Documentos gustavo aviles, historia y mas

Documentos gustavo aviles, historia y mas compartir una vida comprometida en lo político, social y cultural con a Nicaragua y en especial a nagarote.

búsqueda de las huellas de la historia, se pierde cuando se destruye la inteligencia.

Muchas gracias a Nolba Riospor todo vuestro apoyo. ¡Felicidades por ser unos fans destacados! ¡Estáis en racha 🔥!
01/11/2025

Muchas gracias a Nolba Rios

por todo vuestro apoyo. ¡Felicidades por ser unos fans destacados! ¡Estáis en racha 🔥!

Hace exactamente 11 años y producto de varias conversaciones decidí elaborar la biografía de mi amigo José Noel Novoa Bl...
21/06/2024

Hace exactamente 11 años y producto de varias conversaciones decidí elaborar la biografía de mi amigo José Noel Novoa Blanco, una vez elaborada, le hice entrega en vida de este pequeño documento donde recoge una trayectoria comprometida de amor por nagarote su cultura y su gente, siempre fue una biblioteca de conocimientos y sabiduría, a tu memoria que en paz descanse.

Nombre:
José Noel Novoa Blanco

Nombre de sus Padres:
Antonio Novoa González
Josefa Blanco Solís

Lugar y fecha de Nacimiento:
Nace en Nagarote a los 10 días del mes de febrero del año 1929.

Dirección de residencia:
Del parque el Genízaro dos cuadras al oeste.

Partido Político al que perteneció:
De pensamiento y vocación liberal

Período que ejerció el cargo:
✓ Toda una vida dedicada a Promotor social, investigador, escritor y poeta.

Síntesis biográfica:
Padre de siete hijos todas mujeres, contrae matrimonio a los 21 años de edad con Amanda Guerrero Gallo, inicia estudios de educación primaria en la escuela elemental de varones que estaba ubicada donde es ahora el centro de salud, aprobando el cuarto grado teniendo como profesores a Víctor Manuel Mantilla y a profesor Santiago Melandro de origen Español, mismo que toma a su cargo a los alumnos más destacados entre ellos a José Noel para cursar el quinto y sexto grado de primaria en el local de su casa de habitación que estaba ubicada donde es ahora la casa de Julio Gómez QEPD. Parte de su vida la dedica a la sastrería, elaborando y confeccionando ropa de vestir especialmente pantalones, también instalo una pequeña fábrica de gorras. Ha sido uno de los más destacados y entusiasta investigador, escritor de la cultura Nagaroteña, elaboro artículos para el entonces periódico el Nagarote y más reciente para el Clarín, a escrito poesía con un alto contenido social e histórica, es un notable referente cultural de Nagarote. A prestado y encabezado servicios pro – obras sociales y comunitarias de mucha importancia como lo fueron los comités pro construcción del primer parque central, comités pro construcción del entonces centro escolar Angélica Vda. de Schick hoy centro escolar Ricardo Morales Avilés CERMA y del primer edificio propio del Instituto Nacional de Nagarote. De pensamiento liberal nunca ocupo cargo público alguno a pesar que para el año 1947 tras la elección presidencial ganada por Leonardo Arguello fue llamado a trabajar para el gobierno, pero tras el rápido golpe de estado perpetrado por Anastasio Somoza García, esa posibilidad fue descartada. Fallece un 22 de marzo 2024. Su biografía, es un homenaje para un amigo que compartimos buenos tiempos sobre la cultura nagaroteña.
Biografía elaborada por: Gustavo Avilés López. Junio 20, 2013.

Un equipo de beisbol, una década de historia: El SANTIAGO, los chavalos campeones.Entre los años 1945 y 1955 había un eq...
13/12/2023

Un equipo de beisbol, una década de historia: El SANTIAGO, los chavalos campeones.

Entre los años 1945 y 1955 había un equipo de béisbol con el nombre de SANTIAGO, según mi padre QEPD, el jugo en ese equipo en el rol de pícher, lanzador derecho. Nagarote a lo largo de su historia ha visto surgir a grandes equipos de beisbol, por mencionar algunos Al Guadalupe sub- campeón nacional mayor A, el sastrería Solís, el instituto, la chilama, el valle y recientemente el Noel guerrero, los amigos, el Nagarote, el Fernando Salazar, la costa sur, el manguito, los novatos y el san Martin. Todos esos equipos leyendas deportivas ha sido posible por la dedicación, organización, por esos hombres buscadores de jóvenes talentos, a ellos un honor por su ejemplo Feliz pedro Pérez pichota, Dimas Lara el gallito, Ernesto el gato Grijalva, los hermanos real y los hermanos vaca.
El SANTIAGO DE LOS CHAVALOS CAMPEONES; nace en 1986 después que un selecto equipo de béisbol en representación del instituto Fernando Salazar M. en el campeonato nacional estudiantil, celebrado en la ciudad de Jinotega, Nagarote es campeón nacional. Entre esos chavalos estaban los hermanos Elvis y Marlon Aguilar, roldan calderón, Elvis real, Larry Gutiérrez, Douglas Chavarría, Álvaro rubí, Lorenzo Ojeda, Walter zapata, juan Carlos López, Feliciano reyes, Byron Gutiérrez, entre otros, siendo el manager el profesor Manuel Lara. Un grupo de amigos acompañamos allá en Jinotega a los chavalos campeones, en su recibimiento y reconocimiento nos comprometimos a crear el equipo Santiago e iniciar a construir el estadio municipal de beisbol. Entre los pioneros de esta idea figuraron; El ing. Vladimir Zelaya, Armando Calderón, Manuel Real, Geovanny Aguilar, el Prof. Manuel Lara, óscar Gutiérrez y su servidor.
Antes de ingresar a la liga mayor A, el equipo Santiago fue un poderoso equipo juvenil especial compitiendo con lo mejor de los prospectos juveniles, que luego serían integrantes de la selección nacional de beisbol de Nicaragua, entre ellos los hermanos Roa con la juvenil especial de león y los Mantin Polanco de la escuela de los Dantos.
Cuando las grandes rivalidades deportivas vividas en los campos de béisbol de Nagarote protagonizadas por equipos: Guadalupe – Fernando Salazar – amigos Nagarote, a esas rivalidades ingresa el equipo Santiago alcanzando 3 campeonatos municipales, 2 departamentales y la participación en un campeonato nacional realizado en Nagarote en el año 1990.
El equipo Santiago fue el único equipo que perteneció a una franquicia deportiva:
1. En beisbol: equipo mayor A, juvenil especial, juvenil b e infantil,
2. En Voleibol: equipos Santiago en liga municipal masculino y equipo femenina.
3. En Basquetbol: equipos Santiago en liga municipal masculino y equipo femenino.
El equipo de beisbol El Santiago durante una década de dominio, pertenecieron al club la cantidad de 54 Peloteros y 6 cuerpo técnico, rendimos homenaje desde los mejores recuerdos a los 3 miembros del cuerpo técnico que ya no están físicamente entre nosotros y a 7 entrañables peloteros, honor y gloria.




Cristóbal Gustavo avilés López
Fundador del equipo Santiago.

Cuerpo técnico y lista de peloteros históricos que jugaron con el equipo SANTIAGO.

Cuerpo técnico.
1. Jesús Solís chupachon qepd
2. Armando calderón qepd
3. Manuel Lara
4. Omar vaca
5. Silvio roa
6. Francisco Gutiérrez chicanita qepd Cácheres 1. Evelio Figueroa qepd 2. Mario matamoros qepd 3. Marvin matamoros 4. Richard baltodano
pícheres
1. Francisco Aguilar qepd
2. Pablo Salazar qepd
3. Marlon Aguilar vaca qepd 4. Richard baltodano
4. Ebduar Salazar la yegua qepd
5. Elvis Aguilar vaca
6. Sergio Guzmán el borracho
7. Fabio vindell
8. Marvin baltodano
9. Byron Gutiérrez
10. Danilo Salazar
11. Arnulfo rivera
12. Felipe Lara
13. Justo Hernández
14. Pedro Hernández
15. Pedro guido
16. Serafín Narváez
17. Dionisio Hernández.
18. Juan Gómez tortuga
19. Francisco Hernández
20. Leopoldo saballos
21. Lester vaca

jardín central
1. Glener Vega
2. Hubert López
3. Emir santana

Jardín derecho
1. Domingo Lara
2. Claudio Lara
Primera base 1. Juan Rafael Ocampo qepd 2. Rolando vaca Salazar 3. Silvio olivas 4. Francisco Arteaga 5. Manuel Lara

Segunda base
1. Walter ampie
2. rolando vaca Solís
3. Gerardo calderón
4. Alexis Saldaña
5. Jairo calderón
Tercera base
1. Cipriano reyes
2. Deyris roa
3. Bismark Sánchez
4. Víctor López
5. Marlon Mendoza
Short stop
1. Elvis real
2. Ramiro López
3. Marvin Figueroa
4. Hernán Méndez

Jardín izquierdo
1. Luis Pérez caballito
2. Evaristo castro
3. Ramiro Gutiérrez
4. Mario castro
5. Miguel contreras muñoz

10/10/2023

Les invito a comentar cada publicación sobre esta lista tierra Nagarote.

06/08/2023

iniciando un nuevo escrito, espero les guste. es parte de un documento mas amplio llamado.. los momentos románticos de mi vida.

vengo a pedir la mano de su hija
Todo pueblo tiene su historia, las sociedades evolucionan en un abrir y cerrar de ojos, lo que ayer era una norma de estricto cumplimiento para cada familia y en especial para el futuro de cada joven, que entre sus finales metas existenciales y como sagrado destino era formar una nueva familia. Así te educaban y no es que hubiese clases de enseñanza, la vida misma se encargaba de los tiempos y los momentos, las señoritas y los caballeros en fin cada joven, llegado el momento era como ir a la guerra, para tener novia, novio o como se decía popularmente empezar a jalar, se convertía en un acto hermosamente traumático, en el cual además de tener la virtud de encontrar seleccionar a tu media naranja, el amor de tu vida, tus padres, hermanos, tíos, primos deberían estar de acuerdo o por lo menos dar el permiso, funcionaba como una agencia de selección de personal, todo empezaba con la frase de: vengo a pedir la mano de su hija.
Ese acto hermosamente traumático tenía varias opciones, el sí, el no y raramente un tal vez más adelante, aunque casi por costumbre eran actos de b***o amarrado, la agencia de selección de personal ya tenía la información requerida: origen de las familias, los recursos, la educación no tanto académico sino los valores y comportamientos, en fin a ese acto debías llegar con tu mejor traje y con tu mejor versión, era una reunión entre los padres de la dama y las del joven, algunos padres eran cómplices siguiendo la rutina mientras otros se hacían los chanchos, poniendo las cosas más difíciles con aquellas preguntas inquisidoras“ a que se debe esta inesperada visita, como se comporta el joven, señal de algo malo”….. Al final el premio era obtener el permiso de hacer visita a la novia, a partir de ahí comenzabas a jalar, me dieron la mano de su hija.
El vengo a pedir la mano de su hija, era la frase más difícil de pronunciar, crecí en medio de un montón de hermanas y por lo tanto presencie los suspensos, el rito y las risas desde mis adentros por esos recuerdos, honestamente me tocó vivir esa transición del modus vivendu y las costumbres, si bien pertenecientes a una época y una sociedad conservadora, fueron los pilares constructoras de comunidades socialmente sanas. También viví esos momentos, mi primera novia, mi primer permiso de jalar, mi primer, vengo a pedir la mano de su hija, pero también viví el momento de mi última novia: ella le pidió mi mano a mis padres, en que momento y como cambiaron las cosas.
Hay historias dignas de la mitología de los olimpos, donde El permiso de jalar o noviazgo durara diez años o más, sin opción a nada de nada, visitar a la novia los sábados y domingo bajo supervisión de los padres sin importar que tan lejos vivieras, nada de nada ni a oler, hace unos días me encontré con aquella mujer bellísima de la comunidad la chupampa, aquella niña de ojos grises tirando a celestes, con un cabello esbelto cubriendo sus caderas y nalgas, su bendecido novio un pariente de ciudad, sábado y domingo con su mejor traje, bajo los polvazales, el sol o la lluvia recorría los siete kilómetros que lo separaban de su amada mujer. Ella me inspiro escribir esta historia, ahora se perdió ese acto hermosamente traumático de vengo a pedir la mano de su hija, sustituidas por la modernidad como el cuento del garrobo. (Y como se casan los garrobos… ellos no se casan, cogen y nada más).

Cristóbal Gustavo avilés López, 2023.

09/06/2023

De las memorias y recuerdos les comparto está breve historia
Me olvide de vivir.
Esperar 44 años para escribir esta breve historia, es para mí una brisa sobre los rostros de los recuerdos de nombres de un grupo de jóvenes que allá por los primeros meses del año 1979, haríamos actos temerarios siendo casi niños, roles correspondientes a los adultos. Entre 15 a 16 años de nuestras vidas, cada día nos preparábamos para morir o para vivir. Cada uno de este grupo de jóvenes teníamos diferentes motivos y motivaciones y tan solo un poco de conciencia y compromiso revolucionario, nos hizo hermanos de lucha por la liberación de Nicaragua contra la dictadura de los Somoza, creyendo en un futuro diferente y mejor.
Para esa fecha en 1979, en todas las radios se escuchaba la canción de un tal julio iglesias “me olvide de vivir “desde ese tiempo hasta ahora he cambiado de radio al escuchar esa canción, nunca le conté a nadie los motivos de mi trauma que sonaba como balas en lo más profundo de mi corazón por muy bonita y pegajosa que fuese escrita.
Éramos la escuadra de combate “Carlos Agüero Echeverría” bajo las órdenes del estado mayor del fsln Nagarote, había pasado poco tiempo en una ceremonia clandestina a cargo del frente occidental Rigoberto López Pérez, se nos otorgaba la militancia y se nos bautizaba con seudónimos de nombres que en adelante se nos identificaría.
Nuestra escuadra era muy activa bajo el mando de” Joaquín” en una de tantas acciones planificamos la recuperación de armas en una hacienda ubicada al oeste del municipio de Nagarote, paralelo a la hacienda corría un riachuelo, por donde decidimos acercarnos y lograr la sorpresa sin ningún enfrentamiento, todo lo habíamos previsto, sabíamos dónde y el tipo de armas existente, quienes estaban a cargo de la protección de la hacienda y el apoyo que tendríamos desde adentro, todos los detalles como en otras acciones estaban aseguradas.
Una mañana de un sábado, la operación fue puesta en marcha y por algún descuido fuimos detectados, después de caminar unos 10 a 12 kilómetros llegamos a la hacienda, el riachuelo era nuestra protección, antes de realizar el operativo, nos concentramos y puntualizamos que hacer: entre la hacienda y el riachuelo nos separaba unos 20 metros y en el centro una puerta de alambre de púas, la cual decidimos entrar y tomar nuestras posiciones, ya sin retorno y entre los escasos metros y el tiempo para lanzar la consigna “ Sandino vive, este es una operación del fsln” por ser conocedor de la zona, di el grito de primero, preciso momento y la finca vacía, solo una radio prendida y una canción que decía “ me olvide de vivir” un grupo de para militares de la guardia nacional de Somoza nos descargaban sus armas, al final la orden fue la retirada, ni las púas ni las balas, nos quitaron el deseo de vivir y de liberar a Nicaragua.

Sinforoso. Julio 08, 2023.

24/03/2023

Este es un ensayo de un cuento, espero les guste.

EL CHAPIN.
(MI CUENTO A TIEMPO)
Chapín es el gentilicio utilizado para designar a quienes nacieron en Guatemala y gachupín, un apodo burlón surgido en España, generalizado en México y Centro América durante los siglos XVI y XVII. En Nicaragua tal vez por ese vínculo a la capitanía de las provincias Españolas de centro américa, chapín se refiere a una forma de caminar de una persona cuando le molesta el calzado y en el caso de animales cuando sus cascos sufrían daños por golpes de piedras o por picaduras de arañas, eso producía una forma de caminar chapinada o chapín.
En el pueblo que da origen a este cuento, El CHAPÍN fue un apodo especial utilizado para calificar a las personas que tenían el don del invento, la conquista, el uso de la palabra fácil, mentiroso, enamorado, amigable y metiche, los chapines dícese al lugar donde habitaba un chapín, ahí cerquita creció y vivió el chapín de esta historia.
Aquellos tiempos pueblerinos, las pocas casas donde todos eran familias, todo era rural, las vacas, las gallinas, los cerdos eran parte del ambiente de aquel pueblo llamado nagarando. Era un pueblo viejo con casas viejas construidas en cada esquina, en cada casa se producía algo; quesos y cuajadas, destace de cerdo y nacatamales, verduras, granos, la barbería y pulpería, la sastrería era el lugar donde se le pegaban los parches a los pantalones rotos, a las camisas, se vendían los botones, los hilos y las telas, te median y remedian. El autoconsumo y un poco de intercambio (comercio) esa era la vida diaria del pueblo, por cierto muy pintoresco, aromático y pacífico, mujeres montadas a caballos haciendo compras en las escazas pulperías ubicadas en casas esquineras, chavalos descalzos rumbo al colegio caminando entre los patios baldíos, por las mañanas llegaban los lecheros montados en mulas, llevando pichingas de leche y las carretas haladas por un par de bueyes ofreciendo leña, que era utilizada en todos los hogares, por las tardes el habitual olor a café y tortillas calientes con cuajada, tiempo aprovechados por los cipotes para jugar trompos, chibolas, rayuelas, la sarna y pelotas.
En ocasiones el pueblo, sus caseríos y comarcas se cubrían de gala por la llegada de un circo, juegos de béisbol en campos abiertos, las galleras y para los adultos, las 4 cuatro cantinas o salones al mejor estilo del viejo oeste, el chamaco moderno, el quebracho, el México y la tía perequera, había más cantinas que escuelas.
Lo mejor de aquellos tiempos era nacer en los caseríos, formados por varias fincas cercanas las unas a otras, todas haciendo lo mismo: criando chavalos, criando animales, sembrar para comer y vivir. La chilama, la chupampa, las limas, copaltepe y valle de Jesús; comarcas pioneras de esos tiempos y de esta bonita historia.

Esta es la casa de dos corredores, mismo donde quedo el ombligo y los primeros años del chapín, la pila de agua hecha de una sola piedra, única de ese tipo con más de 70 años de existencia.

Avanzado el siglo XX por el año 1961, las cosas comienzan a cambiar, por los caminos polvosos aparecen las primeras motos ruidosas y como plan captura finca a finca, hombres vestidos de celeste con rótulos por todos lados que decía: SNEM (sistema nicaragüense de erradicación de la malaria), esos hombres tenían cara de vagos, su misión repartir pastillas… y conquistar a las muchachas más bonitas de las fincas, pero las muchachas les salieron bravas. Todos se casaron por las buenas y por las malas.
Y como que las pastillas tuviesen que ver, en una finca llena de chavalas bellas y trabajadoras, una tarde de esas inesperadas, con un pequeño vientre de mujer preñada, la jefa, la matrona de aquel lugar, montada en su carreta al pueblo iba vender sin sospechar que la entrada del verano de sol, vientos y producción, secaría el camino y también
secaría su vientre. Se adelantó el verano y se adelantó el parto, se secaba el camino y se secaba el vientre de aquella guerrera mujer. Pario a los 7 meses de gestación, un parto a carreta al ritmo del golpe de las ruedas de madera haladas por bueyes, aquella mujer lucho por su vida y el fruto de su vientre también, una cosita rara de menos de 3 libras en las manos de aquellas muchachas fue a dar. Así nació el cipote siete mesino llamado EL CHAPÍN.
Los tiempos del niño chapín en manos de aquellas 4 muchachas hermanas, nacieron unas detrás de la otra, antes de cada dos años al mejor ritmo de las vacas, apenas destetaba el ternero ya estaba en camino la otra, eran tiempos de familias numerosas, el chapín tubo 12 hermanos/as, la escusa y la razón era apagar los candiles tempranos y el dulce bueno, la verdad que habían motivos y necesidades de proles grandes por las necesidades de mano de obra para producir la tierra y recoger las cosechas, propias y ajenas. Cada finca por muy pequeña que esta fuese era una empresa, funcionaba con horarios exactos, a las cuatro de la mañana, hora de ordeñar las vaquitas y también era la hora de la cumba de pinol con leche, directo de la teta de la vaca a la cumba, el lechero se alistaba para llevar la leche a las dos queseras del pueblo, la de Tomas Roa y la de Ramiro Vaca, quebrar jícaros para el ganado, aporrear el trigo en tapescos, tapiscar, destusar y desgranar maíz, moler maíz y echar tortillas, era la rutina, todo con tus propias manos, con amor y olor a campo.
Ser niño o niña era obligado saber: ser ordeñador, lechero, guiador de bueyes, carretero, sembrador, cocinar, lavar, planchar, zurcir la ropa, entre las especialidades aprendidas con manos duras y con mucho amor. Era una forma de vivir feliz y en paz, esto pronto cambiaria se devenía momentos diferentes, hay una ruptura del modo de vida, se producen las primeras migraciones del campo a la ciudad ante la apertura de centros de aprendizaje en costura y mecánica, así la mata se comenzó a desgranar y separar, las mujeres aprendiendo sastrerías y los barones la mecánica.
El chapín logra vivir: al cuido de esas cuatro hermanas y en especial de la mayor, que con su habilidad de hacer subir las espumillas de clara de huevos preparaba el alimento del siete mesino chapín, se encargaron de hacer de una almohada elaborada con pelusas del fruto de la ceiba y un s**o de algodón, la mejor cuna. Era un zorro tragando espumilla untadas con un trozo de algodón, sin poder tomar los pezones de la mama, la leche fue suministrada con los mismos trozos de algodón, fue ya grandecito que supo las delicias del sabor de los pezones en tetas ajenas.
Los padres del chapín era una pareja dispareja, el papa, de linaje español y la mama de la mejor cepa indígena, el chapín salió medio raro, unos decían se parece al tío paterno, otros al abuelo materno, pero cuando comenzó a caminar y hablar, todos coincidieron en afirmar, este jodido es igualito a sus primos paterno, los chapines, así que desde ese tiempo y con la moda de los malos apodos, fue llamado el chapín.
Al fin el chapín fue creciendo: el chapín cada día era más chapín, fue a la escuela y como todo chapín rápidamente quedo evidente sus dotes de hablador, de cuentista, metiche y enamorado, con sus ojitos clavados en aquella maestra chelona y bonita, que a diario venia de la ciudad a llevar el pan de la enseñanza a la única escuela de esos lugares ubicados en la comunidad la chilama. Comenzaba un chavalero y terminaban unos cuantos; al parecer al chapín le gustaba el estudio tanto como le gustaba aquella maestra. Nunca faltaron los presentes para aquella maestra, los jocotes, las anonas, los nancites y de vez en cuando un pollito o iguana, así transcurrieron los 3 años de preescolar y ahora tocaba entrar al colegio de primaria, con apenas 5 años de edad ingresa a estudiar en la escuela del pueblo, con su camisita blanca, un pantalón lullido por la montura del caballo y sus pies descalzo, no tenía posibilidad de comprar cuadernos y libros, en una bolsa plástica llevaba hojas de papel de envolver zurcidas para apuntar sus estudios y tareas, pero elegante el cipote chapín, a diario era la misma rutina, junto a sus hermanos, todos sobre una misma bestia más cuatro pichingas de leche, la bestia era una mula y los montados eran más mulos, porque domaron a una especie hibrida surgida del cruce del b***o y una yegua.
Entre ser lechero y estudiante, el chapín fue creciendo en el seno de una familia campesina pobre, muy unida y trabajadora, se hacía de todo para sobrevivir. Pronto el chapín encontró un medio para a diario obtener recursos a través de recoger nancites, fruta agrió dulce, de mucho consumo en el pueblo, ocupados para elaborar helados de nancites con leche y caramelos de nancites, a diario vendía un balde de nancites recogidos en los potreros de las fincas, la cosecha de esta fruta duraba unos 3 meses entre julio a septiembre, el negocio duraría poco dado que surgió la envidia, otro lechero de mayor edad un día de tantos lleno de rabia perversa y abrupta se lanzó contra el indefenso chapín, propinando una golpiza sin sentido y sin razón, provocando la ira de la madre sintiendo que su vientre también había sido golpeado, s**o la estirpe indígena que con tajona en mano y cegada por el vil maltrato, al perverso lechero se disponía enfrentar; por mucho que trataron de detener aquella mujer fue imposible, hasta que intervino el sereno y robusto padre del chapín, hombre de hierro y de gran aprecio, pero también decidido a que no se dejaran cabos pendientes, a la familia de aquel perverso lechero fue a buscar, en una conversación de dos hombres honestos y de buen vivir, el maltratador fue llamado y de rodillas en suelo fue obligado a brindar disculpas, no sin antes recibir de su padre la lección y reprimenda a espalda pelada la sangre y las lágrimas brotaron de su cuerpo, así continuaron las dos familias una amistad duradera.

Árbol de nancite, fruta tropical crece en los llanos y valles del litoral pacífico.
Si bien en aquellos tiempos los estudios eran importantes la mejor escuela venia de la familia, la educación formal reforzaba los conocimientos aprendidos de la vida. De las vacaciones escolares, a continuar el otro aprendizaje en la familia, sembrando y cosechando, una vida sencilla, agitada en energías y esplendor. El chapín encontró junto a sus hermanos una manera extra de generar recursos económicos para la familia y para sus gastos personales a través de recoger nacascolos una fruta silvestre utilizada en las curtiembres o tenerías, para curtir las pieles o cueros de las reses que luego eran transformados en calzados, albardas o monturas de bestias, coyundas y cintas de cuero.

Fruta del árbol de nacascolo, produce un ácido usado para curtir pieles.
Las vacaciones significaban verano, recoger y vender nacascolos, cortar algodón, desgranar maíz, aporrear trigo, cortar y alimentar con jícaros al ganado y en las noches armar las samotanas para desgastar las energías de cipotes bien alimentados con garrobos, cusucos y conejos.

Fruta del árbol de jícaro, alimento indispensable para el ganado.
Era notorio la habilidad del chapín para joder, aunque haya trabajado 10 horas siendo niño guiador de bueyes, quedaban fuerzas para animar las horas de descanso, contando mentiras, haciendo bromas a los adultos quitándole los sombreros de las calvas asoleadas, al fin y al cabo nadie descansaba, pero reían, fortaleciendo más el apodo y el que jode este chapín.
Las ventajas de tener muchas hermanas mujeres, es que ellas tenían amigas que les gustaba conocer la finca y en ese camino de la ciudad al campo esas amigas se disputaban montar a caballo con el chapín, eran besitos aquí y allá, luego ya casadas y con hijos cambiaban de color al mirar al chapín ya hombrecito, que con su mirada les decía, vengan ahora por los besitos de niño, eso pasaba también en la escuela, los recreos aquellos, los juegos de unas chavalas bonitas era atrapar al chapín. Así transcurrió toda una vida de estudios y títulos académicos dentro y fuera del país, de seguro sería el primer chapín en alcanzar muchos honores académicos.
Bautizado y confirmado, creció siendo un niño de fe basado en el ejemplo de familia, que a diario y antes de dormir arrodillado llamaba al dios justo rogando por la vida, nunca fue una fe a ciegas, el chapín se metía en grandes platicas con Dios casi cuestionando las diferencias entre los seres humanos y la inmensa belleza de la creación. Al estudiar la biblia nunca encontró en que momento los seres humanos interpretaron los versos de la inmensidad, la guía para encontrarnos y la voz de los sueños en mensajes de desprecio al único lugar de descanso y vivencia, la autodestrucción de la misma especie y la necesidad de reyes y esclavos.
Nacía en nagarando los movimientos cursillistas, los círculos de estudio y oración, el ala social de la iglesia y las cantatas populares en la plaza. Poco a poco los cantos y los coros de la misa campesina se trasformaron en cantos de no basta rezar y el dios de los pobres, de ahí surge uno de los partos más grande de una generación de niños y niñas que sobre sus hombres y a costa de sus propias vidas, por el mayor amor a Dios asumirían los grandes cambios que se haya conocido en la más reciente historia de Nicaragua.
El chapín podía no conocer mucho de religión pero su fe inquebrantable y su constante conversación con dios, lo ponían en posición de actuar ante los problemas ajenos, la sensibilidad humana ante el sufrimiento y como construir un modo de vida, de vivir para servir, de ahí se asocia la calificación al referirse al chapín de metiche, condición de verse siempre en enrredos.
El chapín sale de una para meterse a otra, deja la mula y la vida del campo con la idea de ser un agrónomo, atrás ha quedado las carreras de caballos con pichingas, las montadas de terneros, los baños en las quebradas, los saltos de cercas de púas y las cosechas de nancites, jícaros y nacascolos para este vez cosechar conocimientos, león abría sus puertas como lo hicieron tantos corazones incluyendo a una familia completa como segunda mama, papa, hermanos y hermanas. La ciudad de león despertó los mayores instintos al indomable chapín, rápidamente lo que un día fueron juegos de niños a las escondidas, perseguir presas de montes y la lucha por sobrevivir en el campo, lo colocan en las marchas estudiantiles, las reuniones clandestinas y las protestas sociales de la época, donde la ciudad de león aportaría sus más grandes gestas y batallas.
Que hacia el chapín metido en ese alboroto respondería otro chapín, los jóvenes estaban tomando en sus manos y con su vida el destino de la nación, los estudios pasaron a un segundo plano sin abandonarlo porque era el disfraz que lo llevaría hasta cambiar de nombre, ahora usaba un seudónimo aunque seguía siendo el mismo chapín.
La generación del chapín fue devorada por los viejos problemas y dilemas humanos, liberación, defensa, ideales de cambio, revolución y solidaridad, ideas caladas hasta lo más profundo de carne y huesos que ninguna maquinaria o estructura pudo detener. La vida del chapín fue llevada a la cima de la vida plena y comprometida en el devenir de los nuevos tiempos, atrás ha quedado dolores, angustias, perdidas y lutos, a su corta edad tomaba la vida en serio y a sus manos llego el poder, el cual vería únicamente como un instrumento para emprender un proyecto de vida libre de ambiciones personales, pero necesitado por devorar al mundo en conocimientos y oportunidades.
Así el chapín camino por toda Nicaragua, de pueblo en pueblo para luego volar por el mundo; del hielo al desierto, de las cumbres a los mares, de las razas y las religiones, de los pueblos nativos a los imperiales y de las culturas a la historia, nada fue más intenso que el olor a su tierra y sentido de patria y el amor a Nicaragua, sería una obsesión.
una confesión, un juramento dos vínculos de origen religioso, dos formas de comportamiento ante la vida que marcaron el actuar del chapín, sin imaginar que sería la filosofía de su pensamiento o las aventuras de los sueños, que de niño fueron los diálogos con DIOS, en las soledades de la pobreza y las inspiraciones de un mundo desconocido, que lo llevaría a vivir como si fuese el ultimo día, ya que confesaría que prefería morir como héroe tal como lo hicieron sus hermanos de lucha a vivir en la mediocres, fue tan profundo esa confesión que día a día, buscando lo mejor de la vida, buscaba la muerte. Ahora suena un absurdo, pero el chapín siempre dio el paso al frente a cada reto, un deber cumplido, un honor al mérito, la vida lo premiaría dejándolo vivir después de tantas veces de enfrentarse a la muerte.
La política nunca despertó ambiciones maquiavélicas de ejercer poder, sino que fue el instrumento de búsquedas de alianzas, diálogos y comunicación por encima de las diferencias, esa forma de actuar y pensar lo involucran en diálogos de paz con grupos armados del norte de Nicaragua en la guerra de los años 80, a la promoción de grupos de solidaridad y hermandad entre los pueblos y un defensor de la unidad de las personas y las familias, promoviendo siempre coincidencias, ideas y proyectos de vida. Nada fue más fuerte e intenso que el amor a su pueblo, su origen y su patria Nicaragua.
Esa confesión de sangre y patria seria la conducta para afrontar en adelante lo que fue la “ruptura de un juramento; de amarte hasta qua la muerte nos separe”. Ese sentido del amor, de familia, de lealtad que de niño juro cumplir, fue roto una y otra vez. No se trataba de infidelidades, machismo y aventuras, se trataba de filosofía de vida, nada era superficial, el chapín era sinónimo de amor intenso, desnudo y sin engaños, tanto que no importaba las consecuencias, importaba ir a la luna sin pensar que al regreso a la tierra encontrara otro mundo de revés.
Cada relación duradera o frágil, el chapín constaba como una suerte y empatía de los padres, más que suegros siempre fue considerado un hijo y visto como parte de la familia, era fácil deshacer un compromiso de pareja no así de familia. El último acto de amor con sentido de originalidad para ofrecer un hasta que la muerte nos separe para siempre y por siempre, fue a través de un acto de pareja en solitario, como solía hacer, aquellas platicas que de niño sostenía con Dios, y ante él, con un anillo de nacascolo, aquella fruta para curtir pieles y que sería su primer proyecto de vida, haría su ultimo juramento, esta vez para siempre.
La historia del chapín está viva, aun su ombligo es como una soga de amarre en los caminos de las fincas cercanas a la comunidad la chilama, donde abundan los chapines, donde las mentiras no fueron un simple cuento.






EL CHAPIN.
(MI CUENTO A TIEMPO)
Chapín es el gentilicio utilizado para designar a quienes nacieron en Guatemala y gachupín, un apodo burlón surgido en España, generalizado en México y Centro América durante los siglos XVI y XVII. En Nicaragua tal vez por ese vínculo a la capitanía de las provincias Españolas de centro américa, chapín se refiere a una forma de caminar de una persona cuando le molesta el calzado y en el caso de animales cuando sus cascos sufrían daños por golpes de piedras o por picaduras de arañas, eso producía una forma de caminar chapinada o chapín.
En el pueblo que da origen a este cuento, El CHAPÍN fue un apodo especial utilizado para calificar a las personas que tenían el don del invento, la conquista, el uso de la palabra fácil, mentiroso, enamorado, amigable y metiche, los chapines dícese al lugar donde habitaba un chapín, ahí cerquita creció y vivió el chapín de esta historia.
Aquellos tiempos pueblerinos, las pocas casas donde todos eran familias, todo era rural, las vacas, las gallinas, los cerdos eran parte del ambiente de aquel pueblo llamado nagarando. Era un pueblo viejo con casas viejas construidas en cada esquina, en cada casa se producía algo; quesos y cuajadas, destace de cerdo y nacatamales, verduras, granos, la barbería y pulpería, la sastrería era el lugar donde se le pegaban los parches a los pantalones rotos, a las camisas, se vendían los botones, los hilos y las telas, te median y remedian. El autoconsumo y un poco de intercambio (comercio) esa era la vida diaria del pueblo, por cierto muy pintoresco, aromático y pacífico, mujeres montadas a caballos haciendo compras en las escazas pulperías ubicadas en casas esquineras, chavalos descalzos rumbo al colegio caminando entre los patios baldíos, por las mañanas llegaban los lecheros montados en mulas, llevando pichingas de leche y las carretas haladas por un par de bueyes ofreciendo leña, que era utilizada en todos los hogares, por las tardes el habitual olor a café y tortillas calientes con cuajada, tiempo aprovechados por los cipotes para jugar trompos, chibolas, rayuelas, la sarna y pelotas.
En ocasiones el pueblo, sus caseríos y comarcas se cubrían de gala por la llegada de un circo, juegos de béisbol en campos abiertos, las galleras y para los adultos, las 4 cuatro cantinas o salones al mejor estilo del viejo oeste, el chamaco moderno, el quebracho, el México y la tía perequera, había más cantinas que escuelas.
Lo mejor de aquellos tiempos era nacer en los caseríos, formados por varias fincas cercanas las unas a otras, todas haciendo lo mismo: criando chavalos, criando animales, sembrar para comer y vivir. La chilama, la chupampa, las limas, copaltepe y valle de Jesús; comarcas pioneras de esos tiempos y de esta bonita historia.

Esta es la casa de dos corredores, mismo donde quedo el ombligo y los primeros años del chapín, la pila de agua hecha de una sola piedra, única de ese tipo con más de 70 años de existencia.

Avanzado el siglo XX por el año 1961, las cosas comienzan a cambiar, por los caminos polvosos aparecen las primeras motos ruidosas y como plan captura finca a finca, hombres vestidos de celeste con rótulos por todos lados que decía: SNEM (sistema nicaragüense de erradicación de la malaria), esos hombres tenían cara de vagos, su misión repartir pastillas… y conquistar a las muchachas más bonitas de las fincas, pero las muchachas les salieron bravas. Todos se casaron por las buenas y por las malas.
Y como que las pastillas tuviesen que ver, en una finca llena de chavalas bellas y trabajadoras, una tarde de esas inesperadas, con un pequeño vientre de mujer preñada, la jefa, la matrona de aquel lugar, montada en su carreta al pueblo iba vender sin sospechar que la entrada del verano de sol, vientos y producción, secaría el camino y también
secaría su vientre. Se adelantó el verano y se adelantó el parto, se secaba el camino y se secaba el vientre de aquella guerrera mujer. Pario a los 7 meses de gestación, un parto a carreta al ritmo del golpe de las ruedas de madera haladas por bueyes, aquella mujer lucho por su vida y el fruto de su vientre también, una cosita rara de menos de 3 libras en las manos de aquellas muchachas fue a dar. Así nació el cipote siete mesino llamado EL CHAPÍN.
Los tiempos del niño chapín en manos de aquellas 4 muchachas hermanas, nacieron unas detrás de la otra, antes de cada dos años al mejor ritmo de las vacas, apenas destetaba el ternero ya estaba en camino la otra, eran tiempos de familias numerosas, el chapín tubo 12 hermanos/as, la escusa y la razón era apagar los candiles tempranos y el dulce bueno, la verdad que habían motivos y necesidades de proles grandes por las necesidades de mano de obra para producir la tierra y recoger las cosechas, propias y ajenas. Cada finca por muy pequeña que esta fuese era una empresa, funcionaba con horarios exactos, a las cuatro de la mañana, hora de ordeñar las vaquitas y también era la hora de la cumba de pinol con leche, directo de la teta de la vaca a la cumba, el lechero se alistaba para llevar la leche a las dos queseras del pueblo, la de Tomas Roa y la de Ramiro Vaca, quebrar jícaros para el ganado, aporrear el trigo en tapescos, tapiscar, destusar y desgranar maíz, moler maíz y echar tortillas, era la rutina, todo con tus propias manos, con amor y olor a campo.
Ser niño o niña era obligado saber: ser ordeñador, lechero, guiador de bueyes, carretero, sembrador, cocinar, lavar, planchar, zurcir la ropa, entre las especialidades aprendidas con manos duras y con mucho amor. Era una forma de vivir feliz y en paz, esto pronto cambiaria se devenía momentos diferentes, hay una ruptura del modo de vida, se producen las primeras migraciones del campo a la ciudad ante la apertura de centros de aprendizaje en costura y mecánica, así la mata se comenzó a desgranar y separar, las mujeres aprendiendo sastrerías y los barones la mecánica.
El chapín logra vivir: al cuido de esas cuatro hermanas y en especial de la mayor, que con su habilidad de hacer subir las espumillas de clara de huevos preparaba el alimento del siete mesino chapín, se encargaron de hacer de una almohada elaborada con pelusas del fruto de la ceiba y un s**o de algodón, la mejor cuna. Era un zorro tragando espumilla untadas con un trozo de algodón, sin poder tomar los pezones de la mama, la leche fue suministrada con los mismos trozos de algodón, fue ya grandecito que supo las delicias del sabor de los pezones en tetas ajenas.
Los padres del chapín era una pareja dispareja, el papa, de linaje español y la mama de la mejor cepa indígena, el chapín salió medio raro, unos decían se parece al tío paterno, otros al abuelo materno, pero cuando comenzó a caminar y hablar, todos coincidieron en afirmar, este jodido es igualito a sus primos paterno, los chapines, así que desde ese tiempo y con la moda de los malos apodos, fue llamado el chapín.
Al fin el chapín fue creciendo: el chapín cada día era más chapín, fue a la escuela y como todo chapín rápidamente quedo evidente sus dotes de hablador, de cuentista, metiche y enamorado, con sus ojitos clavados en aquella maestra chelona y bonita, que a diario venia de la ciudad a llevar el pan de la enseñanza a la única escuela de esos lugares ubicados en la comunidad la chilama. Comenzaba un chavalero y terminaban unos cuantos; al parecer al chapín le gustaba el estudio tanto como le gustaba aquella maestra. Nunca faltaron los presentes para aquella maestra, los jocotes, las anonas, los nancites y de vez en cuando un pollito o iguana, así transcurrieron los 3 años de preescolar y ahora tocaba entrar al colegio de primaria, con apenas 5 años de edad ingresa a estudiar en la escuela del pueblo, con su camisita blanca, un pantalón lullido por la montura del caballo y sus pies descalzo, no tenía posibilidad de comprar cuadernos y libros, en una bolsa plástica llevaba hojas de papel de envolver zurcidas para apuntar sus estudios y tareas, pero elegante el cipote chapín, a diario era la misma rutina, junto a sus hermanos, todos sobre una misma bestia más cuatro pichingas de leche, la bestia era una mula y los montados eran más mulos, porque domaron a una especie hibrida surgida del cruce del b***o y una yegua.
Entre ser lechero y estudiante, el chapín fue creciendo en el seno de una familia campesina pobre, muy unida y trabajadora, se hacía de todo para sobrevivir. Pronto el chapín encontró un medio para a diario obtener recursos a través de recoger nancites, fruta agrió dulce, de mucho consumo en el pueblo, ocupados para elaborar helados de nancites con leche y caramelos de nancites, a diario vendía un balde de nancites recogidos en los potreros de las fincas, la cosecha de esta fruta duraba unos 3 meses entre julio a septiembre, el negocio duraría poco dado que surgió la envidia, otro lechero de mayor edad un día de tantos lleno de rabia perversa y abrupta se lanzó contra el indefenso chapín, propinando una golpiza sin sentido y sin razón, provocando la ira de la madre sintiendo que su vientre también había sido golpeado, s**o la estirpe indígena que con tajona en mano y cegada por el vil maltrato, al perverso lechero se disponía enfrentar; por mucho que trataron de detener aquella mujer fue imposible, hasta que intervino el sereno y robusto padre del chapín, hombre de hierro y de gran aprecio, pero también decidido a que no se dejaran cabos pendientes, a la familia de aquel perverso lechero fue a buscar, en una conversación de dos hombres honestos y de buen vivir, el maltratador fue llamado y de rodillas en suelo fue obligado a brindar disculpas, no sin antes recibir de su padre la lección y reprimenda a espalda pelada la sangre y las lágrimas brotaron de su cuerpo, así continuaron las dos familias una amistad duradera.

Árbol de nancite, fruta tropical crece en los llanos y valles del litoral pacífico.
Si bien en aquellos tiempos los estudios eran importantes la mejor escuela venia de la familia, la educación formal reforzaba los conocimientos aprendidos de la vida. De las vacaciones escolares, a continuar el otro aprendizaje en la familia, sembrando y cosechando, una vida sencilla, agitada en energías y esplendor. El chapín encontró junto a sus hermanos una manera extra de generar recursos económicos para la familia y para sus gastos personales a través de recoger nacascolos una fruta silvestre utilizada en las curtiembres o tenerías, para curtir las pieles o cueros de las reses que luego eran transformados en calzados, albardas o monturas de bestias, coyundas y cintas de cuero.

Fruta del árbol de nacascolo, produce un ácido usado para curtir pieles.
Las vacaciones significaban verano, recoger y vender nacascolos, cortar algodón, desgranar maíz, aporrear trigo, cortar y alimentar con jícaros al ganado y en las noches armar las samotanas para desgastar las energías de cipotes bien alimentados con garrobos, cusucos y conejos.

Fruta del árbol de jícaro, alimento indispensable para el ganado.
Era notorio la habilidad del chapín para joder, aunque haya trabajado 10 horas siendo niño guiador de bueyes, quedaban fuerzas para animar las horas de descanso, contando mentiras, haciendo bromas a los adultos quitándole los sombreros de las calvas asoleadas, al fin y al cabo nadie descansaba, pero reían, fortaleciendo más el apodo y el que jode este chapín.
Las ventajas de tener muchas hermanas mujeres, es que ellas tenían amigas que les gustaba conocer la finca y en ese camino de la ciudad al campo esas amigas se disputaban montar a caballo con el chapín, eran besitos aquí y allá, luego ya casadas y con hijos cambiaban de color al mirar al chapín ya hombrecito, que con su mirada les decía, vengan ahora por los besitos de niño, eso pasaba también en la escuela, los recreos aquellos, los juegos de unas chavalas bonitas era atrapar al chapín. Así transcurrió toda una vida de estudios y títulos académicos dentro y fuera del país, de seguro sería el primer chapín en alcanzar muchos honores académicos.
Bautizado y confirmado, creció siendo un niño de fe basado en el ejemplo de familia, que a diario y antes de dormir arrodillado llamaba al dios justo rogando por la vida, nunca fue una fe a ciegas, el chapín se metía en grandes platicas con Dios casi cuestionando las diferencias entre los seres humanos y la inmensa belleza de la creación. Al estudiar la biblia nunca encontró en que momento los seres humanos interpretaron los versos de la inmensidad, la guía para encontrarnos y la voz de los sueños en mensajes de desprecio al único lugar de descanso y vivencia, la autodestrucción de la misma especie y la necesidad de reyes y esclavos.
Nacía en nagarando los movimientos cursillistas, los círculos de estudio y oración, el ala social de la iglesia y las cantatas populares en la plaza. Poco a poco los cantos y los coros de la misa campesina se trasformaron en cantos de no basta rezar y el dios de los pobres, de ahí surge uno de los partos más grande de una generación de niños y niñas que sobre sus hombres y a costa de sus propias vidas, por el mayor amor a Dios asumirían los grandes cambios que se haya conocido en la más reciente historia de Nicaragua.
El chapín podía no conocer mucho de religión pero su fe inquebrantable y su constante conversación con dios, lo ponían en posición de actuar ante los problemas ajenos, la sensibilidad humana ante el sufrimiento y como construir un modo de vida, de vivir para servir, de ahí se asocia la calificación al referirse al chapín de metiche, condición de verse siempre en enrredos.
El chapín sale de una para meterse a otra, deja la mula y la vida del campo con la idea de ser un agrónomo, atrás ha quedado las carreras de caballos con pichingas, las montadas de terneros, los baños en las quebradas, los saltos de cercas de púas y las cosechas de nancites, jícaros y nacascolos para este vez cosechar conocimientos, león abría sus puertas como lo hicieron tantos corazones incluyendo a una familia completa como segunda mama, papa, hermanos y hermanas. La ciudad de león despertó los mayores instintos al indomable chapín, rápidamente lo que un día fueron juegos de niños a las escondidas, perseguir presas de montes y la lucha por sobrevivir en el campo, lo colocan en las marchas estudiantiles, las reuniones clandestinas y las protestas sociales de la época, donde la ciudad de león aportaría sus más grandes gestas y batallas.
Que hacia el chapín metido en ese alboroto respondería otro chapín, los jóvenes estaban tomando en sus manos y con su vida el destino de la nación, los estudios pasaron a un segundo plano sin abandonarlo porque era el disfraz que lo llevaría hasta cambiar de nombre, ahora usaba un seudónimo aunque seguía siendo el mismo chapín.
La generación del chapín fue devorada por los viejos problemas y dilemas humanos, liberación, defensa, ideales de cambio, revolución y solidaridad, ideas caladas hasta lo más profundo de carne y huesos que ninguna maquinaria o estructura pudo detener. La vida del chapín fue llevada a la cima de la vida plena y comprometida en el devenir de los nuevos tiempos, atrás ha quedado dolores, angustias, perdidas y lutos, a su corta edad tomaba la vida en serio y a sus manos llego el poder, el cual vería únicamente como un instrumento para emprender un proyecto de vida libre de ambiciones personales, pero necesitado por devorar al mundo en conocimientos y oportunidades.
Así el chapín camino por toda Nicaragua, de pueblo en pueblo para luego volar por el mundo; del hielo al desierto, de las cumbres a los mares, de las razas y las religiones, de los pueblos nativos a los imperiales y de las culturas a la historia, nada fue más intenso que el olor a su tierra y sentido de patria y el amor a Nicaragua, sería una obsesión.
una confesión, un juramento dos vínculos de origen religioso, dos formas de comportamiento ante la vida que marcaron el actuar del chapín, sin imaginar que sería la filosofía de su pensamiento o las aventuras de los sueños, que de niño fueron los diálogos con DIOS, en las soledades de la pobreza y las inspiraciones de un mundo desconocido, que lo llevaría a vivir como si fuese el ultimo día, ya que confesaría que prefería morir como héroe tal como lo hicieron sus hermanos de lucha a vivir en la mediocres, fue tan profundo esa confesión que día a día, buscando lo mejor de la vida, buscaba la muerte. Ahora suena un absurdo, pero el chapín siempre dio el paso al frente a cada reto, un deber cumplido, un honor al mérito, la vida lo premiaría dejándolo vivir después de tantas veces de enfrentarse a la muerte.
La política nunca despertó ambiciones maquiavélicas de ejercer poder, sino que fue el instrumento de búsquedas de alianzas, diálogos y comunicación por encima de las diferencias, esa forma de actuar y pensar lo involucran en diálogos de paz con grupos armados del norte de Nicaragua en la guerra de los años 80, a la promoción de grupos de solidaridad y hermandad entre los pueblos y un defensor de la unidad de las personas y las familias, promoviendo siempre coincidencias, ideas y proyectos de vida. Nada fue más fuerte e intenso que el amor a su pueblo, su origen y su patria Nicaragua.
Esa confesión de sangre y patria seria la conducta para afrontar en adelante lo que fue la “ruptura de un juramento; de amarte hasta qua la muerte nos separe”. Ese sentido del amor, de familia, de lealtad que de niño juro cumplir, fue roto una y otra vez. No se trataba de infidelidades, machismo y aventuras, se trataba de filosofía de vida, nada era superficial, el chapín era sinónimo de amor intenso, desnudo y sin engaños, tanto que no importaba las consecuencias, importaba ir a la luna sin pensar que al regreso a la tierra encontrara otro mundo de revés.
Cada relación duradera o frágil, el chapín constaba como una suerte y empatía de los padres, más que suegros siempre fue considerado un hijo y visto como parte de la familia, era fácil deshacer un compromiso de pareja no así de familia. El último acto de amor con sentido de originalidad para ofrecer un hasta que la muerte nos separe para siempre y por siempre, fue a través de un acto de pareja en solitario, como solía hacer, aquellas platicas que de niño sostenía con Dios, y ante él, con un anillo de nacascolo, aquella fruta para curtir pieles y que sería su primer proyecto de vida, haría su ultimo juramento, esta vez para siempre.
La historia del chapín está viva, aun su ombligo es como una soga de amarre en los caminos de las fincas cercanas a la comunidad la chilama, donde abundan los chapines, donde las mentiras no fueron un simple cuento.




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