03/07/2026
¿Y si mi destino nunca fue ser diseñador gráfico?
¿Y si el universo me estaba mandando señales desde morrillo y uno ahí armadote, pensando que ya desde esos tiempos traía el don?
Capaz que mi verdadera vocación era ponerme una botarga toda sudada al medio día, en cualquier mercadito o tianguis según como le diga cada quién, siendo feliz sacando pasitos perrones, sin nada de estrés por cambios, rediseños, vectores de cosas hechas a lápiz en servilletas ni nada de eso.
Despertar un dominguito y decir:
"Hoy toca bailar con unas doñitas, pa' ver quién se gana un combo de tres kilos de plátano Chiapas y un cartón de huevo San Juan."
Mover los brazos al ritmo del sonidito, sin tener ni idea de cómo se baila.
Saludar niños que me pegan chicles que luego tendré que andar quitando con un hielo.
Tomarme fotos con señoras que me dirán:
"Mi'jo, cargueme pa' la foto." Y ni como negarse a la petición del bello público, pero luego que se me caiga y me lluevan bolsazos y abucheos del respetable.
Días en los que sonarán unas cumbiotas bien acá, mientras yo s**o los prohibidos por un vale de dos tacos y una coquita de vidrio, a pesar de andar bajoneado porque otra vez perdió mi Santos Laguna.
Tal vez por eso nunca me salen bien los logos...
Porque Dios decía:
"No, hijo... tú naciste para bailar 'Payaso de Rodeo' sonando en una bocina bien tronada, con la raza en un tianguis, entre la paca y las chacharas coleccionables que ya venden como si fueran diamantes. Ahí es tu lugar."
Y yo de tercote...
Haciéndole al brandinguero.