02/04/2026
Hay historias que empiezan jugando,
donde quererse es ligero.
Nosotros fuimos risas sin promesas,
y amarnos a oscuras, tan solo un juego.
Nos soltamos como el ave de su nido,
creyendo que bastaba lo vivido.
Pasaron los meses, que pesaron;
el silencio me hacía recordarte,
y en la distancia aprendí tu nombre,
como se aprenden las cosas que importan,
como se desean las cosas que se añoran.
Sin querer, los destinos tropiezan;
sin querer, yo te dije: “te extraño”.
Sin querer, vos dijiste: “te quiero”,
y queriendo, nos vimos de nuevo.
Hoy volvemos,
ya no como juego,
sino como quien entiende
que lo real no siempre
empieza en serio.
- Marcos Tucapel.