13/12/2025
¿Cómo es posible que la mejor bailarina de danza moderna en México haya quedado casi olvidada… pese a haber marcado a toda una generación artística?
La vida de Rocío Sagaón es uno de los secretos mejor guardados de la cultura mexicana: intensa, brillante y profundamente ligada a las grandes figuras del arte del siglo XX.
Nacida como Rosa María López Bocanegra en la Ciudad de México en 1933, fue hermana del fotógrafo Nacho López. Estudió en la Academia de la Danza Mexicana, donde conoció al pintor Miguel Covarrubias, con quien mantuvo un romance que duró hasta la muerte del artista en 1957.
Su debut profesional ocurrió en el Palacio de Bellas Artes, con Sueño de una noche de verano, y pronto su presencia llamó la atención del cine. En 1950, Emilio “Indio” Fernández la invita a protagonizar Islas Marías junto a Pedro Infante. El director incluso incluyó —por puro capricho— una secuencia donde Rocío danza en la playa, ajena al argumento de la historia.
Después tuvo apariciones en Torero (1958) y, más adelante, en En este pueblo no hay ladrones (1965), adaptación de un relato de Gabriel García Márquez donde compartió escena con Buñuel, Carrington, Cuevas, Rulfo y otros nombres legendarios. A lo largo de su carrera filmó un total de seis películas.
En la danza, su legado fue inmenso: fundó el Ballet Mexicano y Contemporáneo, formó parte del Ballet de Bellas Artes y del Ballet Popular de México, y realizó giras internacionales por la Unión Soviética, Francia, Hungría, Italia y más países. Su obra máxima fue Zapata, pieza clave del nacionalismo dancístico, estrenada en 1953 en Bucarest.
Más adelante formó una familia con el fotógrafo Georges Vinaver, con quien tuvo tres hijos, entre ellos la también bailarina Djahel Vinaver. En sus últimos años vivió en Veracruz, donde se dedicó a la escultura y presentó su serie Las malqueridas con gran reconocimiento.
¿Crees que Rocío Sagaón debería ser más reconocida como un ícono cultural de México?