25/06/2019
LA SALVACIÓN DE LO BELLO SEGÚN BYUNG-CHUL HAN
ARSGRAVIS·JUEVES, 23 DE MAYO DE 2019
La belleza como verdad:
https://bit.ly/2Vzucb0
PRESENTACIÓN
Las reflexiones de Byung-Chul Han se centran en la crisis de los valores vinculados tradicionalmente a la belleza frente el gusto actual que busca ante todo la positividad en cualquier aspecto vital y también en el arte: «un espacio que no tolera ninguna extrañeza, ninguna alteridad, ninguna negatividad» Sus pensamientos se centran sobre todo en el mundo virtual donde todo «se mide por su inmediatez y su valor de uso y de consumo». La reflexión de Han emerge de la tradición occidental, desde Platón a Heidegger, más que del pensamiento extremo oriental, por eso afirma que la experiencia de lo bello es ontológica, no simplemente placentera. En este sentido apunta a la verdad del ser que se refleja en «el engendramiento», puesto que dicha verdad está animada por el primer dios, Eros, que impele a la creación. El núcleo tradicional de la belleza sólo se salvará si el espectador no se comporta de forma pasiva y consumidora sino que se detiene y, a su vez, actúa de forma generadora respecto a la verdad que sustenta la belleza, se vincula a ella, fundando eternidad, aei on.
FRAGMENTO DEL TEXTO:
Heidegger no emplaza lo bello en lo estético, sino en lo ontológico. Es un platónico. Según Heidegger, lo bello es «el nombre poético de la diferencia de ser». El Eros se refiere al ser: «Pero el ser se comprende en la aspiración al ser o, c***o dicen los griegos, en el Eros». A lo bello se le otorga una consagración ontológica. La «diferencia ontológica» distingue al ser de lo ente. Ente es todo aquello que es. Pero su sentido se lo debe al ser. El ser no es un fondo del cual surja lo ente, sino el horizonte de sentido y de comprensión, únicamente a cuya luz se hace posible un comportarse en relación con lo ente, comprendiéndolo. Heidegger concibe lo bello expresamente como un fenómeno de la verdad más allá de la complacencia estética:
“La verdad es la verdad del ser. La belleza no es algo que suceda adicionalmente a esta verdad. Cuando la verdad se pone en obra, se manifiesta. Este manifestarse, en cuanto que tal ser de la verdad en la obra y como obra, es la belleza. Así es como lo bello forma parte del acontecer la verdad. Lo bello no es solo algo relativo al agrado ni es meramente objeto de agrado”.
La verdad como verdad del ser es un suceso, un acontecimiento que es lo único que otorga a lo ente sentido y significado. Así es como una nueva verdad pone a lo ente bajo una luz completamente distinta, modificando nuestra relación con el mundo y nuestra comprensión de la realidad. La verdad hace que todo se muestre de otro modo. El acontecimiento de la verdad define de nuevo lo que es real. Engendra un «es» distinto. La obra es el lugar que gesta, recibe y encarna el acontecimiento de la verdad. El Eros está apegado a lo bello, a la manifestación de la verdad. En eso se diferencia del agrado. El tiempo en el que predomina el agrado, el «me gusta», es —diría Heidegger— un tiempo sin Eros, sin belleza.
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