19/03/2026
Diez años…
y todavía me causa risa pensar que todo esto empezó con una idea que no pedía permiso.
La Troupe no nació perfecta.
Nació valiente.
Y con una directora que no sabía exactamente cómo… pero sí sabía que no se iba a rendir.
En estos años he sido de todo:
directora, productora, maestra, costurera,escenografo, bodeguera, estilista, resolvedora oficial de crisis existenciales,,
y especialista en levantar funciones con TrejPeso… y mucha dignidad.
Porque si algo aprendí…
es que el teatro no se hace con dinero.
Se hace con carácter.
He visto crecer a generaciones enteras.
He visto a gente encontrarse, romperse, reconstruirse, desaparecer…
y entender, por primera vez, quiénes son cuando alguien les dice:
“entra a escena”.
Y sí… también aprendí a callar.
A no engancharme.
A escuchar esa vocecita —o ese ángel terco que me cuida— que me dice:
“a lo tuyo… focus… y que ruede el mundo”.
Y le hice caso.
Porque al final…
la mejor venganza sí es ser feliz.
Pero ser feliz y exitosa… eso ya es dirección escénica de alto nivel.
Mi papá, sin saberlo, me enseñó a crear.
A ver belleza donde otros ven material.
A construir mundos con las manos…
y a no tenerle miedo a empezar desde cero una, otra y otra vez.
Y aquí estoy.
Haciendo exactamente eso… pero con personas.
La Troupe creció…
pero yo también.
Hoy soy más selectiva.
Más tranquila.
Más intuitiva.
Porque cuando se caen los decorados…
no es la fuerza lo que sostiene el escenario.
Es el instinto.
Y sí… lo digo sin pena:
No todo escenario es digno de mi historia.
Los míos la sostienen… los demás, que aprendan a hacerlo por su cuenta.
Diez años después…
sigo aquí.
Con la misma necedad elegante,
con más certeza,
y con algo que no se compra ni se enseña:
PRESENCIA.
Porque el teatro no es lo que hago…
es lo que soy.
Y mientras tenga voz, manos…
y esta bonita costumbre de creer en lo imposible…
La Troupe…
no se apaga.
Por otros 10 años más.