09/03/2026
Creo que la danza también es un árbol que crece con el tiempo. Un árbol que echa raíces profundas en nuestra cultura y que florece con cada mujer que decide bailar.
Aquí llegan niñas pequeñas con curiosidad en los ojos y sueños en los pies. Con los años crecen, aprenden, se fortalecen… y sin darse cuenta se convierten en ramas firmes de este gran árbol que sigue creciendo con cada paso, cada ensayo y cada presentación.
Cada falda que gira, cada zapateado y cada sonrisa sobre el escenario es una hoja nueva que nace de este árbol lleno de historia, esfuerzo y amor por la danza.
Pero este árbol no crece solo. También se sostiene gracias a esas mujeres que siempre están ahí: las mamás, que acompañan, esperan, ayudan, aplauden y abrazan después de cada presentación. Ustedes también son raíces fuertes que alimentan este sueño.
Hoy, conmemorando el Día Internacional de la Mujer, celebro a cada una de ustedes:
a las niñas que comienzan a florecer,
a las jóvenes que crecen en la danza con pasión y compromiso,
a las mujeres que mantienen viva la tradición,
y a las madres que sostienen con amor cada paso de este camino.
Porque en P’ukuri, como en un árbol fuerte y vivo, cada mujer es raíz, tronco, rama y flor de nuestra tradición.
Gracias por dejarme caminar a su lado en este sueño llamado P’ukuri. Verlas crecer, aprender y florecer dentro de este árbol es uno de los regalos más grandes que la danza me ha dado. Siempre tendrán en mí no solo a una maestra, sino a alguien que las quiere y cree profundamente en cada una de ustedes y en cada uno de sus sueños.
Con mucho cariño y agradecimiento:
Bárbara Alejandra Herrera Rangel.
Inspo de imagen Ballet folklorico Sonora Tradicional