14/04/2024
Noticias con Rauly
Memorias de la música cubana.
Chano Pozo.
Hemos de volver atrás en el tiempo para hablar de un grande la música cubana Chano Pozo.
Hablemos de la rumba, de la rumba si,hablemos de nuestra herencia ,hablemos de la fiestas en nuestros barrios populares.
Hablemos del Rumbero Mayor CHANO POZO.
Manteca, el estándar de jazz latino de Chano Pozo
Hasta el dia de hoy existe la gran disyuntiva que si nacio en el solar de Pan con Timba o en el Solar de la California del barrio de Colon en laHabana,(si no nació era donde rumbeaba) el 7 de enero de 1915 Luciano Pozo González, mejor conocido como Chano Pozo -el Tambor Mayor, una de las leyendas de la música cubana, un percusionista fuera de serie de donde bebieron desde Tata Güines hasta Yaroldi Abreu, pasando por Changuito y Angá muchos más.
Chano había recibido la transmisión del Ékue (tambor sagrado), y era un ireme (bailarín) de respeto, pertenecía al juego Muñanga Efó.
Chano tocaba, bailaba y entonaba melodías en lucumí.
Mu**to a tiros el 3 de diciembre de 1948, en Nueva York, se cree que por una deuda. Chano Pozo, quien era medio hermano del famoso trompetista Félix Chapottín, había llegado a Estados Unidos, después de aprender en la calle y en los solares habaneros a tocar tambores (hasta cinco a la vez) y a tocar y bailar en las comparsas habaneras El Barracón, La Mexicana, La Colombiana, La Sultana, La Jardinera y Los Dandys de Belén, de la cual fue el director y después de pasar por el Cabaret Tropicana en el espectáculo Pantera Negra.
Ya había popularizado más de una rumba, Blem, blem, blem fue una de ellas. Otras fueron Nagüe, memorable en la interpretación de Miguelito Valdés, Pín, pín, que canta «Pin, pin, cayó Berlín, pon, pon, cayó Japón», interpretado por Chano con su Conjunto Azul y luego por Miguelito Valdés y el Casino de la Playa, Ave María Morena (que la registrara a nombre de su hermana Petrona para asegurarle la vida a ella), que interpretara el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro y muchos más. Pero sobre todo del tema de Los Dandys de Belén: «Siento un bombo, mamita, me están llamando». O aquella famosa Malanga murió, que cantan «Siento una voz que me dice, Ó-guaniyé-ó»… Miguelito Valdés fue quien lo animó a seguir componiendo y Anselmo Sacasas, pianista de la Orquesta Casino de la Playa, era quien llevaba al pentagrama las composiciones de Chano e interpretaba canciones como Ariñañara o Parampampín, rumba central del espectáculo de Tropicana antes mencionado.
La energía ancestral de los dioses que adoraba Chano Pozo, hijo de Changó en la religión Yoruba, estaba sentada en su cabeza, y en sus manos, en su talento único para la percusión, por eso fue el indicado para hacer confluir esos dos poderosos ríos, como si el Potumac y el Zambeze se unieran en una sola riada. Así fue lo que sucedió cuando creó Manteca con la ayuda de Dizzie Gillespie, de Walter Gil Fuller y de Chico O-Farrill, durante una gira por California.
Con Manteca se abre un camino único, diferente, que había iniciado con Machito y Mario Bauzá, que cambiaría la historia de la música, gracias a la intuición de Dizzie Gillespie, y a la receptividad de los músicos que coincidían en su agrupación. “Esa mecha inicial, “Manteca” me abrió realmente los ojos, la mente, el corazón, todo, Chano contaba algo ancestral, nos llevó a otra dimensión, a la magia de una música lejana, fue una revolución fenomenal.
Si bien Manteca se convirtió con el tiempo en un estándar del jazz latino, no es menos cierto que el verdadero Manteca, en vivo era un show espectacularísimo, en el que Chano podía estar media hora improvisando con su tumbadora.
Gracias Chano Pozo por el bello legado dejado al mundo musical mundial