saber que la niñita que dormía en la cama de al lado, la tenía en un pedestal.
¿Ustedes tienen hermanos? Cuando solo somos dos, no hay de donde escoger cuál de todos te cae mejor. Volteas para arriba y solo ves a uno, o una. El hermano mayor por lo general no sabe el grado de admiración que le tiene el hermano menor. Debido a que la vida no te ha dado opción, ese único hermano es “El ser más maravilloso del Universo y más allá de sus fronteras”. En mi caso, no había de otra, solo tenía una hermana y era mayor.
Físicamente éramos muy parecidas, pero de forma de ser éramos abismalmente distintas. Yo era una diva, Marga López, de lagrima fácil. Vivía disfrazada. Si mi vestido era de princesa ampón, con encajes… mejor. Mi hermana, ¡qué vestidos, ni que vestidos! Jeans con parches y las rodillas siempre inmundas y raspadas. Me acuerdo que en general le chocaba estar conmigo. Mientras más lejos me tuviera, mejor. Pero eso sí, que nadie me tocara por que se las veía con ella. Uno de mis recuerdos más antiguos es estar en el kínder, una niñita me tenía contra la barda cuando de pronto pasó mi hermana, la tomó de los hombros, la puso a ella contra la barda y le dijo:
—¡Es mi hermana, no la toques o te va mal!
Tatá taaaaan- tatá taaaan (música de Rocky Balboa retumbó en mi corazón) …sentí como se me desplegaba una cola de pavo real imaginaria. Caminé sintiéndome la mismísima María Antonieta contoneándose por los pasillos de Versalles… hasta subirme al columpio desocupado; meciéndome rebosante de autoestima… Autoestima que mi hermana me quitaba a zapes una vez que andábamos en la comodidad del hogar.
Los hermanos son ese espejo que devuelve la imagen de quién eres, de quien viniste a ser. A veces reflejan lo que más amamos de nosotros mismos. A veces, lo que odiamos de nuestra forma de ser. Lo que te choca, te checa.
Recuerdo cuando mi mamá decidía ponernos vestidos iguales para ir a las fiestas infantiles. Jajaja. Para mí era lo máximo. Era traer el sello de la casa. Caminar entre los juegos con el mismo vestido que mi ídola, era cómo decirle a todos: “esta viejorrona es mi parienta”.
Para mi hermana… la recuerdo quejarse amargamente:
—¿Porqué? ¿porqueeeehhh? ¿por qué tengo que ir igual vestida que esta inútil…?
Mientras yo pensaba: “¡Mamá, no se lo quites! Déjaselo, aunque se queje. Al rato se le pasa”
Tardé años, años en quitarle el traje de superhéroe a mi hermana; en lograr verla como una humana normal. Llena de defectos y virtudes. Es más, les confieso que hubo un momento en mi vida que el péndulo de mi idolatría se fue del otro lado y hasta me caía gorda.
A final de cuentas los hermanos somos custodios de una historia en común. Somos compañeros de trayecto. Nadie está más tiempo en tu biografía. Comparten la infancia y si hay suerte, la vejez. Los hermanos somos testigos de muchos de los traumas y alegrías que nos forman el carácter. Somos guardianes del corazón y la autoestima del otro, porque sabemos exactamente su rincón más vulnerable, dónde nos duele y por que nos duele.
Los hermanos compartimos pedacitos de historia que nadie más sabe, y que tal vez, a nadie más le interesan; como, por ejemplo, solo ella y yo sabemos que nuestro licuado de “milo” cada mañana llevaba huevo de las gallinas que teníamos en el patio; resultado de que no se murieron los pollitos que me regalaron en mi cumpleaños y vivieron como 6 años en el jardín dándonos huevo fresco todos los días. O la alegría de brincar los domingos sobre la cama de mis papás para ver “Odisea burbujas”. El disco de trova yucateca que sonaban cada fin de semana en mi casa a la hora del desayuno. La esquinita de las escaleras en la que nos asomábamos a ver si había llegado Santa Claus. La guerra de almohadazos que armábamos sobre la cama de mis papás, donde por su edad y fortaleza siempre salía ganando ella y aquí… su Marga López (yo mera) acababa siempre llorando, acusándola con mi mamá. O las carcajadas que nos echamos hasta la fecha cada que contamos la anécdota de “las niñas nadadoras” (relato que pueden leer aquí en la página, el cual lleva ese título). Así, entre miles de pequeñas historias se va tejiendo nuestro fraternal amor.
Llevo medio siglo cargándole un espejo donde se refleja toda su luz y todo lo que no le ha gustado ser. Ella lleva otro, en el que me reflejo yo. Y, a pesar de conocer todas nuestras sombras nos queremos. Nos amamos. Hemos tenido tiempo (51 años) de causarnos dolores que, sin duda, siempre han sido sin intención de lastimarnos. De la misma manera, somos portadoras y generadoras de las más fuertes carcajadas, alegrías, travesuras, ideas estúpidas y brillantes. Nos basta una mirada para saber lo que piensa la otra, lo que siente la otra… Hermanas.
Hoy vivimos a más de 8000 km de distancia. Nos mandamos memes, hablamos de vez en cuando y nos vemos tal vez una vez al año. ¿Cómo seremos de viejitas? ¿Llegaremos las dos a ser viejitas? Cuando lo seamos, ¿seremos cercanas, como lo fuimos de niñas?… ¿para entonces cambiaremos de papeles y, ella será mi fan? Jajaja. Sólo sé que traigo aquí guardada su historia, y ella lleva la mía. Nadie sabe mejor que nosotras, lo que hizo a cada una, ser lo que es hoy.

Les mando un abrazo fraterno, y a FGB le mando dos.

Les recuerdo que mi libro "7 Tips para un divorcio emocionalmente exitoso" esta de venta en Amazon esperando que los corazones rotos corran a comprarlo.

UN CACHITO DE PARAISO.Muchas veces en nuestra atareada vida terrenal solemos poner nuestra atención en cosas banales. ¿B...
28/06/2024

UN CACHITO DE PARAISO.
Muchas veces en nuestra atareada vida terrenal solemos poner nuestra atención en cosas banales. ¿Banales, como qué? Como despertar correr a darnos un baño que ni disfrutamos por estar pensando en todas las cosas que tenemos que hacer antes de llegar al trabajo. Tal vez ese momento en la regadera podría ser un ratito de paz, un cachito de paraíso. Ocupamos nuestra mente en las preocupaciones por cubrir necesidades inmediatas, pagar las cuentas, tener para comer, vestir, … ustedes díganme ¿Cuáles son sus preocupaciones de todos los días? ¿Dónde nacen sus ansiedades? Todos conocemos esos pensamientos. Curiosamente cada día tiene cachitos de paraíso. ¿Los estamos reconociendo? Hace unos días tuve el privilegio de vivir 12 días en el paraíso. Y lo más hermoso, tuve la fortuna de reconocerlo, saber que estaba en él, dejarme tomar toda completa por ese lugar y ese momento.

Yo soy de esas personas que no le sobra fortuna, pero tampoco le falta, como dice una amiga: “se caer de pie” hace unos meses cuando acompañé a mis hijos en la partida de su papá, justo el día que me regresaba a Holanda recibí un mensaje que me avisaba que mi vuelo estaba cancelado = infierno… pero que me daban un voucher por 800 euros para volar a donde yo quisiera por ese valor = oportunidad. Decidí usarlo para reencontrarme con mis hijos después de los meses difíciles que pasamos con el diagnostico de Ponch.

Cuando mis hijos eran chicos su papa llegaba a casa a la hora de irse a la cama y les contaba cuentos que él inventaba. Siempre eran aventuras sobre un oso enorme que se llamaba SOMBRA y salvaba a los niños que estaban en problemas. Pasaron los años, Poncho y yo nos separamos, los niños crecieron y el Oso Sombra se quedó en mi corazón guardando silencio.

Cuando recibí el voucher lo tomé como un regalo de Poncho para reunirme pronto con nuestros hijos. Abrí mi cuenta de banco que suele ser flaca, pero hice cuentas y ajusté que nos alcanzara a mis hijos y a mí para reencontrarnos en Costa Rica. Emocionados nos lanzamos los tres para encontrarnos en la ciudad de San José el 11 de junio. A las 5 de la tarde de ese día los abracé en el aeropuerto y ahí, ahí acaricié un cachito del paraíso. Nunca habíamos viajado los tres solos. Me quedé admirada de la capacidad que tienen esos dos jóvenes de ser felices al mismo tiempo que cargan el duelo de haberse despedido de papá hace apenas 90 días. Nos metimos por los bosques nubosos, selvas húmedas, nadamos en cascadas celestes, brincamos las olas del pacífico en playas vírgenes, vimos volar guacamayas rojas enormes con sus alas de colores, pericos, tucanes. Había monos caminando entre los árboles, ranitas de colores. Montamos a caballo atravesando ríos de agua cristalina. Uno de esos días le pedí a Poncho que “se manifestara” para que mis hijos sintieran su presencia. Jajaja, me acuerdo y me vuelvo a reír. Yo soy una mujer muy despistada, y ustedes lo saben. Pues Poncho me ganaba, era el campeón del despiste. Razón por la cual, siempre tenía anécdotas maravillosas que contar.

Resulta que elegí hotelitos muy sencillos, solo en el segundo lugar nos dimos el gustazo de rentar una cabaña de madera hermosa en medio de la selva. Estaba elevada, parecía la casa del árbol de la familia Robinson. La primera noche todo divino. La segunda antes de ir a dormir dejamos todo empacado para salir temprano porque debíamos dejar la cabaña a las 9:00 am como lo indicaba el manual. Aun que no nos queríamos ir, el viaje debía continuar. Esa mañana salimos, paseamos un rato más por el lugar y manejamos cuatro horas para llegar a nuestra siguiente parada. Nos bajamos del coche con las nachas de aspirina después de tanta carretera y nos dice el del nuevo hotelito (esta vez uno muy sencillo):
—¿Qué hacen aquí? Los esperábamos mañana.
—No, ¿cómo mañana? Hoy
—No, llegaban mañana…
¡¡¡NOS FUIMOS UN DIA ANTEEEEES DE LA PI**HE CABAÑA DIVINAAA!!! La cual ya estaba pagada y a cuatro horas de distancia. Nos volteamos a ver los tres y entre carcajadas de frustración nos acordamos de su papá. “¡Eso!, ¡eeeso… le pasaría a él!, aquí está su alma carcajeándose con nosotros y DE nosotros.” Casi lo podíamos oír diciendo: “¿Cómo? ¡HHHhhhh Qué bruuuuto!”

Dos días antes de terminar el viaje, saqué tres playeras iguales, grises, con el logo de un gran oso llevando de la mano a dos oseznos. En la parte de la espalda se leía lo siguiente:

Caminata del oso Sombra - Costa Rica 2024
“Cuenta la leyenda que en las montañas de Whistler paseaba un oso enorme. Enorme, enorme. El oso se llamaba SOMBRA. Era un oso valiente y amoroso que caminaba entre los arboles. Cuando un niño tenía algún problema en la montaña él aparecía de entre los árboles del bosque y lo salvaba de cualquier peligro.
Se rumora que a partir del 12 de Febrero de 2024 el Oso Sombra camina en cualquier sendero, disfrutando de los paisajes mas hermosos del mundo, sólo debes llamarlo a caminar contigo. Y lo hará.”
Ese día nos pusimos nuestras playeras, e hicimos una caminata hermosa entre la selva hasta llegar a la “cascada de Rio Celeste” en homenaje a la vida de Poncho, al gran papá que fue. Se rumora, que los animales de la selva vieron desde los árboles caminar a tres personas …y un oso.
Y es así, como por 12 días disfruté cada instante de la energía de la familia, de estar cerca de mis hijos en ese lugar tan bello y realicé que he tenido el privilegio de tocar un cachito del paraíso.

Les mando un abrazo de oso.
Bernarda Gorostiza

Recuerden recomendarle a sus amigos y amigas mi libro "7 Tips para un divorcio emocionalmente exitoso" de venta en Amazon.

28/05/2024

TERAPIA OCUPACIONAL

Dejen les cuento algo que no saben. ¿Se acuerdan que de pronto dejé de escribir como por dos años? Pues hoy les voy a contar porqué. Pero déjenme poner un antecedente. Hace como 25 años, al poco tiempo de graduarme de la universidad, un día platicando con un grupo de amigos nos hicimos la pregunta de “¿Qué oficio te encantaría hacer si no tuvieras la carrera universitaria que escogiste?” Todos comenzamos a decir que oficio se nos antojaba. Uno de ellos sería carpintero, otra sería envolvedora de regalos de boda en Liverpool (esos que les echas aire para que se estire el plástico) yo elegí tres oficios, no solo uno, TRES. Uno era ser cantante de boda. Sí, de boda porque a mí eso de andar cantando en el Auditorio Nacional me impone demasiado, en cambio en una boda ni quien te volteé a ver, todo el mundo anda en su rollo con los novios y la cantante feliz con el micrófono cantando a todo pulmón “Sergio el Bailador”... y hasta te pagan. Otro era dependienta de telas Junco, o de la Parisina… ufff medir la tela y cortarla deslizando las tijeras... shhhrrriinnnn. El tercero que se me antojaba era empacar cosas, envolver, forrar libros. Pues no lo van a creer…
Al llegar a Holanda en 2018 me puse a escribir mi libro (“7 Tips para un divorcio emocionalmente exitoso” está en Amazon) En 2021 me di cuenta que me había quedado desempleada como mamá. Mis dos hijos se habían ido de casa para seguir estudiando fuera. Los extrañaba, necesitaba distraerme. Abrí mi compu y tecleé: “trabajos en inglés en mi zona” y pum que me sale uno.
Yo creo que Dios me oyó en esa “charla de hace 25 años” y dijo:
—¡Mija! Te tengo una terapia ocupacional para que no extrañes a tus hijos.
Al día siguiente llegué a una bodega de productos para restaurantes (Cucharas, charolas, vasos, toppers y todo lo que se les pueda ocurrir). Me dieron mi chaleco fosforecente y ¿Qué creen? ¡Me tocó empacaaaar! Jaja, estaba encantada. Me llegaban unos contenedores pequeños de plástico llenos de productos por una banda. Yo separaba, escaneaba Tiiit -tiiit -tiiit, envolvía en plastico burbuja, armaba la caja, la cerraba con tape y ponía las estampas. Iba solo tres veces por semana. Adentro de la bodega parecía la torre de babel; Inmigrantes de medio mundo. Casi todos los países en desarrollo tenían un representante. Yo fui la orgullosa Missss Meeexicoouuuu. Lo mejor de todo es que ganaba como Licenciada. Los sueldos en una bodega holandesa son muy buenos. Claro que el trabajo es muy pesado. En invierno los días aquí son muy cortos; entrábamos antes de que amaneciera y salíamos cuando ya no había luz. Como les digo, yo solo iba tres días, pero mis compañeritos que iban toda la semana, no veían la luz del día mas que en fin de semana. En verano estaba el sol precioso y radiante afuera y adentro estábamos sin ventanas con luz artificial.
Estoy tratando de acordarme de cosas interesantes que me hubieran pasado ahí dentro, pero en todo el tiempo que estuve de lo más memorable que llegó a pasar fue cuando una portuguesa se quería agarrar a trancazos con una española por que la estaba viendo feo. O cuando un brasileño se agarró a golpes con un senegalés por que los dos estaban enamorados de la misma portuguesa (la peleonera). O cuando una inglesa se cacheteó a su novio también inglés, por andar coqueteando con una empacadora Búlgara. De ahí en fuera en aquel lugar nunca pasaba nada nuevo. No nos dejaban hablar entre nosotros para no perder concentración y tiempo. No nos dejaban usar audífonos para escuchar música o audiolibros para evitar cometer errores en lo que hacíamos. La gente que no sabe convivir consigo mismo se da unas aburridas espantosas en esos lugares.
A la hora del lunch es cuando podíamos platicar con los colegas. Era interesante ver las culturas tan diferentes. Los hombres holandeses llevaban siempre, todos los días, el mismo sándwich que consistía en pan y queso. That´s it. Sin mayonesa, sin jamón, sin lechuga. Pan-queso-pan. Las mujeres llevábamos sendos lonches de sopa, ensalada, carne. Las indús parecía que estaban en Master Cheff… a los hombres se les iban los ojitos a nuestra mesa haciéndoseles agua la boca.

Algo que aprendí de mi amiga ucraniana es que, si en Ucrania vas caminando en la calle con una sonrisa, la gente desconfía de ti porque creen que estás loca. La gente camina seria, no sonríe y no hace contacto visual con los demás. En Ucrania silbar es tan grotesco como echarse un p**o en público. Así es que ahora ya lo saben, nunca silben frente a un ucraniano.

Conocí personas encantadoras a las que vi trabajar durísimo cargando, moviendo, organizando productos. Ahora cada que recibo un paquete puedo imaginarme a la persona que lo empacó. La verdad es que fue toda una experiencia ver cómo funciona una bodega a la vez que me distraía del dolor de haber perdido mi empleo como mamá de tiempo completo.

Al comienzo de este año renuncié. Decidí que estaba lista para finalmente poner atención en mi carrera profesional, muchas veces soñé con este momento. En dedicar mi tiempo y dinero para formarme en lo que quiero ser de ahora en adelante. Acabo de terminar un curso para ser “acompañante espiritual paliativa” es decir para personas con enfermedad terminal. La semana que entra comenzaré la certificación de “coach para personas en duelo” mas lo aprendido en el desarrollo del libro que tengo en Amazon, pronto me sentiré lista para comenzar profesionalmente como Coach… y claro, seguir escribiendo.

Y ahora aprovecho para preguntarles a ustedes… ¿Qué oficio escogerían hacer?

Se despide de ustedes su empacadora favorita.
Bernarda Gorostiza.

NIÑOS EN LA NIEVESiempre di por hecho que “mi equipo de crianza” con Alfonso sería algo permanente. Hoy mientras tomaba ...
21/05/2024

NIÑOS EN LA NIEVE

Siempre di por hecho que “mi equipo de crianza” con Alfonso sería algo permanente. Hoy mientras tomaba mi cafecito con leche me acorde de un momento de nuestras vidas. Lo que les voy a contar ocurrió en 2007. Mis hijos tenían 3 y 4 años. Me iré un poquito más atrás en la historia.

La familia de Alfonso es amante de los deportes, y además tienen talento para ello. Cada año se iban a esquiar en nieve todos en familia. A los 20 años me uní al mágico mundo de ponerme unos esquís para bajar con ellos por las montañas de Canadá. Mayormente ellos se deslizaban y yo las rodaba. Después de varios años en ello y algunas clases, aprendí a bajar las pistas fáciles e intermedias con bastante dignidad. Alfonso y mis cuñados se iban a las difíciles (negras) mientras mis suegros y yo bajábamos por las tranquilas (verdes y azules).

En 2007 llegamos al viaje familiar con nuestros dos hijitos casi bebes y los inscribimos a un curso donde, aun así de chiquitos ya les ponían sus esquís y órale! A deslizarse en la escuelita. Por las tardes Poncho y yo los recogíamos y los subíamos a la montaña bajándolos por una pista verde super fácil los cuatro juntos. Uno de esos días mientras íbamos todos por la pista fácil Alfonso vio la entrada a una de sus pistas difíciles favoritas y lo animé a irse por ahí.
—Anda, vete por esa pista y te veo donde se vuelven a juntar la fácil y la difícil y ya nos seguimos juntos otra vez.
Ahí se fue Poncho por la negra y yo me seguí con los cachorritos por la verde. De pronto esa pista donde íbamos se unió a la entrada de otra pista negra muy empinada. Los esquís de mi hijo chiquito se fueron acercando cada vez más a esa entrada. Yo no lograba emparejarme a él. Me acercaba, le pedía que frenara, pero no tenía control. En cuestión de segundos mi hijo estaba solito en la pista negra. Mi hija de 4 años, seguía arriba en la pista fácil.
—Nat. ¡No te muevas! ¡Quédate aquí!
Bajé hasta donde estaba Euge ya tirado en la nieve con los esquís zafados. Me quité los míos, traté de subir con él hacia la pista fácil. Era imposible. A mi sola me hubiera llevado horas, con un niño de tres años, y dos pares de esquís era imposible.
Recuerdo de pronto ver venir a una mujer delgadita, su pelo lacio negro bailaba con ella al ritmo de su coordinada danza de izquierda a derecha. Fue directo hacia mí. Se frenó y me saludó con una sonrisa encantadora. Casi pude escuchar ese sonido celestial de cuando se abre un huequito en las nubes y pasa un rayo de sol.
—No te preocupes. Es muy difícil subir caminando. Es mejor que bajemos todos por la negra. Yo llevo a un niño y tu al otro. ¿Sabes bajar esta pista? —me preguntó.
—Esta nunca la he bajado. He bajado otras pistas negras, la mayoría del tiempo con las nalgas.
—Ok. No te preocupes, lo haremos muy despacio. Yo iré adelante y tú iras copiando mis movimientos.
Le pedí a Natalia que bajara hasta donde estábamos. En vez de poner los “poles” uno en cada mano (como los esquiadores normales) los acomodamos de tal forma que parecía un barandal del que se podían agarrar los niños. Cada una llevó a uno de los niños entre las piernas tomados de ese "barandal” Increíblemente, no me caí ni una vez. No podía darme el lujo de caer sobre mi hija. Tardamos varios minutos en llegar abajo, fuimos muy despacio entre esquiadores profesionales que nos pasaban zumbando. Una vez que lo logramos me pude reunir con Alfonso, le contamos nuestro “momento extremo” Estaba muy orgulloso de nosotros. Para mi esa mujer fue un ángel que apareció con forma humana para salvarme del lio en el que me había metido.

Hoy 16 años después me acuerdo de esa historia mientras tomo mi cafecito; sintiendo que la vida de pronto me puso en una escena similar. Hoy ese hombre que me acompañaba a orientar a los dos “cachorros” ya no está físicamente con nosotros. Cuando una persona muere suele ajustarse el significado de la vida para las personas que se quedan. Las prioridades cambian. Lo que uno quería conseguir hace seis meses de pronto ya no es importante.

Aun que mis hijos son ya dos adultos jóvenes siento que nos faltaba la recta final. Acompañarlos y supervisarlos con sus estudios universitarios. Mis hijos se están replanteando muchas decisiones que habían tomado que ahora les suenan innecesarias. Antes estudiaban fuera de México, ahora prefieren volver, estar más cerca de la familia y los amigos. Me siento en la pista negra, la ventaja es que ahora no los tengo que bajar yo detenidos de los poles entre mis rodillas. Pero siento que por ahora la vamos a bajar juntos los tres de nachas en lo que entendemos cómo se baja esta “recta final” sin la orientación y el norte que nos daba su papá. Rodaremos juntos y a la vez a la distancia en lo que agarramos el ritmo y aprendemos a balancear la fuerza en cada pierna deslizándonos por esta pista negra llamada “papá ya no está” confiando en que algún día nos volveremos a encontrar con él y los abrazará orgulloso al ver lo bien que lo hicieron solos.

Les mando un abrazo congelado.
Bernarda Gorostiza

Si te gustan mis relatos te invito a darle like y seguirme en mi página de Facebook Bernarda Gorostiza Escritora donde encontrarás muchos más. Desde ahí los podrás compartir. También aprovecho para recordarte que si conoces a alguien que esté pensando seriamente en divorciarse o ya está atravesando un divorcio le recomiendes leer mi libro que se encuentra en Amazon: “7 tips para un divorcio emocionalmente exitoso”
Nuevamente Un abrazo.

¿DISLÉXICA YO?Hoy desperté estrenando mis 51 años. No sé en qué momento se fue el tiempo tan rápido. De hecho, entré a e...
30/04/2024

¿DISLÉXICA YO?
Hoy desperté estrenando mis 51 años. No sé en qué momento se fue el tiempo tan rápido. De hecho, entré a escribir este relato y me pregunté ¿Qué demonios hace una foto mía de cuando tenía 41 años en mi portada de Facebook de escritora? Desde hace tiempo quería renovarla y siempre que entraba a la página me decía: “Nomas que tenga una foto bonita, la cambio” …Pues no ha llegado la foto bonita. Yo sigo crece y crece… y miren que he cambiado. Diez años después, heme en el mágico mundo de tener que pintarme las canas cada 3 semanas. Toda mi vida fui flaca, ahora engordo nomas con ver el menú, ya no me lo tengo que comer, absorbo las calorías por osmosis. Mi memoria a corto plazo cada vez es más corta, tan corta que la fresa “donde dejé las pinches llaves” es una frase cotidiana… y como cerecita en el pastel, creo que soy disléxica sin diagnosticar.
El otro día fuimos Servito y yo a una reunión familiar, me tocó sentada junto a mi sobrino guapo de 19 años que es encantador, disfruté mucho platicar con él. En la conversación salió que su hermano es disléxico y que por lo tanto le cuestan mucho los idiomas. Me dio curiosidad y le pregunté ¿Cómo es la dislexia? Me empezó a enumerar todos los síntomas; yo solo iba en mi cerebro poniéndole palomita a todos.

Dificultad para leer en voz alta. YO
Al leer cambia unas palabras por otras. YO
Lectura lenta. YO
Mala ortografía. YO
Dificultad para entender problemas matemáticos. YO
Dificultad para deletrear palabras. YO
Dificultad para aprender idiomas. YohoohoOohoo

Me metí a Google a leer más sobre el tema. Es así como hoy a mis 51 años recién estrenados caigo en la cuenta de que cumplo con todo. Quiero confesarles que tengo crisis existencial relacionada con descubrir que tengo un cableado de cerebro diferente. Ahora entiendo por qué aun estando en escuela bilingüe desde kínder hasta prepa, todos mis compañeritos entendían y hablaban inglés y yo no entendía ni de que se trataba eso del verbo “To be” Llevo casi 6 años viviendo en Holanda, ya hasta tengo la nacionalidad y no logro entender el neerlandés, ni mucho menos hablarlo. No estructuro frase, ya no digamos escribirlo… son años, añohohohosss (aquí es donde ustedes me abrazan) …AÑOS sin lograr aprenderlo, pero ahora entiendo por qué, no soy tonta, traigo un cableado diferente. Por lo que es muy probable que nunca lo aprenda a menos que haga un esfuerzo sobre humano, el cual no tengo ganas de hacer a estas alturas de mi vida …eso me tiene muy frustrada. Yo domino mi vida en español, en castellano. Es el idioma en el que aprendí a pensar, a hablar, a expresarme por medio de la escritura, a comunicarme. El idioma con el que puedo trabajar, escribir relatos, hacer chistes. No poder usar mi idioma es como tener las manos atadas, la boca sellada con un tape.

Así recibo mi cumpleaños “fiftiguan” Creo que tendré que llevarme a Servito a vivir a México. Para él será más fácil aprender español, porque yo, como dirían en Mérida: “MATO MI PAVO.”
Por cierto, a modo de festejo cambiaré hoy mismo la foto de mi perfil. Así estoy ahora. Así si me ven por la calle o por zoom, me puedan reconocer, jajaja.

Me despido con un fuerte adraso disléxico.

Bernarda Gorostiza.

Ya tengo página web. Vayan a visitarme ahí. bernardagorostiza.com
Desde ahí pueden comprar mi libro, leer mis relatos, contactarme. Yo estaré muy muy muy feliz de verlos y verlas pasar por ahí.

BARRIGA LLENA, CORAZÓN CONTENTOEntre todas las diferencias culturales que he notado entre mi esposo holandés y yo, sin d...
17/04/2024

BARRIGA LLENA, CORAZÓN CONTENTO
Entre todas las diferencias culturales que he notado entre mi esposo holandés y yo, sin duda la que más resalta, es lo que significa la comida. Les daré algunos ejemplos.

Acabábamos de llegar a vivir con él. Terminamos de comer y mi hijo escogió de postre un poco de Nutella. Abrió el bote, metió una cuchara para sopa, la llenó de Nutella, la sacó y comenzó a lamerla. A Serv se le desorbitaron los ojos. Casi nos lleva al aeropuerto de regreso. Semanas más tarde él y yo ya acostados escuchamos ruido en la cocina.
—¿Qué pasa en la cocina? —preguntó Serv.
—Seguro Eugenio tiene hambre y se está haciendo algo.
—Son las 11:00 de la noche.
—Pues sí, pero está creciendo y tiene hambre, eso hacen los adolescentes.
—Pero si cenamos a las 7:00 sopa, carne y todo. Una vez que termina la cena ¡se cierra la cocina! —dijo Serv con clara ansiedad.
—¿Poooor? En mi casa la cocina está abierta 24 horas.
—Porque sí, por que sí. —decía el Servito angustiado.

Le provocaba ansiedad que alguien estuviera en la cocina, abriendo el refrigerador, sacando cosas de las gavetas sin su consentimiento. ¡Qué falta de educación!

Cuando sus hijos venían a la casa el fin de semana, pedían permiso hasta para servirse un vaso de leche.
—Papá, ¿puedo tomar una galleta?

La gota que derramó el vaso fue cuando visitamos a unos vecinos. Al llegar había sobre la mesita de centro un platón con panecitos y galletas, se veían deliciosos. Mi hijo antes de sentarse tomó un pan y se sentó. Serv casi se muere de la vergüenza. Se le desorbitaron nuevamente los ojos. Estaba harto de nuestra relación con la comida. Al llegar a la casa… ¡Pleito cultural!

Con los meses fui cayendo en cuenta de lo que estaba sucediendo aquí. Y es que en Holanda y en México la comida significa cosas distintas.

Los papás de Serv crecieron en medio de la Segunda Guerra Mundial. Si algo había que cuidar en ese tiempo era la comida. Mis suegros tenían 7 hermanos cada uno. Las madres holandesas cuidaban responsablemente que la comida alcanzara para todos. Así crecieron los abuelos de Holanda. La comida se respeta y se cuida. Después de la guerra pasaron varios años en volver a tomar estabilidad. El respeto por no tomar comida de los demás se mantiene 80 años después.

En México por otro lado, ¿Qué tal muchachos? ¿Cómo le explicamos a un foráneo lo que significa la comida en México? Para empezar las frutas nos caen de los árboles y se pudren en el piso si no te pones a repartírselas a todos tus vecinos. Yo en marzo solía repartir mangos a quién se me parara en frente por que el árbol de mis papás tiraba kilos. La vida familiar gira alrededor de la cocina. Los amigos cercanos suelen abrir “tu” refri para sacar una cerveza sin pedir permiso, hasta te ofrecen una. Cuando vas a una comida familiar sales con toppers de lo que sobró y al de la casa le queda recalentado para el día siguiente. Si te acabas los pastelitos del centro de la mesa el anfitrión te sigue ofreciendo que comas otro. En México la comida es una demostración de amor. Se pone tiempo en ello. Nos sentimos honrados cuando alguien se acaba lo que preparamos.

Cuando Serv fue conmigo por primera vez a Mérida a pasar las fiestas de fin de año, entendió lo que es la comida para nosotros. Fueron 10 días de comida, comida, comida… hasta que, gomitó. Tal cual, se enfermó. “La Revancha de Moctezuma” que por aquí entre los relatos encontrarán ese.

Al irse mis hijos de Holanda la casa quedó muy vacía. Le rentamos un cuarto a un estudiante de Barcelona. Es encantador, es mi hijo adoptivo. A los pocos días que se había instalado en la casa escuchamos que a las 11:00 de la noche había ruido en la cocina. Serv volteó a verme desde su almohada.
—¿Y ahora?
—Sorry querido, los españoles y los mexicanos tenemos mucho en común.

Bien dice el dicho, barriga llena, corazón contento.

Un abrazo espolvoreado de canela.
Bernarda Gorostiza

¡Recuerden! todos aquellos que están pensando en divorciarse, todos los que ya están en el proceso de separación, los que conocen a alguien que se quiere divorciar. YA ESTA A LA VENTA en Amazon mi libro “7 tips para un divorcio emocionalmente exitoso” ¡y necesita promoción! Si ya lo leyeron…I NEED YOU! que se metan a hacer reseñas.

Tú que ya lo leíste. No sabes cuanto me serviría que fueras a Amazon y pongas ahí el titulo de mi libro. Regalándome una súper reseña. (que sea tu obra buena del día). Recibe toda mi gratitud.
Si quieres leer mas de mis relatos, búscame en la página "Bernarda Gorostiza Escritora" aquí en Facebook. Ahí te veo.

Adres

Helmond
5708ZJ

Meldingen

Wees de eerste die het weet en laat ons u een e-mail sturen wanneer Bernarda Gorostiza Escritora nieuws en promoties plaatst. Uw e-mailadres wordt niet voor andere doeleinden gebruikt en u kunt zich op elk gewenst moment afmelden.

Contact

Stuur een bericht naar Bernarda Gorostiza Escritora:

Delen